La gestión pesquera

Se espera que, antes de entrar en propuestas promocionales de la pesquería se realice un estudio que permita determinar cuáles serían las especies objetivo, cuál el volumen de su biomasa, cuáles serían los períodos de vedas reproductivas, cuál sería el efecto ecosistémico de su explotación, para llegar a determinar una tasa anual de captura por especie. De esta información se deriva la capacidad de bodega que debería tener una flota con intención de incursionar en la actividad extractiva, la cuota anual de extracción, las cuotas individuales a asignar y los períodos de pesca. Solo entonces podríamos pretender introducir mayor esfuerzo pesquero sobre el ecosistema marino de Humboldt.

5 de mayo de 2026

DINERO MATA CIENCIA

 

LA SITUACION

La pesca incidental de anchoveta juvenil (talla <12 cm) es un problema reconocido que amenaza la renovación del recurso y la estabilidad del ecosistema pelágico. En los últimos años se ha observado una alta proporción de juveniles en las capturas industriales. Los impactos ecológicos son graves: reducir la fracción juvenil compromete el reclutamiento futuro de anchoveta y la cadena alimentaria.

Las causas directas incluyen prácticas pesqueras intensivas y artes de pesca poco selectivas (por ejemplo, redes cuya malla mínima permite el enmallamiento de peces pequeños). Entre las causas indirectas destacan factores ambientales: las variaciones de temperatura y productividad del mar peruano (fenómenos El Niño, La Niña, Onda Kelvin) desplazan a la anchoveta y concentran a los ejemplares juveniles en áreas costeras.

Una explicación dice que la dinámica de la anchoveta está fuertemente ligada a la variabilidad oceánica y climática. Fenómenos como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) alteran la temperatura superficial y la productividad del mar de manera drástica. En fases cálidas de El Niño, la columna de aguas frías y nutritivas se desplaza o atenúa, provocando que la anchoveta (normalmente asociada a aguas frías costeras) se disperse o concentre en remanentes cercanos a la costa. Estudios científicos muestran que, tras episodios de El Niño en décadas pasadas (p.ej. entre 1975-84), la pesquería de anchoveta colapsó por combinación de ENSO y sobrepesca.

Otra explicación podría encontrarse en que la anchoveta no tuvo tiempo suficiente para crecer. La segunda temporada 2025 terminó el 31 de enero 2026 y la primera del 2026 empezó el 9 de abril. Solo se le dio 2 meses y 9 días al recurso. Hay que analizar las razones de la prisa por empezar la temporada, cuando pudo hacerse en mayo o junio. ¿Amenaza del Niño? ¿Intención de evitar que muchos tripulantes y trabajadores voten el día de las elecciones?

El problema de la pesca de anchoveta juvenil en Perú es multifactorial. La evidencia indica una alta incidencia de juveniles en las capturas recientes, resultado de la interacción entre las prácticas de pesca y la variabilidad ambiental. Su control requiere enfoques combinados: monitoreo y cierre adaptativo basados en ciencia, mayor selectividad tecnológica y ajustes normativos para proteger la reproducción. De no atenderse con rigor científico y consenso social, existe el riesgo de comprometer la sostenibilidad de la anchoveta y el bienestar de la pesquería peruana.

CONTEXTO Y EVIDENCIA DEL PROBLEMA

Factor científico

Eliminar una alta fracción de juveniles compromete la regeneración del stock. Al capturar adultos sin dejar suficiente reclutamiento, se reduce la biomasa futura disponible. Esto amenaza no solo a la pesquería misma, sino a todo el ecosistema marino: la anchoveta es base alimentaria de aves guaneras, mamíferos marinos, peces pelágicos y aves migratorias. Especialistas han alertado que la pesca excesiva de juveniles puede conducir al “colapso” del sistema trófico, ya que no solo se afecta a la anchoveta sino a las especies dependientes.

La investigación científica de los recursos pesqueros, del medio ambiente marino, de la biodiversidad, de la oceanografía; así como, su información para la toma de decisiones sobre la pesca, la acuicultura y la protección del medio marino es función del Instituto del Mar del Perú – IMARPE, Organismo Público Técnico Especializado adscrito al Ministerio de la Producción.

