Los gremios de pescadores artesanales de Piura y Lambayeque
anunciaron un paro macrorregional indefinido a partir del 6 de octubre de 2026
en protesta por las restricciones y cuotas de captura de la pota.
ANALISIS DE ALGUNOS DE LOS PEDIDOS GREMIALES
En la agenda de la Federación Macro Región Sur de
Pescadores Artesanales (que agrupa a gremios de Arequipa, Moquegua y Tacna) y
en sus reuniones con el Ministerio de la Producción (PRODUCE), la renuncia o
remoción del viceministro de Pesca y Acuicultura, Jesús Eloy Barrientos Ruiz,
ha sido una de las demandas centrales. Los pescadores lo declararon
"persona no grata" debido a que consideraban que su gestión no
respondía a la realidad productiva ni mitigaba el impacto del sector.
En la zona norte: Los gremios de pescadores artesanales
de las regiones del norte (Piura, Lambayeque, La Libertad y Áncash) exigen la
renuncia del viceministro de Pesca y Acuicultura, Jesús Eloy Barrientos Ruiz,
debido principalmente a la crisis por la veda y escasez del calamar gigante
(pota), sumado a la falta de apoyo estatal y medidas regulatorias que afectan
gravemente su economía. Las asociaciones han formalizado este pedido mediante
documentos enviados al Ejecutivo y han anunciado un paro macrorregional
indefinido.
En el pedido de renuncia o destitución del viceministro de
pesca y acuicultura, existe la tesis de que es el responsable de todos los
problemas del sector artesanal. Pero la realidad es que no es el viceministro
el responsable de los problemas sectoriales ni de los de la pota. Este cargo,
en realidad no detenta poder alguno. Para todo efecto práctico, el viceministro
es tan solo un secretario técnico del Titular del Pliego. Eso es lo que
significa el título “Despacho Viceministerial de Pesca de Acuicultura”. Tramita
documentos y los despacha hacia el Despacho Ministerial.
Las OPDs dependen directamente del Ministro y no del
viceministro, por tanto posee una autoridad y poder casi absolutos sobre el
sector, como titular del Pliego.
El viceministro, de acuerdo a la organización y funciones de
su despacho, no decide nada, no tiene autoridad ni mando sobre las OPDs. Tan
solo sobre las direcciones, sus asesores y su personal de confianza, a los
cuales tampoco tiene el poder de designar puesto que todo requiere una
Resolución Ministerial, o sea, la aprobación del Ministro. La única autoridad
real que tiene, a través de las únicas resoluciones viceministeriales que
firma, está referida a quejas y apelaciones, permisos de pesca y otros temas
administrativos.
El supuesto poder y responsabilidad del viceministro es un
mito, como tantos otros en la pesca.
Su verdadera función es ser un experto en pesca para actuar
como asesor o secretario del Ministro, dirigiendo una equipo de direcciones
generales que además de desarrollar y ejecutar las decisiones políticas
dispuestas por el ministro, son quienes llevan la rutina diaria del Despacho,
el día a día. Además, es quien da la cara ante el público y los administrados
en los temas que el Ministro de turno decida.
Más allá de eso, la opinión y recomendaciones del
viceministro no tienen más valor ni peso que el que el Ministro de turno quiera
otorgarle. Es tan solo un gran proponedor, que se convierte en una ayuda para
el Ministro en la medida que pueda dar un amplio asesoramiento sobre los temas
de pesca y acuicultura, en función a su conocimiento del sector y experiencia.
Pero ¿cuántos viceministros en los últimos veinte años han sido expertos o
siquiera conocedores del sector?
