La gestión pesquera

Se espera que, antes de entrar en propuestas promocionales de la pesquería se realice un estudio que permita determinar cuáles serían las especies objetivo, cuál el volumen de su biomasa, cuáles serían los períodos de vedas reproductivas, cuál sería el efecto ecosistémico de su explotación, para llegar a determinar una tasa anual de captura por especie. De esta información se deriva la capacidad de bodega que debería tener una flota con intención de incursionar en la actividad extractiva, la cuota anual de extracción, las cuotas individuales a asignar y los períodos de pesca. Solo entonces podríamos pretender introducir mayor esfuerzo pesquero sobre el ecosistema marino de Humboldt.

27 de mayo de 2026

El mar regalado: quién gana con los derechos de pesca en el Perú

 

El Punto de partida: ¿de quién es el recurso hidrobiológico?

Hay abundancia de algunos recursos, pero no necesariamente buena captura de valor.

La constitución política del Perú en el CAPÍTULO II DEL AMBIENTE Y LOS RECURSOS NATURALES Artículo 66°, dice: Los recursos naturales, renovables y no renovables, son patrimonio de la Nación.  El Estado es soberano en su aprovechamiento. Por ley orgánica se fijan las condiciones de su utilización y de su otorgamiento a particulares. La concesión otorga a su titular un derecho real, sujeto a dicha norma legal.

La anchoveta, así como los otros recursos, no es de las empresas. Es un recurso natural del país, administrado por el Estado a través de entidades como IMARPE y PRODUCE.

Una pregunta difícil de responder: ¿Cuánto cuesta el pez en el agua antes de ser extraído?

Los peces en el agua no se cuidan, no se riegan, no se abonan, no se les alimenta. Nadie gasta en mantenerlos. Sobreviven por sí mismos. Cuando alguien los extrae de su hábitat, si bien es cierto tiene un gasto para hacerlo, al final los peces son gratis.

¿Deben serlo?

La distribución del canon pesquero en base a índices, es ineficaz e injusta. El que existan recursos que no pagan debido a la modalidad de extracción, empeora la situación.

Sobre el impuesto a la renta aportado por el sector se sabe poco o nada puesto que no se publica información oficial sobre montos recaudados, quienes pagaron y quienes no.

La pesca como generadora de renta económica. ¿Qué son los derechos de pesca?

Son el pago que hacen las empresas al Estado por extraer un recurso que es de todos los peruanos.

Conceptualmente la anchoveta, como cualquier otro recurso hidrobiológico, es patrimonio de la Nación. El Estado cobra una retribución económica (derecho de pesca) por su explotación.

Los pescadores artesanales realizan capturas sin pagar ningún derecho de pesca, y los industriales pagan muy poco.

Las tasas actuales de derechos de pesca ¿son suficientes o justas, para los recursos afectos?

Hablar de los derechos de pesca

En el Perú resulta un tema controversial y complicado. Por un lado, como implica que los armadores (no todos ya que los artesanales están exonerados) tienen que pagar algo por el derecho a extraer peces del mar, causa rechazo. A nadie le gusta pagar tasas ni impuestos. Y cada vez que se pretende modificar la tasa, en especial la de la anchoveta para CHI, surgen críticas, reclamos, e inundación de noticias en los medios para expresar que se paga demasiado.

Por otro lado y como principal problema: no existe información pública directa de cuánto paga cada empresa por derechos de pesca. PRODUCE no publica ese desglose. Tampoco publica quién pagó ni quien debe ni cuánto se ha recaudado años tras año o lo que ha hecho con ese dinero.

Sin embargo existe abundante información en los medios sobre las exportaciones pesqueras y la generación de empleo con cifras, algunas imposibles de creer y sin sustento ni evidencia, lo que supone un sesgo hacia una sola parte de la actividad pesquera: sus ingresos, mas no sus aportes al país.

¿Derechos o participación en la renta?

El tema no es la asignación de una tasa como derecho de pesca, sino la participación del país en la renta del recurso.

Antes de entrar al análisis es necesario entender  qué es la participación en la renta. Es, en sencillo, qué parte de la riqueza (ganancias) generada por una actividad económica se queda cada actor. La participación en la renta es un concepto financiero, corporativo y fiscal que se refiere al derecho o proporción de las utilidades (renta neta) que le corresponde recibir a un inversionista, socio o participante de un negocio.

Cuando una actividad produce dinero (por ejemplo la pesca), se genera una renta económica. Esa renta se reparte entre: El Estado, a través de impuestos, regalías, derechos. Las empresas, utilidades. Y a veces trabajadores u otros actores.  La participación en la renta mide qué porcentaje se lleva cada uno.

En este caso, la población del Perú, representada por el Estado, es el dueño del recurso que genera la renta. Entender esto es fundamental. Este concepto es clave en sectores de recursos naturales (como la pesca), porque los recursos son de todos los ciudadanos. El Estado decide cuánto cobrar por su uso y define si el país captura poca o mucha renta.

El caso de la anchoveta para el CHI

CHI = Consumo Humano Indirecto, es decir, anchoveta que no se destina a comer directamente, sino a: Harina de pescado y aceite de pescado. Esta es la base de la industria pesquera industrial del Perú.

¿Cómo se calculan para CHI?

Para anchoveta destinada a CHI, el derecho de pesca se calcula como un porcentaje del valor de la harina de pescado (FOB). Antes: era el 0.25% y luego se elevó a: 0.43% del valor FOB de la harina de pescado.