Para dicho fin IMARPE cuenta con amplia experiencia, capital humano competente, infraestructura y recursos financieros para el cumplimiento de su misión. Es el ente investigador del sector con reconocido prestigio internacional. Debe proporcionar el conocimiento técnico necesario para la formulación de políticas, para la toma de decisiones y para la elaboración de planes y proyectos, los que deben tener como principal consideración el manejo sostenible de los recursos y la recuperación del medio ambiente marino y costero.

Es la única forma de desarrollar un método de gestión que permita armonizar los valores culturales, económicos y ambientales y equilibrar la protección ambiental y el desarrollo económico de las zonas costeras.

Se supone que el ministro de turno basa sus decisiones en el informe científico hecho por la entidad científica, como es el IMARPE. Lo cual teóricamente es correcto, como también es cierto que IMARPE es una institución seria y de prestigio.

Factor socio económico

Factores socioeconómicos y regulatorios relevantes son la alta demanda global de harina y aceite de pescado (más del 98 % de la anchoveta se destina a estos fines, principalmente para acuicultura y alimentación animal) y la estructura de mercado que incentiva la captura, aun de ejemplares pequeños. La normativa pesquera (tallas mínimas y cuotas) ha cambiado: tras el fin de la medición punitiva del 10 % en 2016, hoy se reporta obligatoriamente la captura juvenil mediante bitácoras electrónicas. Sin embargo, existe debate sobre el cumplimiento y la presión de gremios empresariales para flexibilizar reglas.

Este modelo coloca la sostenibilidad en tensión con los intereses productivos. Políticas de mercado, como subsidios implícitos o poca penalización efectiva por capturar juveniles, facilitan la sobreexplotación de tallas pequeñas.

Por otro lado, la pesca de juveniles genera impactos económicos directos: aunque al convertirlos en harina/aceite generan ingresos (de hecho los juveniles tienen valor comercial), estas ganancias cortoplacistas arriesgan la sustentabilidad de empleos en el largo plazo

Desde el punto de vista económico, no explotar de forma óptima a los juveniles resultaría contraproducente: la anchoveta de pequeño tamaño no es apta para consumo directo y sólo tiene valor indirecto. Por ello, la industria suele preferir capturarlos antes de que crezcan, si las regulaciones se lo permiten. OjoPúblico destaca que no existen incentivos a exportar solo adultos, pues la cadena productiva peruana transforma toda la biomasa en harina. Así, la presión de mercado y la ausencia de sanciones efectivas por captores de juveniles hacen de este un problema socioeconómico además de biológico

Factor regulatorio

En el plano regulatorio, las normas han oscilado: se creó inicialmente la restricción del 10 % de juveniles (R.M. 209-2001) pero quedó inactiva al instaurarse el sistema de reporte electrónico en 2016 (D.S. 024-2016). El Decreto Supremo 024-2016 permitió “autodenunciar” la captura de juveniles, sin multa inmediata, con la finalidad de mejorar los datos científicos. Sin embargo, análisis han demostrado que esta amnistía legal llevó a la captura de millones de toneladas de juveniles: un estudio de OjoPúblico/Oceana calcula que, entre 2016 y 2ª temporada 2023, se han extraído al menos 3.31 millones de toneladas de juveniles.

MAS ALLA DEL PROBLEMA AMBIENTAL Y CIENTIFICO

La primera causa del problema es que IMARPE carece de autonomía, en términos prácticos. Su presidente es designado por el Ministro de la Producción, lo que lo convierte en su subordinado.

¿Cómo evitar que los intereses y/o las presiones que recibe el ministro por parte del MEF, de los poderes fácticos y de la industria, no se trasladen al presidente del ente científico para que los informes sean favorables a los intereses del momento y no a los del país y de la sostenibilidad de los recursos?

¿Cómo podría la máxima autoridad que dirige al ente científico negarse a cumplir una orden directa o sugerencia de su jefe (el ministro), sin arriesgarse a ser despedido y reemplazado por otro que sea más dócil y/o sumiso a las órdenes de su empleador?

¿Se puede afirmar fehacientemente que ni el ministro ni IMARPE reciben presiones? Estas pueden provenir de grupos de poder o de quienes han influido para su designación en el cargo.

La institución científica tiene que ser autónoma para que sus informes expresen lo que realmente han investigado sus científicos. En consecuencia el informe dirá lo que es: bien sea bueno o malo para pesca. La decisión política que tome el ministro será su responsabilidad exclusiva y personal. Si toma la decisión correcta, se sabrá públicamente, al igual que si toma la incorrecta. Las decisiones políticas se tomarán en base a la verdad de un informe científico expuesto públicamente sin temores.