Esta podría ser la principal debilidad del viceministro;
pero el problema es el Ministro. Salvo que la intención sea sacrificarlo para
salvar al Ministro, destituirlo no resuelve el problema de fondo. Todos los
argumentos contra el viceministro, en realidad debieran estar dirigidos hacia
el Ministro. Es el Despacho Ministerial quien impone la agenda sectorial y la
autoriza, más allá de lo que diga o piense el viceministro, fuese cual fuese su
carácter, capacidad y experiencia. Pero si no conoce el sector, ¿cuál sería su
función? ¿qué es lo que haría si no tiene ideas sobre los problemas de agenda o
nada que proponer? Ese es el problema de fondo cuando se designa a un
viceministro que no sabe lo que tiene que hacer ni conoce el sector.
El viceministro no puede resolver pedidos o requerimientos
de los gremios. Lo más que puede hacer es trasladar los temas al Ministro quien
es quien tiene la última palabra y la firma para el documento que
correspondiese.
El responsable del sector es el Ministro, que no es sino el
ejecutor de un modelo de gestión que, entre otras cosas, reparte culpas entre
el Imarpe y el Ministerio, sin que quede clara la responsabilidad de cada uno.
El primero dice que no toma decisiones sino que proporciona información y datos
para la toma de decisiones. El segundo dice que toma sus decisiones en base a
información científica recibida del primero. En esta gaseosa repartición de
funciones, ¿Quién finalmente es el verdadero responsable de decisiones de las
decisiones? Las normas que regulan el sector se ejecutan con una Resolución
Ministerial, Decreto Supremo o Resolución Suprema que es firmada solamente por
el Ministro sin necesidad de la firma del viceministro.
La existencia de un sistema en el cual IMARPE tiene un presidente
que es dependiente de la voluntad del Ministro, quien lo designa y lo puede
remover del cargo sin tener que dar explicaciones a nadie, es una situación que
puede, legítimamente, crear suspicacias sobre la actuación del Presidente de la
entidad.
Las decisiones que tome el Ministerio deben hacerse sobre
información franca elaborada por el ente científico, que debe ser claro,
contundente y directo en las materias de su competencia, sin temores ni
presiones. Entonces las decisiones políticas que tome el Ministerio serán de
fácil identificación en cuanto a responsables y no como hoy en día que, en el
mejor caso, es una responsabilidad compartida. El país debe saber quién es el
verdadero responsable de tomar las decisiones.
Esta entidad debería ser autónoma e independiente del poder
y la presión políticas.
Los motivos específicos de este reclamo sectorial son:
1. Manejo de la crisis de la pota y cuotas de pesca
Restricciones y cuotas insuficientes: Los pescadores
rechazan las limitaciones impuestas a la extracción de pota. Denuncian que las
cuotas asignadas por el Ministerio de la Producción (Produce) son demasiado
bajas y se agotan en pocos días, impidiendo el sustento de miles de familias.
Demanda de más faenas: Exigen que se autoricen al menos
dos viajes por mes por embarcación y que se amplíe la cuota de captura para las
más de 3,000 embarcaciones que esperan salir a la mar.
La veda de pota dentro del dominio marítimo peruano,
mientras que fuera de las 200 millas no es posible establecer una veda ¿tiene
sentido? Esto requiere de un estudio científico nuevo con nuevos parámetros y
otra visión. Regular la pota dentro del dominio marítimo peruano mientras no
existe la regulación fuera de las 200 millas genera un desbalance estructural.
El impacto puede evaluarse en tres dimensiones: biológica, económica y
geopolítica.
1) El hecho es que es una misma población y dos regímenes.
La pota es una especie altamente migratoria y transzonal que
se desplaza entre el dominio marítimo peruano (ZEE en términos de la Convemar)
peruana y aguas internacionales. Dentro de las 200 millas, Perú ejerce
soberanía y puede imponer vedas. Fuera de las 200 millas, rige la libertad de
pesca en alta mar, sin control directo del Estado peruano. El resultado es que
una misma biomasa está sometida a dos sistemas regulatorios completamente
distintos.
2) El impacto biológico es que se genera una eficacia
parcial o incluso nula de la veda.
