Una
mirada distinta de lo que puede significar La Haya para nuestro país es lo que
nos entrega en su columna Eduardo
Monzón, la invitación es a conversar, discutir y opinar…
Por
Eduardo Monzon
Durante
la dictadura en los 80s, muchos “patriotas” aclamaban con muchos estruendosos
aplausos a nuestros “defensores” militares, en las plazas los domingos. Fue
durante la dictadura, en esos años, que
se decidió envenenar a ariqueños mediante el desecho químico traído desde Suecia.
Nunca se sabrá cuánto dinero fue transado durante ese otro “operativo militar”.
Pero por mucho tiempo Chile estuvo bajo un boicot internacional y los fondos no
eran los más óptimos: Había que conseguir financiamiento de alguna manera.
El
boicot trajo mucha miseria a nuestra patria. Durante el gobierno militar hubo
que adoptar muchas medidas drásticas, como la reducción de personal en un 30%
del sector público, reducir jubilaciones, devaluación de la moneda, y bajas
drásticas de salarios. La vecina ciudad de Tacna proveería a chilenos de muchos alimentos diarios. Esto
es después de que en Chacalluta aduaneros y uniformados le quitaran casi la
mitad de la mercadería que usted traía: aceite, harina y otros alimentos eran
arrebatados de sus manos sin dar el respectivo recibo aduanero.
También
en ese tiempo, la tasa de desempleo creció grandemente, la delincuencia se
disparó a los cielos. El Ferrocarril de Arica a La Paz fue mudo testigo de
miles de compatriotas arrancando del hambre hacia Bolivia, donde se les atendió
y recibió muy bien.
El hambre apaleaba a miles de ciudadanos en Arica. Sin
embargo, los sacos de harina de pescado se amontonaban por los miles en las
laderas del Cerro La Cruz. Los barcos atracaban en las pesqueras de la Caleta
Quiane amparados por las sombras de la oscuridad para llevarse el alimento que
justamente era nuestro, todo bajo la protección de los militares de la época.
El cobre chileno ha iluminado los hogares del mundo entero y solo algunas
personas se han beneficiado de ello. De la misma manera pasa con la anchoveta.
Usted
verá políticos tratando de legalizar marihuana y matrimonios de homosexuales,
la otra mayoría de políticos estará pero tremendamente de ocupadísima amasando
fortunas personales, pero jamás harán
nada para que ni una persona de Arica pruebe de ese pescado rico en
alimentos.
Las pesqueras de la zona ocupan lugares
mundiales en pesca industrial, pero solo las sobras nos quedan. No espera comer
nada de pescado rico en proteínas en Arica en forma abundante, pero ahora
gracias a gobiernos extranjeros (La Haya) finalmente podremos comer anchovetas.
El
gobierno peruano está haciendo todo lo posible para que cada persona consuma
anchoveta y quinua. Alimentos indispensables para la dieta diaria. Con más mar
para Perú, ahora los chilenos nos veremos favorecidos finalmente.
La anchoveta en Tacna se hará más popular y
barata, ya que en Arica la gente no la conoce ni en pintura. Gracias a las
altas miras de fraternidad de esos “atrasados” (término como se define a
nuestros vecinos) peruanos, la gente incluso podría traer el producto de Tacna
para el consumo.
Las
“cholitas”, esas mujeres de largas y coloridas polleras, harán posible que
usted vea anchoveta en lata en los almacenes. Esas mujeres, son las
responsables de la supervivencia de Arica durante la dictadura y la época
comunista. Esas peruanas, muchas con falta de educación, han sido las
arquitectas del desarrollo sustentable y sostenido en la ciudad.
Los
políticos, generales, almirantes, comodoros, economistas y otros han sido un
completo fracaso para la sobrevivencia de nosotros en esta zona norte. Ellas,
las “cholas”, han defendido la ciudad del exterminio. Los demás chilenos han
hecho lo posible por envenenarnos o exterminarnos de hambre.
Fuente
No hay comentarios.:
Publicar un comentario