IMARPE debe decir cuándo empieza, cuando termina una temporada y cuánto se puede pescar. Si al Ministro y a quienes lo han colocado en el cargo les gusta o no, es irrelevante, porque él tomará la decisión política que quiera; pero asumirá su responsabilidad ante el escrutinio público. Ningún científico deberá ser coaccionado a decir lo que no cree ni impedido de dar declaraciones públicas.

El IMARPE debería tener un régimen similar al del Banco Central de Reserva, que le dé la confianza a quien preside la entidad, de que no puede ser removido del cargo si dice lo que a algunos no le conviene.

La calidad científica de la Institución no puede ni debe ser menoscaba por la manipulación política.

La segunda causa del problema se revela en la respuesta, fría, cínica y expresiva que el Ministro dio a un medio de comunicación:

“Consultado por OjoPúblico sobre la denuncia, el Ministerio de la Producción señaló que esta “carece de tipicidad penal y fundamento jurídico”, porque las capturas se realizan con permisos vigentes, al amparo de las normas “que contempla legalmente la captura incidental de juveniles”.

El incumplimiento de los porcentajes de tolerancia no constituye un delito, sino una infracción administrativa. Para ello, se aplican multas y sanciones”, respondió el ministerio ante un cuestionario que este medio dirigió al ministro César Quispe”.

https://ojo-publico.com/6273/anchoveta-crisis-casi-la-mitad-la-pesca-son-juveniles

Se puede entender que tiene la autoridad de hacerlo, y no va a pasar nada porque el sistema está diseñado para protegerlo aunque cause un daño al recurso.

Queda claro entonces, que ningún funcionario puede ser acusado penalmente por la captura de juveniles por cuanto no constituye delito. En consecuencia resulta inútil quejarse por ello. Mientras esto no cambie, todos los recursos pesqueros están en riesgo.

La tercera causa del problema es que la lógica de la empresa es maximizar las ganancias y reducir costos. Es la ley del libre mercado, es el modelo económico que tiene el país. En la misma línea, la lógica del Estado es asegurar el crecimiento del PBI en el marco del mismo modelo vigente.

En ese orden de cosas, no se está buscando el punto de equilibrio, la media precisa para que las ganancias empresariales y las consecuencias de la captura no se consigan a costa del deterioro del recurso.

El comunicado del Ministerio de la Producción revela esta tercera causa:

https://www.gob.pe/institucion/produce/noticias/1373721-produce-autoriza-inicio-de-la-primera-temporada-de-pesca-de-anchoveta-con-una-cuota-de-1-91-millones-de-toneladas

“Impacto económico de la temporada

La apertura de la primera temporada de pesca de anchoveta para consumo humano indirecto (CHI) en la zona Norte-Centro generaría un valor agregado estimado de S/ 769 millones, equivalente al 19.5 % del PBI del sector Pesca y una contribución aproximada del 0.13 % a la economía nacional durante el año 2026.

En términos de empleo, la temporada demandará más de 47 mil puestos de trabajo directos e indirectos a lo largo de toda la cadena productiva. Asimismo, en materia de comercio exterior, se proyecta una generación de aproximadamente USD 855 millones en divisas, lo que representa el 18.3 % del total de las exportaciones pesqueras estimadas para el año.

La actividad extractiva movilizará a más de 670 embarcaciones pesqueras con permiso vigente, cuyos desembarques se realizarán en diversos puertos del litoral, dinamizando la economía regional, el empleo y la actividad productiva en las zonas costeras”.

CONCLUSIONES

En esta primera temporada 2026, la captura de juveniles, como en todas las anteriores provocó el rechazo y el reclamo de muchos gremios de pescadores, llegando incluso a demandar al Ministro. Nada de lo cual consiguió algo.

El impacto económico pesa más en la autoridad regulatoria, que el impacto biológico. La persistencia en la captura de juveniles tiene protección legal, económica y política y de alguna manera científica. Lo que no la hace correcta ni debida, ni moralmente aceptable.

Esto no es correcto por el hecho de ser legal. Debe ser legal porque es correcto.