Es decir: Si sube el precio internacional de la harina, sube lo que paga la industria.  Si baja el precio, también baja el pago.

Entonces, ¿debe el país participar en la renta de la harina de pescado?

En este escenario, cuando una empresa captura anchoveta y la convierte en harina de pescado, está usando un recurso patrimonial de la Nación. Por lo tanto, el país debe participar de la renta de la industria reductora de harina de pescado no por “ideología”, sino por lógica económica y de propiedad. En una proporción justa.

Además, por tres razones estructurales:

(1) Propiedad colectiva

El recurso pertenece a todos los ciudadanos.

El Estado debe capturar parte de la renta en nombre de la sociedad.

(2) Renta económica

En industrias como la harina de pescado, no todo es “ganancia normal” por esfuerzo empresarial. Hay una renta asociada a: Abundancia natural del recurso. Condiciones oceanográficas excepcionales del Perú

Esa renta no la “creó” la empresa → es capturable por el Estado.

(3) Equidad intergeneracional

La sobreexplotación hoy reduce riqueza futura.

Capturar renta permite: Invertir en ciencia o en lo que fuese.

El verdadero debate no es “sí o no”. La pregunta importante no es si debe haber participación estatal,  sino: ¿Cuánta participación y cómo se cobra?

Porque debe haber un equilibrio:

Muy baja participación → el país “regala” renta

Muy alta o mal diseñada → desincentiva inversión o fomenta evasión

En el Perú, la realidad es incómoda. En la anchoveta para harina de pescado el Estado cobra derechos de pesca relativamente bajos y la mayor parte de la renta queda en las empresas

Hay participación estatal… pero es limitada.

El país debe tener participación en la renta de la harina de pescado porque el recurso es público y existe renta económica capturable. Es una herramienta de equidad y sostenibilidad

La dificultad radica en establecer con precisión el precio de ese derecho de pesca de forma que ni sea tan grande que acabe con la explotación ni tan pequeño que no haga partícipe del negocio al país. El Estado debe participar en forma justa y equitativa no solamente en la rentabilidad del negocio, sino que, también debe ser resarcido por los impactos que la pesquería causa sobre el ecosistema y el medio ambiente, los cuales son independientes de la rentabilidad del negocio.

Esto tiene que ser entendido en su verdadero contexto. El impuesto a la renta de tercera categoría es una participación en las utilidades empresariales. Pero ocurre que una empresa puede tener grandes, medianas o pequeñas utilidades; o aún pérdidas. Depende de su nivel de eficiencia. Sin embargo para llegar a cualquiera de esos niveles de utilidad o pérdidas, se ha efectuado una extracción de recursos pesqueros real, con los efectos e impactos inevitables que ello produce sobre el ecosistema y el medio ambiente; más aún luego de su procesamiento. Ese solo acto merece una compensación adecuada.

Pero la discusión clave y política es otra:

¿Está el Perú capturando lo que debería… o está dejando renta sobre la mesa?

La renta que se escapa debe ser el debate pendiente sobre los derechos de pesca.

Información complementaria en el siguiente link:

https://revistapesca.blogspot.com/2026/05/el-impacto-de-la-primera-temporada-de.html

21 de mayo de 2026

LA PRIMERA TEMPORADA DE ANCHOVETA 2026 Y EL IMPACTO DE LOS JUVENILES

 ANCHOVETA JUVENIL: EL SAQUEO SILENCIOSO DEL MAR PERUANO

La presencia masiva de anchoveta juvenil no es solo un problema técnico: es uno de los riesgos más serios para la sostenibilidad de la pesquería peruana de anchoveta.

La anchoveta juvenil es aquella que aún no ha alcanzado la talla mínima de reproducción. Esto significa que:  No se ha reproducido ni una sola vez, lo cual es clave para el reclutamiento futuro (los peces que sostendrán la biomasa en los próximos años).

El riesgo principal es romper el ciclo poblacional. Cuando se captura anchoveta juvenil en grandes cantidades, ocurre algo crítico:

1. Se reduce el stock futuro

   Menos juveniles → menos adultos → menos desove.

2.Colapso del reclutamiento

   Si muchos juveniles no llegan a adultos, la biomasa cae en cascada.

3. Mayor vulnerabilidad ambiental

   Eventos como El Niño amplifican el problema: menos juveniles sobreviven y además se pesca lo poco que queda.

La biomasa depende de una ecuación simple en esencia: Biomasa futura = Adultos actuales + Reclutamiento – Mortalidad (natural + antropogénica). Si pescas juveniles: Se está reduciendo directamente el reclutamiento.  Es como “comerse la semilla en lugar de la cosecha”.

 

CIENCIA O RESULTADO ECONOMICO EN LA PESCA

 

Plantearlo como una disyuntiva tajante —“ciencia vs. resultado económico”— es, en la práctica, un falso dilema. Si se elige mal, el resultado económico también se destruye, solo que un poco más tarde.

En pesca, la “ciencia debe fijar los límites” y la “economía debe operar dentro de ellos”. No es un tema ideológico, es un tema de sostenibilidad básica: si sobreexplotas el recurso hoy para maximizar ingresos, mañana simplemente no habrá qué pescar.

