Durante mucho tiempo el país viene asistiendo como espectador a una confrontación de intereses en el sector pesquero.
Por un lado la industria con todos sus operadores políticos en defensa de la continuidad del status que favorece sus intereses económicos.
Por el otro lado, una variedad de instituciones y organizaciones que defienden de manera desarticulada y a veces confusa, aspectos como la sostenibilidad de los recursos pesqueros. Aunque probablemente también se encuentra oculta la defensa de algunos intereses económicos.
¿Para qué y para quién se esgrime la defensa de la sostenibilidad? ¿Qué sentido tiene, o ha tenido para el ciudadano peruano común y corriente, toda la pelea entre el Estado, la industria pesquera y las organizaciones ambientalistas y de todo tipo?
Ningún sentido porque el ciudadano peruano es un convidado de piedra al festín pesquero. Casi el 90% de la producción pesquera, sea para CHI o CHD se exporta. Muy poco queda para el país, y ni siquiera de la misma calidad, porque hay una “calidad de exportación”. Tampoco recibe una justa participación en la renta pesquera. Aún ese poco, es pésimamente distribuido por los índices irreales de un canon pesquero absurdo.
El ciudadano es utilizado como público espectador del debate, de la pelea, de la argumentación.
¿Qué le importa todo esto al peruano que no vive de la pesca ni responde a los intereses de la industria? Nada en realidad. Pero debería importarle en la medida que es el dueño de ese recurso natural, cuya explotación no le genera los dividendos que debería.
Se pesque más o menos anchoveta, se la convierte en harina o en conserva, e igual se va a los mercados internacionales con beneficios para una élite nacional que vive de la pesca. ¿Qué ganamos entonces con toda esta grosera bronca por la anchoveta en la cual involucran a una ciudadanía que vive ajena a la pesca y al mar?
Todos los contrincantes, en busca de legitimar sus posiciones, acuden al ciudadano a través de los medios para sugestionar su opinión sobre el tema, que conoce poco o nada. ¿Por qué salen a la pantalla televisiva y a los diarios? Porque de una u otra forma nos necesitan. Eso se llama buscar la legitimación. ¿Y por qué nos necesitan? Porque requieren de un eco, de una caja de resonancia, de índices en las encuestas que les den la razón y queden bien ante el mundo por el acto de defensa de lo que dicen que defienden. Hay que reconocer, por otro lado, que tenemos una morbosa fascinación para observar la problemática pesquera y política desde lejos para poder tener tema de crítica y conversación, pero no intervenimos, nos callamos.
Marcos Kisner
Los invito cordialmente a leer el artículo completo en la edición de
la Revista Pesca correspondiente a DICIEMBRE 2015.
Se puede leer en formato revista en
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