Es la razón por la cual la presencia de juveniles no causa mella en los tomadores de decisiones de la pesca. Están convencidos y seguros de su verdad y están respaldados por los poderes fácticos que los han colocado en sus cargos. Contra esto no se puede ganar. Los protege la ley, el poder fáctico y el sistema.

Nos hemos convertido en un Estado copado por intereses económicos a los que poco o nada les importa la sostenibilidad de los recursos en el corto mediano y largo plazo.

Frente a estas causas del problema, las autoridades de pesquería jamás escucharán las demandas de los pescadores, de los gremios, de las ONGs ni de nadie.

Todo es cuestión de dinero. La verdad es que el dinero que la exportación de harina de anchoveta inyecta a la economía peruana, contribuye al crecimiento del PBI y a las utilidades de la empresas productoras y exportadoras, es lo que decide cuánto y cuándo se de debe pescar y no la ciencia. Ojalá no decida también sobre el dónde pescar.

La ciudadanía debe saberlo y debe exigir que se priorice los intereses del país.

Economía mata ciencia.



2 de mayo de 2026

LA CAPTURA DE ANCHOVETA JUVENIL EN LA PESCA PERUANA

 

“Que los ministros cambien a menudo es un mal; pero hay uno peor, y es cuando un ministro malo no cambia nunca”. (sic) Pelet de la Lozère

Hace años se viene otorgando el poder sobre la pesca a desconocidos que priorizan los intereses económicos antes que la sostenibilidad de los recursos. Para ellos, el futuro del recurso es lo menos importante, lo que cuenta es el crecimiento macroeconómico y la rentabilidad empresarial

En el contexto descrito, desde hace años, en todas las temporadas de pesca de anchoveta se presenta el problema de exceso de captura de ejemplares juveniles. En una más que en otras, pero ocurre en todas las temporadas.

En cada temporada, ante esta ocurrencia, muchos gremios de pescadores protestan, de una u otra forma. Bien sea con comunicados en redes sociales, mediante cartas a las autoridades o lo que fuese. Por otro lado, muchas personas y organizaciones apoyan sus comunicados y abogan por una pesquería de anchoveta sostenible y responsable.

Sin embargo, en cada oportunidad el Ministerio ignora todo esto y sale a defender su persistencia en la captura de juveniles, con los mismos argumentos: que está dentro de los rangos permisibles según dice IMARPE. La decisión administrativa y política se escuda detrás de los informes de IMARPE.

Pero más allá de la formalidad y legitimidad de las decisiones administrativas, hay dos razones simples que explicarían, en cada temporada, la razón por la cual las quejas y reclamos por el exceso de captura de anchoveta juvenil no se atienden ni se atenderán:

La primera es que el aporte de la pesquería de anchoveta y las exportaciones de harina contribuyen al crecimiento del PBI de forma importante. Dado que el dogma del modelo es que el PBI es indicativo de bonanza, crecimiento y éxito económico, siempre el MEF y el sistema, presionarán para que las temporadas de pesca de anchoveta no sean interrumpidas, sin importar la incidencia de juveniles. En este escenario, la biología no puede detener el progreso macroeconómico del momento. El de mañana no importa porque habrá otros funcionarios que se encarguen de lidiar con el problema.

La segunda es que la rentabilidad de la industria reductora de harina de pescado no puede ponerse en riesgo. La industria, especialmente la exportadora, debe defenderse a toda costa, aún sacrificando un recurso natural hoy. Mañana, ya se verá. Sobre todo hoy, ya que en 2026 hay indicios de un Niño fuerte que podría impedir una segunda temporada de anchoveta en este año. Ello conllevaría un serio problema para la rentabilidad de la industria y para el crecimiento del PBI.

El poder económico domina los medios de comunicación convencionales y defienden su posición con argumentos basados en la información de IMARPE. Claro que ya pocos prestan atención a estos medios; pero igual marcan el dominio del terreno mediático.

En esta realidad, las protestas y reclamos en defensa de la sostenibilidad de la anchoveta, tal como vienen planteándose, han sido, son y serán inútiles. Los defensores de la anchoveta deberían analizar el fondo y el origen del problema y actuar sobre el mismo, no sobre los efectos. Ya deberían haberse dado cuenta de que el Ministerio no escucha reclamos escritos, en redes ni de ninguna parte. La falta de unidad de los gremios y la inexistencia de un frente común tampoco ayuda mucho.