El efecto esperado de una veda interna es permitir
reproducción, recuperar biomasa y mejorar la estructura poblacional. Pero en
este caso ocurre una “fuga de conservación”, dado que durante la veda, la
biomasa sigue siendo afectada en su porción fuera de las 200 millas por flotas
de alta mar sin restricciones y no hay garantía de retorno de la biomasa al
Perú.
La conclusión biológica es que la veda nacional pierde
efectividad si no hay coordinación internacional. Puede incluso terminar
subvencionando la pesca extranjera (el stock se recupera en Perú, pero se
captura afuera).
3) El impacto económico resulta en una transferencia de
renta fuera del país. Aquí el efecto es más contundente.
a) Para la flota peruana, se paraliza actividad (costos
hundidos, empleo afectado), pérdida de ingresos en temporada de veda, menor
competitividad frente a flotas extranjeras activas.
b) Para el mercado, reducción de oferta interna, presión
sobre los precios, sustitución por producto importado o capturado en alta mar.
c) Transferencia de valor, ya que la biomasa protegida en
Perú termina siendo capturada fuera; la renta pesquera se desplaza hacia flotas
extranjeras y Perú asume el costo de conservar, pero no captura el beneficio
económico.
4) El impacto en la gobernanza resulta en un incentivo
perverso, ya que la asimetría regulatoria genera efectos no deseados, como
incentivo a operar cerca del límite (milla 200–201); presión para relajar vedas
internas; deslegitimación de la política pesquera nacional; mayor riesgo de
pesca ilegal o informal.
Por otro lado, el derecho internacional reconoce que cuando
una población está dentro y fuera de la ZEE (en términos de la Convemar y
dominio marítimo para Perú), los Estados deben cooperar para su conservación. Sin
esa cooperación, el sistema se vuelve incoherente.
5) Evaluación sintética
|
Dimensión |
Impacto de vedas solo en Perú |
|
Biológico |
Parcial / limitado |
|
Económico |
Negativo (pérdida de renta) |
|
Competitivo |
Desventaja para flota nacional |
|
Gobernanza |
Distorsiones e incentivos perversos |
6) La conclusión estratégica es que aplicar vedas solo
dentro del dominio marítimo peruano, sin mecanismos en alta mar, es una
política incompleta y potencialmente contraproducente.
En la práctica, la veda funciona como una medida de
conservación doméstica en un sistema abierto, donde otros actores pueden
capturar el beneficio.
7) La implicancias de política, es que no es un problema
biológico, es un problema de gobernanza internacional; el vacío no está en
PRODUCE, sino en la ausencia de un régimen regional para la pota.
La veda sin coordinación equivale a ordenar la casa mientras
el vecino se lleva el recurso.
2. Depredación del mar y falta de fiscalización
Embarcaciones sin control satelital: Atribuyen la escasez
del recurso a la existencia de cerca de 6,000 embarcaciones que operan de
manera informal o ilegal sin el Sistema de Seguimiento Satelital (Sisesat). Los
pescadores acusan al viceministerio de no fiscalizar ni frenar la depredación
de los recursos marinos dentro del litoral peruano.
3. Precios injustos de las plantas pesqueras
Bajos precios de compra: Los gremios protestan porque las
plantas procesadoras e industriales fijan precios muy bajos (alrededor de S/
2.90 el kilo de pota), lo cual no cubre los costos operativos debido al
incremento en el valor de insumos esenciales como el combustible, el hielo y el
flete. Exigen la intervención del Gobierno para regular las condiciones de
comercialización.
Existe un exceso de flota, es innegable. Ello no solo afecta
a la biomasa por cuanto la capacidad de extracción puede ser superior a la
capacidad de resiliencia de la biomasa, sino que influye directamente sobre el
precio. A mayor oferta, menor precio.
El Estado no puede ni va a regular los precios. El modelo
político y económico no se lo permite. Los empresarios están para ganar dinero
y cuánto ganan es su única decisión. No creo que estén dispuestos a sacrificar
márgenes en beneficio de un mejor precio para los pescadores. Por tanto, el
problema debe atenderse mirando hacia su origen: demasiadas embarcaciones.