Un buen ejemplo es lo que ha pasado históricamente con la anchoveta en el Perú. Cuando decisiones políticas o presiones económicas han relajado criterios técnicos del Instituto del Mar del Perú, los impactos han sido claros: caídas en biomasa, temporadas más cortas o cierres abruptos. En cambio, cuando se respeta la recomendación científica, incluso si implica capturas más bajas en el corto plazo, el sistema se recupera y la industria (harina, aceite, consumo humano) termina siendo más estable y rentable.

Esto se entiende mejor con tres ideas clave:

1. La ciencia define el “cuánto” y el “cuándo”.

Cuotas, vedas, tallas mínimas, zonas de exclusión… todo eso responde a dinámicas biológicas (reproducción, reclutamiento, variabilidad climática como El Niño). Ignorarlo es como gastar capital en lugar de vivir de los intereses.

2. La economía define el “cómo aprovechar”.

Una vez fijados los límites, sí entra la eficiencia: valor agregado, diversificación (consumo humano directo o harina), formalización, reducción de desperdicio, etc.

3. El corto plazo engaña.

Las decisiones “rentables” hoy pero contrarias a la ciencia suelen generar picos artificiales seguidos de colapsos. Eso destruye empleo, inversión y credibilidad.

En uno de los sistemas pesqueros más grandes del mundo, como es el peruano, esto es todavía más crítico por la alta variabilidad ambiental. Aquí, ignorar la ciencia no solo es irresponsable, sino que es económicamente torpe.

El sistema peruano se basa en: Recomendación científica de Instituto del Mar del Perú y decisión final del Ministerio de la Producción del Perú.

El problema en 2026: Se abrió la temporada con señales tempranas de alta presencia juvenil en varias zonas.

Qué debió pasar: Postergar o fraccionar la apertura y abrir solo zonas con mayor proporción de adultos.

Qué pasó: Se privilegió una apertura más amplia → mayor exposición al riesgo.

En el Perú, falla el sistema cuando instituciones como el Instituto del Mar del Perú generan evidencia científica que sugieren precaución; pero la decisión política tomada por el Ministro de la Producción va por autorizar la apertura de la temporada con alta presencia juvenil. Posteriormente, muestra una débil fiscalización en tiempo real. Por otro lado existe presión económica de la industria, de la cual no es capaz de evadirse y maquilla el asunto con el uso insuficiente de cierres de zonas con juveniles.

¿Dónde exactamente está fallando el sistema? En 3 fallas estructurales:

1. Falla de precaución: Se abre la temporada con incertidumbre alta → debería ser al revés.

2. Falla de velocidad: El sistema reacciona tarde frente a datos de juveniles.

3. Falla política: Las decisiones no son 100% consistentes con la evidencia científica.

Cuando ocurre esto, se está frente a un riesgo serio de altos porcentajes de juveniles en desembarques; flotas operando en zonas con alta concentración juvenil; cierres tardíos o parciales y se pretende echar paños fríos al asunto con un discurso oficial minimizando el problema.

La captura intensiva de anchoveta juvenil es una de las formas más rápidas de erosionar la biomasa sin que el colapso sea inmediato pero sí inevitable. No es un problema menor ni económico o financiero, es biología  de poblaciones de peces. Cuando se ignora, el costo lo paga todo el sistema: pesca, economía y ecosistema.

No es que el sistema no tenga herramientas. El problema es cómo se están usando. En 2026, el patrón observable es, como en anteriores temporadas, el siguiente: Se detecta juvenil → se pesca igual → se corrige tarde → se repite.

Eso, acumulado, sí pone en riesgo la biomasa futura, incluso si hoy las cifras totales de captura parecen “normales”.

Sin ciencia no hay recurso; sin recurso no hay economía.

 ¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN PARA QUE ESTO NO SE REPITA AÑO TRAS AÑO, TEMPORADA TRAS TEMPORADA?



19 de mayo de 2026

EL IMARPE NO DEBE ESTAR EN MANOS DE LOS POLITICOS

FORTALECIMIENTO INSTITUCIONAL DEL IMARPE:

PROPUESTAS PARA LA SELECCIÓN DE SU PRESIDENCIA

 



El IMARPE es una institución demasiado importante para el país, como para que esté en manos de los políticos. No debe ser dirigida por alguien fuera de la ciencia, como se analiza en el siguiente link:

https://revistapesca.blogspot.com/2026/05/el-imarpe-debe-ser-dirigido-por-el.html

Un modelo de reforma del sistema de nombramiento del presidente de IMARPE, inspirado en buenas prácticas de organismos técnicos (tipo banco central, agencias científicas y estándares de otras instituciones similares) se hace necesario. No basta con “nombrar mejor” a una persona: hay que blindar el proceso para lo cual se debiera considerar las siguientes medidas:

1. Sacar el cargo de la lógica de “confianza política”

Hoy el principal problema es que el presidente de IMARPE es, en la práctica, un cargo de confianza del Ejecutivo.

Reforma clave: Convertirlo en un cargo técnico con designación meritocrática obligatoria. Lo que conlleva a que el Ejecutivo ya no elige libremente, sino dentro de una terna técnica.

Sin esto, todo lo demás es cosmético.

2. Crear un Comité de Selección independiente

Este es el corazón del sistema.

Composición sugerida:

1 representante de CONCYTEC

1 de la academia (universidades con investigación marina)

1 de la comunidad científica internacional (observador externo)

1 del Estado (pero no del sector producción directamente)

1 de la sociedad civil técnica (no gremial)

Función: Diseñar el perfil, evaluar candidatos, proponer una terna vinculante

3. Concurso público internacional y transparente

Elementos obligatorios:

*Convocatoria pública (nacional e internacional)

*Publicación de: CV completo, trayectoria científica (papers, proyectos), declaraciones de conflicto de interés.