En mayo de 2026, las autoridades con poder para regular debidamente la pesca de anchoveta están a tres meses de dejar sus cargos. ¿Por qué deberían preocuparse por la sostenibilidad de la pesca en lugar de preocuparse por su futuro laboral inmediato y/o en el nuevo gobierno?

La realidad impone su propio paisaje y los hechos están a la vista. Lo que prima es el crecimiento del PBI, la rentabilidad de la industria y el futuro de los funcionarios que hoy podrían actuar correctamente si su interés fuese el país, lo cual no es así.

Esto no se trata de ciencia ni de sostenibilidad de la anchoveta. Se trata básicamente de dinero en primer lugar, de impacto macroeconómico en segundo lugar y de política y futuro laboral en tercer lugar.  Lo demás son cuentos.

Mientras las decisiones sobre la pesca en general se basen en la política y el dinero, nada de lo que se haga cambiará los hechos y la pesca continuará hasta su total extinción. Mientras la autoridad científica esté subordinada al poder político, nada cambiará. Mientras quien preside el Imarpe sea el empleado de un ministro, o sea su subordinado, nada cambiará porque estará obligado a hacer lo que ordene su patrón, o será reemplazado por alguien que acepte la sumisión. Esos son los hechos.

20 de abril de 2026

PESCA, INMORALIDAD, CIENCIA E INDECENCIA

Los hechos

Primer hecho

La primera temporada de anchoveta 2026 se abrió con un elevado porcentaje de juveniles y apresuradamente, tres días antes de las elecciones, lo que permite presumir que se pretendió una interferencia en el proceso electoral, por cuanto se favoreció el ausentismo de muchos tripulantes de la flota anchovetera y trabajadores de planta. Ese debe haber sido el principal motivo para no esperar hasta mayo, provocar ausentismo de los pescadores que ese día estuvieron pescando. Eso es más que evidente. Lo extraño es que nadie diga nada al respecto.

Segundo hecho

Se persiste en continuar pescando pese a los reportes que indican exceso de juveniles. Con una frialdad e indiferencia que asustan, las autoridades de pesquería no han cerrado la pesca de anchoveta. ¿De qué tienen miedo o a quién sirven? ¿O qué es lo que ganan?

Tercer hecho

La cereza del postre es la modificación del clasificador de cargos del IMARPE, que indica que van a contratar, posiblemente en los siguientes días a un Presidente de Imarpe con un perfil académico inferior al que figuraba en el clasificador de cargos de diciembre del 2025. En ese supuesto, que está legalmente bien diseñado se faltaría el respeto a los científicos que han hecho posible el prestigio de la institución al ponerles de jefe a alguien con inferior calidad de educación y experiencia que ellos. ¿Lo aceptarían?

https://revistapesca.blogspot.com/2026/04/un-senado-sin-representantes-de-la.html

¿Será que el Ministerio necesita un IMARPE que haga lo que le ordena el poder político y no al revés, que debería ser que el Ministerio haga lo que el ente científico recomienda? ¿Será por esto que se ha modificado el perfil académico del Presidente y del Gerente Científico bajándolos en relación al que tenían en diciembre de 2025?

https://revistapesca.blogspot.com/2026/04/el-nuevo-perfil-del-presidente-del.html

Seguir pescando a pesar de que las evidencias indican gran presencia de juveniles no tiene una explicación científica, sino económica. Por un lado mantener el crecimiento del PBI, que es la bandera que usa el sistema para justificar todo y mostrar la “bonanza del país” y por otro lado asegurar la rentabilidad de la industria.

Esto evidencia que la política que defiende intereses ajenos a los de la Nación, se impone a la ciencia, lo que es una vergüenza y una falta de respeto no solo al sector, sino al país. No hay delito, pero hay indecencia e inmoralidad.

El poder fáctico que digita y orquesta todo esto ha sido, es y será intocable en nuestro sistema que privilegia las cifras macroeconómicas del momento. Si en el futuro desapareciese la anchoveta, como ocurrió con la sardina, serán otros políticos y otros funcionarios los que asuman las consecuencias de lo que se está haciendo hoy. Por tanto, no les importa.

Este es nuestro país, sometido a los dictados de funcionarios necios e incompetentes al servicio de intereses de parte y con respaldo del poder político de turno, que está llegando a su fin y por el poder económico que no tiene fin.