Determinar por qué existen y cómo se construyeron y se siguen construyendo para
eliminar las causas y diseñar un mecanismo de desguace del excedente, es la
mejor manera de proteger los ingresos de los afectados. Se tiene que asumir que
el mercado no admite más embarcaciones y que aún las actuales son demasiadas.
Es inevitable la necesidad de aplicar restricciones al
tamaño de la flota. La disipación de las rentas se produce porque el armador,
al observar que en la actividad pesquera se están produciendo beneficios
económicos positivos, ingresa a ella tomando en cuenta sólo su estructura de
costos medios y pensando en el ingreso medio que obtendrá de la participación
de la actividad pesquera. Sin embargo, no toma en cuenta los efectos externos
que causa a los participantes existentes, es decir, al ingresar él no considera
que se reduce la biomasa disponible por lo que para alcanzar los mismos niveles
de ingreso se requiere ejercer un mayor esfuerzo pesquero o alternativamente
desplazarse a mayores distancias para alcanzar un mismo nivel de captura. Al
final, se ejerce una cantidad de esfuerzo tal que los beneficios económicos que
existían se hacen, o pueden volverse cero. Estos efectos corresponden a la
externalidad productiva negativa, es decir, cada pescador no ha considerado en
su decisión los efectos marginales que produce al resto de los participantes de
la actividad, lo que se traducen en una diferencia entre el ingreso marginal
social y el privado.
Es poco probable que eliminar las vedas sin reducir la
cantidad de embarcaciones impacten sobre el precio para mejorarlo. El efecto de
mayor flota siempre redundará en menor precio en muelle. Es verdad, sin
embargo, que los precios internaciones se afectan también por cuestiones de
mercado; pero pescar más pota no los mejorará.
El precio bajo de la pota en muelle no es un fenómeno
aislado ni coyuntural, responde a una combinación de fallas estructurales del
mercado, sobreoferta y debilidad en la cadena de valor. Desde la lógica de
renta, el problema es claro: el valor se genera después del muelle, no en el
muelle.
1) La Sobreoferta es el principal factor que hunde el
precio. El determinante más directo es el exceso de oferta: La pota es un
mercado tipo “commodity”. Cuando todos pescan más, el precio colapsa.
2) El precio NO se forma en el Perú
El precio de la pota, luego de ser procesada, no se define
en el muelle peruano, sino en el mercado internacional. Los factores externos
que influyen son la oferta global de calamar (especialmente Asia); la demanda
internacional (China, Europa) y los precios de productos sustitutos.
El pescador peruano es tomador de precio, no formador. El
precio viene “impuesto” desde afuera
3) Dependencia extrema de exportación: ~95% de la pota se
destina al mercado externo.
La consecuencia es que el mercado interno no amortigua caídas.
Si el precio internacional baja, el precio en muelle colapsa automáticamente. No
existe “mercado doméstico que sostenga precios”.
4) Estructura de mercado: poder de compra concentrado
En el muelle ocurre algo clave: Pocos compradores (plantas
procesadoras); Muchos vendedores (pescadores artesanales), lo cual genera
asimetría de poder de negociación, precios impuestos por plantas/intermediarios
y denuncias de precios “irrisorios” o “abusivos”.
Además de la
presencia de intermediarios en la cadena. El resultado es que el
pescador vende barato porque no tiene alternativa de mercado.
5) Falta de capacidad de almacenamiento y frío.
El pescador enfrenta una restricción crítica ya que la pota es altamente perecible y se
necesita vender rápido al llegar, lo que genera una venta forzada y la imposibilidad de esperar
mejores precios.
Mientras tanto las
plantas pueden almacenar, procesar o exportar. El resultado es que el
poder lo tiene quien puede esperar, no quien pesca.
6) Volatilidad extrema del precio: Un problema central para
los armadores es que salen a pescar con un precio y regresan con otro (más
bajo). Esto destruye la planificación financiera, el cálculo de rentabilidad y
la capacidad de inversión.