*Entrevistas públicas o al menos registradas.

Esto eleva el estándar y evita “designaciones silenciosas” o direccionadas.

4. Requisitos mínimos duros (no negociables)

El problema actual es que los requisitos son demasiado flexibles.

Deben incluir:

*Doctorado o equivalente en ciencias del mar, pesquería, oceanografía o afines

*Producción científica comprobada

*Experiencia liderando investigación o instituciones científicas

*Experiencia en gestión (pero subordinada al componente científico)

Si no cumple esto, ni siquiera debe entrar al proceso.

El perfil sugerido puede verse en el siguiente link:

https://revistapesca.blogspot.com/2026/05/investigacion-cientifica-en-la-pesca.html

5. Mandato fijo y no necesariamente coincidente con el gobierno

Propuesta: La duración del cargo debe ser de 5 o 6 años y no necesariamente debe coincidir con el periodo presidencial. Solo puede ser removido por causales objetivas: falta grave, corrupción, incapacidad comprobada.

Esto es clave para la independencia real.

6. Remoción con control institucional (no discrecional)

Hoy el problema no es solo quién entra, sino que puede salir fácilmente.

Reforma: La remoción debe requerir informe técnico motivado, validación del Consejo Directivo, o control de un órgano autónomo.

Esto evita que lo saquen por presiones coyunturales (ej. cuotas de pesca o vedas).

7. Fortalecer el Consejo Directivo (contrapeso real)

Reforma:

*Consejo con mayoría de perfiles técnicos independientes

*No dominado por el sector político

*Función real de supervisión estratégica

*Modelo similar a directorios de bancos centrales o agencias regulatorias.

8. Régimen estricto de conflictos de interés

Reglas:

*Prohibición de vínculos recientes con la industria pesquera.

*Periodo de “enfriamiento”, concepto que significa un tiempo de espera obligatorio que debe pasar antes de que un funcionario pueda pasar al sector privado relacionado con su cargo o asumir funciones que puedan generar conflicto de interés.

9. Evaluación de desempeño pública y periódica

Indicadores: calidad científica (publicaciones, impacto); credibilidad técnica; cumplimiento de planes de investigación; transparencia

Resultados:  publicados anualmente, genera trayectoria sin politizar.

10. Un modelo de referencia útil

Sin copiar mecánicamente, el espíritu debería acercarse a:

Banco Central de Reserva del Perú → independencia + estabilidad

NOAA → ciencia aplicada a política

CSIRO, agencia científica nacional de Australia, → gobernanza científica

11. Qué cambia realmente con esta reforma

No es solo procedimiento. Cambia el equilibrio de poder:

Antes: Política → nombra → ciencia asesora

Después: Ciencia → filtra → política elige dentro de límites

Es un cambio de lógica, no solo de reglas.

Muchos cargos en el sector (incluido IMARPE) son de libre designación y remoción,  sujetos a cambios frecuentes. Esto elimina cualquier “enfriamiento institucional” interno: no hay estabilidad, no hay independencia científica real,  no hay tiempo para decisiones de largo plazo.

Esto genera un problema estructural: La ciencia (IMARPE) propone. La Política decide. Los intereses presionan y los funcionarios rotan rápido, si no responden a las consignas. El resultado es una gestión mediocre que no necesariamente protege al ecosistema marino, o por lo menos no con la eficiencia que debiera.

12. Objetivos

El objetivo no es encontrar a la persona perfecta,  sino diseñar un sistema donde sea difícil nombrar a la persona equivocada. 

16 de mayo de 2026

UNA INSTITUCION CIENTIFICA DIRIGIDA DESDE FUERA DE LA CIENCIA

 


1. Patrón histórico: una institución científica dirigida desde fuera de la ciencia

De inicio se generó una primera gran distorsión:  Se privilegió “control político/sectorial” sobre liderazgo científico. Se separó la “producción de conocimiento” de la “toma de decisiones”

Durante décadas, el diseño institucional del IMARPE no priorizó el liderazgo científico:

La ley original exigía que el presidente del Consejo Directivo fuera “un almirante en retiro”, es decir que el liderazgo recaía en un perfil “militar/naval”, no necesariamente científico. Esto cambió con la promulgación del DL 1677 que derogó al DU-015-2020. Sin embargo a mayo 2026 sigue en la Presidencia un oficial de la Marina en situación de retiro. Al haberse aprobado el nuevo ROF y un nuevo clasificador de cargos deberían producirse cambios.

2. Caso reciente: El actual Presidente es un oficial de la Marina en situación de retiro.

Su Perfil es: experiencia gerencial en sector público y organismos multilaterales, expertise en temas ambientales y de gestión.

Problema: No es claro que tenga trayectoria como “científico marino o investigador pesquero”.

Además de estar en una encargatura temporal, su antecesor fue designado por confianza política. Estas cosas restan legitimidad a la función.

3. Las brechas clave (ideal vs real)

Brecha 1: Ciencia vs gestión

Ideal: Científico de alto nivel liderando la institución

Real: Predominio de: gestores públicos, perfiles administrativos, vicealmirantes retirados (históricamente)

Resultado: “La ciencia no lidera, solo “asesora”

Brecha 2: Independencia vs captura

Ideal: Autonomía técnica frente a presiones políticas y económicas

Real: Alta dependencia del Ministerio de la Producción del Perú, designaciones discrecionales (cargo de confianza)

Riesgo: Influencia de intereses: industria pesquera, coyuntura política, presión por aperturas de temporada

Brecha 3: Estabilidad vs rotación

Ideal: Continuidad para sostener líneas de investigación y políticas.