La conclusión ante los hechos, es que a nadie le importa la sostenibilidad del recurso ni el futuro del país, sino la ganancia inmediata, el corto plazo.

En el próximo gobierno la situación puede cambiar, puede mejorar, puede empeorar, o mantenerse igual. Todo dependerá de por quién votemos. No podemos confiar en los planes de gobierno, porque sabemos que no son de obligatorio cumplimiento. Además desaparecen a la hora de negociar ministerios por votos en el Congreso. El sector de la población que está contenta con el actual estatus y que todo lo tiene, estará deseando que todo siga igual. Pero el otro sector que poco o nada tiene y que no está satisfecha con el sistema y el actual nivel de inmoralidad que nos gobierna, necesita y quiere un cambio.

Se debe analizar debidamente quienes han estado defendiendo intereses de parte y no del país en el gobierno que está por terminar, quién ha digitado los nombramientos de funcionarios y quien está detrás de la designación de las jefaturas del Imarpe con un perfil académico muy bajo. Así como quién digitó la obstrucción e interferencia en las elecciones al abrir inoportunamente la temporada de anchoveta. Situación que podría repetirse para el día de la segunda vuelta.

Las mayorías decidirán. Solo esperemos que nos dejen votar a todos y no inventen artilugios para impedir el voto, como se hizo con los pescadores en la primera vuelta y que no haya más irregularidades.

El país necesita un cambio, aunque este sea doloroso. Del caos nacerá el orden.

“El país ya no soporta un día más siendo secuestrado por mediocres e incapaces. ¡Ya basta de tanto politiquero barato! Basta de aquellos que ven en el Estado su caja fuerte personal y en la política un negocio redondo. Mientras permitamos que gentuza de esta calaña siga ocupando los curules y los ministerios, este país jamás saldrá adelante. Es hora de barrer con el servilismo y exigir, de una vez por todas, un país de ciudadanos, de emprendedores y de profesionales. No más súbditos”.

Jorge Ramos

“Responder a la pregunta “¿Cuándo se jodió el Perú?” implica algo más que buscar una fecha en el calendario. Es una reflexión sobre nuestra historia, nuestra identidad y los ciclos de crisis que, como país, no hemos sabido romper. La célebre frase popularizada por Mario Vargas Llosa en Conversación en La Catedral no es solo un recurso literario: es una interrogación existencial sobre el origen de nuestro desencanto nacional.

Mi respuesta es clara: el Perú se jodió cada vez que la esperanza colectiva fue traicionada por intereses individuales.

Se jodió cuando los líderes independentistas proclamaron la libertad, pero mantuvieron estructuras coloniales que seguían beneficiando a unos pocos. Se jodió cuando los criollos tomaron el poder en 1821, pero excluyeron a los pueblos originarios, a los afrodescendientes y a los sectores populares. Se jodió cuando la república se construyó sin ciudadanía plena para todos. Se jodió cuando la corrupción dejó de ser excepción para convertirse en práctica recurrente. Cuando la impunidad se impuso sobre la justicia. Cuando el Estado fue capturado estructuralmente por élites económicas y mafias políticas. Cuando la educación pública fue relegada y dejó de asumirse como prioridad estratégica. Se jodió cuando se normalizaron la informalidad, el racismo, el centralismo y la violencia estructural. Cuando el “así es el Perú” empezó a utilizarse como excusa para no cambiar. Pero también se jodió en el plano moral. Se jodió cuando la gente dejó de creer. Cuando el cinismo reemplazó a la acción. Cuando la indignación se volvió moda y no motor de transformación. Cuando nos resignamos a sobrevivir, pero no a construir.

Entonces, ¿cuándo se jodió el Perú?

No existe una sola fecha. Es una acumulación de traiciones, omisiones y resignaciones que se han sedimentado a lo largo del tiempo. Y lo más preocupante es que seguimos jodiéndolo cada día que elegimos la indiferencia, la comodidad o el silencio frente a lo que sabemos que está mal.

Sin embargo, la misma lógica ofrece una salida. Si el deterioro ha sido consecuencia de decisiones humanas, también puede revertirse mediante decisiones humanas. El Perú puede dejar de estar jodido el día que decidamos, con responsabilidad y compromiso real, no seguir jodiéndolo más”.