7) Costos en alza + precio a la baja = márgenes negativos
Mientras el precio cae, el combustible sube, el hielo sube y
los insumos suben. El más afectado es el armador, porque e quien financia toda
la operación, además y/o el intermediario.
8) Otro factor crítico es el desorden y falta de control del
esfuerzo pesquero: Se dice que hay más de 9 mil embarcaciones operando (según
gremios), con falta de control efectivo y posible pesca no declarada. El efecto:
es sobreoferta artificial, competencia desleal y presión adicional sobre precios
9) Falta de diferenciación del producto, ya que la pota
peruana se vende mayormente como producto básico, sin valor agregado, sin diferenciación
(calidad, certificación, trazabilidad). La consecuencia es que compite solo por
precio y queda atrapada en el segmento más barato del mercado. El problema no
es solo “precio bajo”, sino que es un problema de modelo económico de la
pesquería.
Lo que realmente ocurre es que el pescador captura biomasa y
la renta se genera en el procesamiento,
la exportación y la comercialización internacional. Y esos eslabones no están en manos del pescador
El pescador de pota no vende barato porque quiere, sino
porque está atrapado en el eslabón más débil de la cadena. Produce volumen, pero no controla precio. Asume
costos, pero no captura la renta.
EL CRECIMIENTO DE LA
FLOTA
En el Perú existe desde hace años una política para evitar
el crecimiento descontrolado de la flota artesanal y de menor escala. El D.S. N°
006-2015-PRODUCE estableció la prohibición de construir nuevas embarcaciones
artesanales y de menor escala para cualquier pesquería en todo el litoral,
contemplando excepciones como los casos de sustitución dentro del marco
autorizado. La razón de fondo es controlar el incremento del esfuerzo pesquero
y proteger la sostenibilidad de los recursos.
Además, desde 2024 la legislación es más severa. El artículo
308-E del Código Penal establece pena de 3 a 5 años de prisión y 180 a 400
días-multa para quien, infringiendo la normativa, construya o haga construir
una embarcación durante un periodo de prohibición o sin la autorización
correspondiente. La norma también alcanza, bajo las condiciones que establece,
a quien adquiere, custodia o transporta una embarcación conociendo o pudiendo
conocer su origen irregular, así como a quien financia o proporciona
materiales, equipos o maquinaria para la construcción ilegal.
El D. Leg. N° 1393 permite además la interdicción y desguace
o destrucción de embarcaciones construidas o modificadas ilegalmente. El Tribunal
Constitucional confirmó la constitucionalidad de este régimen de interdicción,
vinculándolo con la protección de los recursos hidrobiológicos.
Por tanto, existiendo la base legal ¿Por qué las autoridades
permiten que se sigan construyendo?
Las áreas responsables de la fiscalización y control deben
ser reorganizadas, el sistema de fiscalización debe ser revisado. Es evidente
que lo existente es insuficiente o ineficiente y tiene que ser reemplazado.
4. Falta de perfil técnico e incapacidad de gestión
Desconexión con la realidad: Los dirigentes argumentan que
las decisiones tomadas por el viceministro Barrientos se realizan desde un
enfoque estrictamente burocrático que ignora la realidad que viven los hombres
de mar en los puertos de Paita, Sechura, San José, Chimbote, entre otros.
Señalan que el funcionario no cuenta con el perfil idóneo ni el conocimiento
suficiente para mitigar los impactos en especies clave como la pota, la
anchoveta y el bonito.
Debido a estas exclusiones en infraestructura, sumado a la
severa crisis por la escasez y las cuotas de la pota, la reacción final de los
pescadores del norte y de La Libertad ha escalado a la radicalización. Se han
convocado paros indefinidos y bloqueos de carreteras en zonas estratégicas. Los
gremios exigen no solo la reorganización del presupuesto para mantenimiento de
muelles, sino también la destitución de los altos funcionarios del
Viceministerio de Pesca por lo que consideran una total desconexión con la
realidad de las caletas artesanales.