Real: Cambios frecuentes, encargaturas temporales, falta de horizonte institucional.

Impacto: Se debilita la planificación científica, la credibilidad técnica, la memoria institucional.

Brecha 4: Visión ecosistémica vs enfoque extractivo

Ideal: Enfoque ecosistémico y de sostenibilidad.

Real: IMARPE muchas veces termina operando como soporte técnico para decisiones de extracción determinadas de antemano (cuotas, temporadas).

Problema:  Se subordina la ciencia a la lógica productiva.

Brecha 5: Mérito vs confianza política

Ideal: Selección por trayectoria científica, publicaciones, liderazgo académico.

Real: Nombramientos políticos o de confianza, falta de concursos públicos transparentes.

Consecuencia: Débil legitimidad frente a la comunidad científica.

4. La brecha más crítica (la raíz del problema)

IMARPE produce ciencia de alto nivel, pero no necesariamente es gobernado por la ciencia. Eso genera una contradicción estructural: Los científicos generan evidencia; pero la conducción institucional puede no responder a esa lógica.

5. Implicancia concreta para el Perú

Esto no es solo un tema administrativo. Tiene efectos reales: riesgo de sobrepesca si se ignora evidencia; decisiones cortoplacistas en anchoveta; pérdida de credibilidad internacional; debilitamiento del manejo sostenible del mar peruano.

6. Conclusión directa

Hoy la brecha no es marginal, es estructural:

El perfil ideal exige liderazgo científico con independencia.

El perfil real ha tendido a ser político, administrativo o transitorio.

Mientras esa brecha no se cierre, IMARPE seguirá siendo un gran generador de ciencia… con una gobernanza débil.

Si el problema es estructural, la solución también tiene que serlo. No basta con “nombrar mejor” a una persona: hay que blindar el proceso para que, incluso con distintos gobiernos, el resultado tienda siempre a un perfil técnico, independiente y estable.

14 de mayo de 2026

“PESCA PERUANA: ¿DESIGNACIONES TÉCNICAS O DECISIONES A DEDO CON ALGUN PROPOSITO?”

 

NO CUALQUIERA PUEDE NI DEBE SER PRESIDENTE DEL IMARPE:

EL PERFIL QUE EXIGE LA PESQUERIADEL PERU

 


El perfil del presidente del Instituto del Mar del Perú está definido en la última modificación realizada al Manual de Clasificación de Cargos de la entidad en abril de 2026. Esta no ha sido precisamente la mejor, por cuanto sugiere un perfil más bajo que el anterior Manual.

 Esto es lo que indica el manual:

 


https://revistapesca.blogspot.com/2026/04/el-nuevo-perfil-del-presidente-del.html

Como se aprecia, podría tener una formación técnica superior y no requiere maestría ni doctorado, lo que parece poco apropiado para una institución del nivel e importancia como es el IMARPE.

Pareciera que alguien ha diseñado este perfil, modificando el aprobado en diciembre de 2025, para ajustarse a determinada persona en especial que, aparentemente, ya habría sido elegida para el puesto por la(s) persona(s) que tras las sombras dirigen la pesquería peruana.

Hay que entender qué es el cargo:

La Presidencia Ejecutiva es la “máxima autoridad ejecutiva”, responsable de dirigir toda la institución, representar legalmente al IMARPE y ejecutar las decisiones del Consejo Directivo. Además, el IMARPE es el organismo que “provee la base científica para la gestión pesquera del país”.

El perfil ideal debería tener los siguientes componentes y no los que han sido aprobados en abril de 2026:

1. Sólido liderazgo científico (no solo administrativo)

IMARPE es, ante todo, un “instituto de investigación”. Por eso, el presidente debería:

* Tener formación en ciencias del mar, biología pesquera, oceanografía o afines.

* Entender modelos de evaluación de stocks, ecosistemas y cambio climático.

* Poder dialogar de igual a igual con la comunidad científica.

Si no tiene base científica, se rompe la lógica central: IMARPE deja de ser un “ente técnico” y se vuelve político.

2. Experiencia en gestión pública compleja

El cargo no es solo académico. Implica:

* Dirigir presupuesto público (es titular de pliego)

* Gestionar equipos multidisciplinarios grandes

* Coordinar con el Ministerio de la Producción y otros actores

Se necesita experiencia real en gestión pública o institucional de alto nivel.

3. Independencia técnica frente a presiones políticas y económicas

Este es probablemente el punto más crítico en el caso peruano.

El presidente debe:

* Proteger la evidencia científica frente a presiones del sector pesquero

* Evitar captura por intereses (industria, lobistas, coyuntura política)

* Garantizar que las recomendaciones científicas no se manipulen

* Pensar en sostenibilidad intergeneracional

* Integrar ciencia, economía y política pública

Sin independencia, la ciencia se distorsiona y la sostenibilidad colapsa.

4. Visión ecosistémica y de largo plazo

Hoy IMARPE no solo evalúa anchoveta. También:

* Cambio climático

* Ecosistemas marinos

* Acuicultura

* Impactos ambientales

5. Capacidad de articulación política (sin politización)

Debe ser capaz de:

* Traducir ciencia en decisiones de política pesquera

* Influir en el gobierno sin perder rigor técnico

* Coordinar con academia, sector privado y organismos internacionales

Es un perfil híbrido: científico + gestor + operador institucional.

