23 de octubre de 2011

Mirar al mar de frente...no de espaldas

“A medida que se ha desarrollado el sector pesquero, la situación se ha complicado y la realidad es más compleja. De una parte, los stocks de peces no crecen de manera ilimitada, sino que crecen y viven en un ambiente/medio marino que ofrece oportunidades y limitaciones para el desarrollo de la pesca.

Por ejemplo, un stock de pesca en ausencia de reglamentaciones crece hasta alcanzar un punto de saturación en el que el crecimiento vegetativo (la diferencia en peso entre los que se incorporan y los que mueren) es nulo; y por lo tanto su biomasa (peso del stock completo) se estabiliza.

La situación se complica cuando nos interrogamos ¿por qué existe una propiedad definida sobre los stocks de pesca? ¿Por qué todo el mundo puede utilizarlos sin pagar por ello? Las respuestas son variadas y los análisis sitúan a los científicos en constante revisión de los indicadores a aplicar.

Garret Hardin, en su "tragedia de los comunes", al partir del supuesto que el mar es de todos, admite que "nadie mirará más allá de sí mismo y de sus propios intereses".

A las estructuras de poder que se benefician de la depredación del ambiente no les conviene reconocer que las actividades que fomentan y les reditúan enormes beneficios económicos puedan ocasionar algún daño y el engaño es el mejor aliado a sus intereses.

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