La reacción y la situación específica en:
1. La Libertad: Salaverry y Pacasmayo (Indignación por falsas
promesas y peligro de colapso)
En la región La Libertad, la indignación es sumamente alta.
* DPA Salaverry: La reacción de los pescadores y comerciantes
mayoristas ha sido de protesta abierta mediante marchas hacia las oficinas de
PRODUCE. Su molestia radica en que el muelle tiene serias deficiencias de
infraestructura y carece de la habilitación sanitaria indispensable para
exportar y vender formalmente bajo estándares óptimos. Tras la presión, el
ministro prometió que si se cumplen los requisitos técnicos, se les otorgará
dicha habilitación en un plazo de 30 días, pero los pescadores se mantienen en
alerta por la falta de un presupuesto real para defensas costeras frente a El
Niño.
* Frigorífico/Muelle de Pacasmayo: Aquí los pescadores
sienten que han sido defraudados históricamente por constantes promesas
políticas que no se cumplen. Su malestar es crítico porque el proyecto de su
nuevo DPA lleva retrasos y la [Contraloría General de la República] ya advirtió
que el "plan de contingencia" (las estructuras temporales que usan
mientras esperan la obra) tiene un alto riesgo de colapso de infraestructura y
problemas de seguridad. El verse excluidos de los fondos de emergencia de
PRODUCE ha provocado que los pescadores locales alcen la voz bajo la consigna
"Pacasmayo también existe", reclamando que el centralismo regional
prioriza siempre a otros puertos.
2. Tumbes: DPA Zorritos (Sensación de desprotección ante la
veda y las lluvias)
Zorritos: Los pescadores artesanales de esta zona
reaccionaron con frustración al ver que la inversión de emergencia se concentró
únicamente en Acapulco y Cancas. El gremio de Zorritos reclama que su
infraestructura sufre graves inundaciones en la zona de desembarque cada vez
que se activa una quebrada por las lluvias de El Niño. Su molestia se suma a
las denuncias por la depredación de la pesca de altura por parte de naves
industriales, argumentando que el Gobierno los deja desprotegidos tanto en el
mar como en la tierra al no darles un muelle seguro.
3. Piura: Las Delicias (Temor por el impacto climático)
* Las Delicias: Esta caleta sufre un impacto devastador cada
vez que se presentan anomalías climáticas o un Fenómeno El Niño fuerte, debido
al fuerte oleaje y el desborde de zonas aledañas. Los pescadores de Las
Delicias reaccionaron con asombro y reclamos directos a los coordinadores de
[FONDEPES], manifestando que priorizar los DPAs grandes (como Máncora o Talara)
deja desamparadas a las comunidades pesqueras más vulnerables que pierden sus
herramientas de trabajo cuando el mar destruye sus rústicos accesos de
desembarque.
El panorama general de la reacción: Paro Macroregional
Debido a estas exclusiones en infraestructura, sumado a la
severa crisis por la escasez y las cuotas de la pota, la reacción final de los
pescadores del norte y de La Libertad ha escalado a la radicalización. Se han
convocado paros indefinidos y bloqueos de carreteras en zonas estratégicas. Los
gremios exigen no solo la reorganización del presupuesto para mantenimiento de
muelles, sino también la destitución de los altos funcionarios del
Viceministerio de Pesca por lo que consideran una total desconexión con la
realidad de las caletas artesanales
La queja contra la problemática de los Desembarcaderos
pesqueros artesanales y la infraestructura pesquera en general, no implica
directa ni indirectamente al viceministro, sino al jefe del FONDEPES y a su
jefe directo, que es el Ministro, como único responsable del sector.
Lo que corresponde es una reorganización profunda del
FONDEPES y la designación de funcionarios con experiencia en el tema de
construcción de infraestructura y capacitación, entre otros. El problema no es
presupuestal, sino de gestión, de experiencia, de capacidad y de estructura
organizacional.