6. Ética e integridad comprobadas

Dado el impacto económico de la pesca en Perú:

* Debe tener trayectoria limpia

* Sin conflictos de interés con la industria

* Con credibilidad pública

En síntesis, el presidente del IMARPE debería ser: Un científico de alto nivel, con experiencia en gestión pública, independencia técnica, visión de sostenibilidad y capacidad de influir en política sin ceder a presiones.

El contraste entre el “perfil ideal” planteado y los perfiles reales que han ocupado o influido en la conducción de IMARPE en los últimos años revela brechas bastante estructurales. No es un problema puntual, sino institucional y del modelo político.

12 de mayo de 2026

LA PESCA EN PERU: ¿GESTIÓN RESPONSABLE O CONCESIÓN POLÍTICA?”

 

LA PRIMERA TEMPORADA DE ANCHOVETA 2026

 


El problema de la anchoveta juvenil en la primera temporada 2026 no es menor ni puntual: es probablemente el conflicto más crítico entre ciencia, política y economía en la pesca peruana reciente. Y, a diferencia de otros años, aquí sí hay evidencia bastante clara de una fractura en la implementación de la recomendación científica.

La temporada 2026 se abrió con una cuota de 1.91 millones de toneladas, basada en recomendaciones científicas. Esa cuota ya era 36% menor que 2025, reflejando menor biomasa. Hasta aquí la decisión inicial sí respetó la ciencia. El problema real es la estructura del stock. Antes de abrir la temporada, IMARPE ya tenía un dato clave, que la biomasa estaba compuesta en gran proporción por juveniles: 78% en número y 55% en peso

Traducción simple: Había peces, pero no los adecuados para pescar; eran individuos que aún no se habían reproducido. Lo que pasó en el mar en los primeros 13 días de pesca: Más del 50% de la captura fue juvenil

No es una desviación menor, es una ruptura del sistema de manejo.

La contradicción central:

1. La ciencia decía:

Precaución extrema (stock juvenil dominante)

Pesca selectiva o incluso restricciones fuertes

2. La decisión política fue:

Abrir la temporada de todas formas

3. El resultado operativo fue:

Captura masiva de juveniles

En otras palabras, se respetó la ciencia en la cuota; pero se ignoró en la condición biológica real del recurso; reacción del Estado control tardío. El gobierno intentó corregir durante la temporada, a través de un ineficiente sistema de cierres temporales de zonas; suspensión precautoria de la pesca por 10 días.

Reportes oficiales indicaban que la captura de juveniles estaba “dentro de rangos proyectados” (~167 mil toneladas)

Pero aquí hay un problema:

La evidencia independiente y gremial mostraba niveles mucho mayores

Se generó un conflicto de credibilidad

Se creó un conflicto político–social

Algunos Sindicatos denunciaron “masacre de juveniles”

Se pidió suspender la temporada

Incluso hubo denuncias penales contra el ministro

Esto indica que el sistema llegó a un punto crítico.

¿Por qué ocurrió este problema?

1. Error de diseño de decisión

La regla de cuota funciona bien cuando la biomasa tiene estructura saludable. Pero falla cuando la biomasa está dominada por juveniles

Es un problema clásico: la cuota no captura la calidad del stock

2. Presión económica

La Industria harinera necesita operar

Altos precios internacionales incentivan captura

Resultado: Se pesca incluso cuando biológicamente no conviene

3. Limitaciones operativas

Difícil evitar juveniles sí están ampliamente distribuidos y no hay suficiente selectividad

Entonces la norma (10%) se vuelve imposible de cumplir en la práctica. Sustituirla por cierres preventivos es una solución inadecuada.

El impacto económico crea una paradoja

Capturar juveniles genera:

En el corto plazo, más volumen de captura y actividad industrial

En el mediano plazo: Menor reproducción; menor biomasa futura; menor rendimiento económico por tonelada (peces más pequeños → menos harina/aceite por unidad). Es literalmente ganar hoy perdiendo mañana. La temporada 2026 revela un quiebre muy específico: No falló la ciencia, falló la decisión de abrir bajo esa estructura de stock.

Más aún, el sistema está diseñado para manejar cuánto pescar; pero no está preparado para decidir si se debe pescar. Cuando el stock es mayoritariamente juvenil, la decisión correcta puede ser no pescar, aunque haya cuota disponible.

Y eso es justamente lo más difícil políticamente. Esa es la idea clave para entender todo lo que está pasando.

El país conoce lo que ocurre. Los responsables de asegurar la sostenibilidad de la anchoveta están al descubierto. El nuevo gobierno tiene en sus manos el poder de rectificar las cosas.

El caso de los juveniles de anchoveta es una clara muestra de lo expuesto: desde hace diez años o más, en todas las temporadas se presenta exceso de captura y la autoridad no finaliza la temporada, generándose una serie de protestas de los pescadores. El patrón es el mismo año a año: se justifica “científicamente” que puede pescarse determinado porcentaje de juveniles y nada se hace.

LA INVESTIGACION CIENTIFICA Y LA ECONOMIA

La relación entre la investigación científica en la pesca y el impacto en la economía no es opcional: es estructural. Cuando se separan, el resultado suele ser pan para hoy y crisis para mañana; cuando se integran, se genera sostenibilidad y valor económico en el tiempo.

1. ¿Qué aporta la investigación científica?

Instituciones como el Instituto del Mar del Perú cumplen un rol clave al generar evidencia sobre:

Estado de los stocks (por ejemplo, biomasa de anchoveta)

Tallas mínimas y reproducción

Impactos de fenómenos como El Niño

Cuotas de captura sostenibles

Esto se basa en conceptos como el rendimiento máximo sostenible (RMS), que define cuánto se puede pescar sin agotar el recurso.

2. Impacto económico directo

Cuando la ciencia guía la pesca:

Se evitan colapsos de especies (lo que protege empleos y exportaciones)

Se mantiene una producción estable (clave para industrias como harina y aceite de pescado)

Se genera confianza internacional (mercados valoran sostenibilidad)

Un ejemplo claro es la anchoveta, base de una de las pesquerías más grandes del mundo. Su manejo científico ha permitido que el Perú sea líder global en exportaciones pesqueras.

3. ¿Qué pasa cuando prima solo el corto plazo económico?

Si se ignora la evidencia científica:

Sobrepesca → caída de biomasa

Reducción de capturas futuras

Pérdida de empleo

Crisis en toda la cadena productiva

Casos internacionales muestran colapsos dramáticos (como el bacalao en Canadá), donde priorizar ingresos inmediatos terminó destruyendo industrias completas.

4. El equilibrio necesario: ciencia + economía

No se trata de oponer ciencia vs. economía. La clave es que la ciencia define los límites y la economía optimiza dentro de esos límites

En países pesqueros como el Perú, donde la pesca es estratégica, ignorar la ciencia no solo es un error técnico, sino un riesgo macroeconómico.

5. En el caso peruano se producen tensiones reales

En la práctica, surgen conflictos cuando los Gobiernos priorizan reactivación económica inmediata; hay presión de la industria pesquera y las decisiones políticas se apartan de recomendaciones científicas

Aquí aparece un punto crítico: la calidad e independencia de los funcionarios que toman decisiones sobre cuotas y temporadas.

LA RESPONSABILIDAD

No hay un solo responsable. Lo que ocurre en la pesca peruana es el resultado de decisiones (y omisiones) de varios actores que interactúan entre sí:

1. El poder político (quien toma las decisiones finales)

El principal responsable institucional es el Ejecutivo, especialmente el Ministro de la Producción del Perú, quien define cuotas, temporadas y reglas; decide si sigue o no la evidencia científica; nombra autoridades clave (incluyendo IMARPE).

Cuando se aprueban cuotas riesgosas o se flexibilizan controles (por ejemplo, tolerancia a captura de juveniles), la responsabilidad es política, no técnica.

2. La autoridad científica (quien recomienda)

El Instituto del Mar del Perú tiene el rol de generar evidencia: evalúa biomasa, reclutamiento y estado del recurso; recomienda cuotas y medidas de manejo. Si sus informes son sólidos y se ignoran, el problema es político. Si sus informes son débiles, presionados o poco transparentes, entonces también hay responsabilidad técnica.

3. La industria pesquera (quien ejecuta y presiona): Presionan para cuotas más altas o temporadas más largas; buscan maximizar rentabilidad en el corto plazo. No son reguladores, pero influyen mucho.

4. El sistema de control (quien debería fiscalizar): Si no se detecta o sanciona la pesca ilegal o indebida, hay fallas de fiscalización.

5. El diseño del sistema (el problema estructural), el punto más importante: altos funcionarios son temporales o políticamente designados; no existe un “periodo de enfriamiento” claro entre sector privado y público; las decisiones pueden responder a ciclos y criterios políticos, no biológicos.

Esto genera un sistema donde la ciencia compite con la presión económica y la sostenibilidad pierde frente al corto plazo.

6. En casos concretos como la pesca de anchoveta, IMARPE puede advertir riesgos (ej. alta presencia de juveniles); PRODUCE igual puede abrir o mantener temporada.

La cadena es clara: la ciencia advierte → la política decide → la industria ejecuta.

Si hay que ordenar responsabilidades:

1. Principal responsable: el poder político (el Ejecutivo).

2. Responsabilidad compartida: sistema institucional débil.

3. Responsabilidad indirecta: industria y presiones económicas.

4. Responsabilidad técnica (variable): IMARPE, dependiendo de su independencia y calidad.

El Titular del Pliego es el Ministro, quien impone la agenda sectorial y la autoriza con su sí o con su no.

La fórmula de juramentación del Ministro cuando asume el cargo expresa bien la perversidad del sistema: Dice al final … “Si así lo hiciereis que Dios os premie y si no, El y la Patria os lo demanden”.

El problema con esta fórmula es que, en términos reales ni Dios ni la Patria formulan demandas al final de la gestión. Un ministro puede conducir a la extinción a una especie usando mecanismos legales, cometer los peores errores imaginables y no será nunca sujeto de sanción mientras sus decisiones hayan sido jurídicamente válidas y aprobadas por un sistema diseñado para tal efecto.

Conclusión

La investigación científica no es un freno a la economía pesquera; es su seguro de vida. Sin ella, el crecimiento es ilusorio y temporal. Con ella, se construye una economía pesquera sólida, predecible y sostenible.

La ciencia en Perú sí existe y es sólida gracias a la labor de los científicos del IMARPE.

El quiebre ocurre en la decisión política o en la ejecución, debido a la intervención de funcionarios que privilegian intereses de parte y obedecen a quienes les han dado el empleo temporal que tienen.

LA PREGUNTA Y EL TEMA PENDIENTE

Esta situación ¿Se va a mantener por siempre?

¿Quién o quiénes tendrán el coraje de hacer lo correcto y cambiar el estatus actual?

Los invito a leer una análisis más amplio sobre el tema de la anchoveta y la captura de juveniles en el siguiente link.

https://www.dropbox.com/scl/fi/u5pj5u3gjmj2w94qgoruq/La-captura-de-anchoveta-juvenil-en-el-Per.pdf?rlkey=04zgvcc9wphlsf5gzx7nfnnuz&st=3319cte7&dl=0

10 de mayo de 2026

La anchoveta: ciencia y política

 

LA ANCHOVETA COMO CASO DE EJEMPLO

 

 1. La anchoveta: el caso más claro (economía y ciencia)

En el Perú, la pesquería de anchoveta peruana es gestionada por el Ministerio de la Producción (PRODUCE), con base en recomendaciones científicas del Instituto del Mar del Perú.

¿Cómo debería funcionar?

IMARPE evalúa biomasa (cuánta anchoveta hay). Recomienda una cuota de captura. PRODUCE fija la cuota oficial.

El problema real observado es que ha habido momentos en que:

Se perciben tensiones entre criterios técnicos y decisiones políticas.

Se cuestiona si la cuota final respeta plenamente la recomendación científica.

Ejemplo típico:

Cuando la biomasa está en niveles sensibles (por eventos como El Niño), la presión por mantener actividad económica puede chocar con la necesidad de proteger el recurso.

Riesgo: si una autoridad temporal prioriza el corto plazo (empleo, presión empresarial), puede flexibilizar decisiones que deberían ser conservadoras.

2. Régimen de cuotas individuales (LMCP) y concentración

Desde 2008, con la Ley de Límites Máximos de Captura por Embarcación, se implementaron cuotas individuales.

Efectos positivos:

Redujo la “carrera por pescar”.

Mejoró la eficiencia.

Problemas y críticas:

Concentración del sector en pocas empresas.

Menor acceso para actores pequeños.

Aquí aparece un riesgo: Funcionarios sin visión pueden:

No corregir distorsiones del sistema.

Favorecer indirectamente a grandes actores si no hay regulación fina.

3. Pesca artesanal vs. industrial

Un conflicto constante en el Perú: Pescadores artesanales reclaman por la invasión de zonas reservadas. La Industria busca ampliar acceso.

Ejemplo concreto: La franja de las 5 millas marinas (reservada a pesca artesanal). La pesca en áreas protegidas.

Ha habido debates sobre flexibilizar su uso. Decisiones pueden cambiar según la autoridad de turno.

Riesgo: Una gestión débil puede:

Ceder a presiones.

Generar conflictos sociales.

Deteriorar recursos costeros.

4. El rol clave de IMARPE (y sus vulnerabilidades)

El Instituto del Mar del Perú es uno de los pilares técnicos.

Fortaleza: Reconocido internacionalmente, y una base científica sólida.

Problema: Dependencia administrativa del Ejecutivo y posibles cambios en la dirección o presión política.

Si se debilita su autonomía se erosiona la base científica. Todo el sistema pierde credibilidad.

5. Cambios frecuentes en PRODUCE

El Ministerio de la Producción ha tenido alta rotación de ministros y viceministros en los últimos años.

Impacto real: Políticas que no se consolidan, normas que cambian o se revisan constantemente, señales contradictorias al sector.

Esto no implica automáticamente corrupción o incapacidad, pero sí genera inestabilidad, que es terreno fértil para un lobby intensivo, decisiones de corto plazo y falta de rumbo.

6. Casos de presión y regulación

En el Perú, como en muchos países hay lobbies empresariales fuertes (harina y aceite de pescado en este caso). También presión de gremios artesanales. El problema no es que existan intereses, sino qué tan transparentes son y qué tan equilibrado es el proceso de decisión.

El cuadro completo es más matizado:

El país sí tiene un sistema técnico relativamente sólido (IMARPE, cuotas, monitoreo).

Pero ese sistema depende de decisiones políticas que pueden variar con autoridades temporales.

El punto crítico no es solo “quién ocupa el cargo”, sino: cuánto pesa la ciencia frente a la política, cuánta estabilidad institucional existe, qué tan blindadas están las decisiones técnicas.

El problema de fondo es doble:

1. Legitimidad vs. legalidad

Un funcionario designado tiene legalidad (porque fue nombrado conforme a norma), pero su legitimidad puede ser débil si no tiene trayectoria reconocida en el sector, o no ha pasado por procesos meritocráticos y responde a intereses políticos de corto plazo.

En un sector como la pesca —donde se regulan cuotas, vedas, sostenibilidad y empleo— esto es especialmente delicado.

2. Riesgo para decisiones de largo plazo

La pesca depende de factores científicos (biomasa, fenómenos como El Niño) y económicos. Decisiones apresuradas o politizadas pueden sobreexplotar recursos, afectar a pescadores artesanales, generar conflictos con la industria

Entonces, ¿dónde debería estar el “futuro pesquero”? Idealmente en una combinación de:

Instituciones técnicas fuertes y autónomas (como IMARPE)

Políticas de Estado estables, no sujetas a cambios constantes

Funcionarios con mérito y experiencia, incluso si son temporales

Supervisión pública y transparencia