Sandro Medrano Legua



16 de abril de 2026

LA PRESIDENCIA DEL INSTITUTO DEL MAR DEL PERU: SU NIVEL ACADEMICO

Llegó a su término el proceso de reestructuración del IMARPE, al haberse aprobado el Texto Integrado del Reglamento de Organización y Funciones del Instituto del Mar del Perú (IMARPE) con la RESOLUCIÓN DE PRESIDENCIA EJECUTIVA N° 025-2026-IMARPE/PE del 3 de febrero de 2026,

Esto culmina un proceso que ha durado casi 6 años, sobre el cual se han escrito varios artículos. Ahora solo queda esperar que se active el nuevo ROF y se designe a las personas adecuadas. Es lo que se esperaba, con la esperanza de que el nuevo presidente de la Institución, que ya no tiene que ser un Oficial en retiro de la Marina de Guerra, sea un científico de prestigio que lleve al IMARPE a otro nivel.

Lo que se esperaba no va a ocurrir, por cuanto se ha modificado el manual de clasificador de cargos no para mejor, sino para peor, como se analiza a continuación:

Con RESOLUCIÓN DE GERENCIA GENERAL N° 019-2025-IMARPE/GG de 23 de diciembre de 2025 se aprueba el Manual de Clasificador de Cargos (MCC) del IMARPE, documento que en calidad de Anexo forma parte integrante de la resolución.

Lo que decía:

 


 


Se ha modificado el Manual de Clasificador de Cargos (MCC) del Instituto del Mar del Perú, aprobado por la Resolución de Gerencia General N° 019-025-IMARPE/GG, con la Resolución de Gerencia General N.° 006-2026-IMARPE/GG del 10 de abril de 2026.

https://www.gob.pe/institucion/imarpe/normas-legales/8013946-006-2026-imarpe-gg

Lo que dice

Modifica sustancialmente el espíritu del clasificador anterior, por lo cual debe leerse cuidadosamente y encontrar las profundas diferencias entre los requisitos del cargo de presidente y gerente científico entre uno y otro:


Nótese que los requisitos que se pide para ser Presidente Ejecutivo y para el Gerente Científico del Imarpe de la última modificación difieren sensiblemente del aprobado en diciembre y bajan la valla de requisitos.

En diciembre 2025 para ambos cargos se pedía maestría o doctorado relacionado con la especialidad. En abril 2026 ya no se necesita ni maestría ni doctorado.

En diciembre 2025 para ser presidente de Imarpe el nivel educativo pedía título profesional y universidad completa. En abril 2026 el nivel educativo puede ser técnico superior completo o universitario completo y grado de bachiller o título profesional

De esta manera se perjudica a la institución al pretender designarse en estos cargos a personas con un nivel académico más bajo del que existía en el Manual anterior.

Lo que permite suponer que ya están definidas las personas que ocuparán esos cargos, pero que no cumplían los requisitos de perfil exigidos. Por tanto, lo que han hecho es modificar la norma para facilitar su nombramiento.

Este hecho permite presumir que se quiere un ente científico fácilmente manipulable para lo cual es conveniente pretende colocar a personas que acaten sumisamente consignas políticas o comerciales, subordinando la investigación científica a los intereses de parte.

Lo interesante sería conocer el origen o la fuente que da estas órdenes y direccionamientos.

Esto no es una crítica a la Institución, sino por el contrario una defensa del nivel que tiene, el cual debe ser mejorado pero jamás perjudicado. El IMARPE necesita los mejores científicos y gestores que se pueda y ello no va ocurrir poniendo requisitos que lejos de conducir a ello, retroceden en cuanto a calidad del perfil académico. 

15 de abril de 2026

ELECCIONES 2026: PERU CAMINO A LA SEGUNDA VUELTA ELECTORAL

¿Cuál será el futuro de la pesquería artesanal peruana?

Es oportuno recalcar que el proceso electoral no ha sido totalmente justo. No ha ocurrido solamente un sencillo problema de falla en la distribución de material electoral que impidió que cerca de 60 mil electores no lo hicieron el día que debían.

Hay un hecho adicional del cual no se habla y es el artilugio creado por el Ministerio de la Producción para impedir que los tripulantes de la flota anchovetera ejerzan su derecho al voto. Esto ocurrió debido a la apertura de la temporada de anchoveta tres días antes de los comicios, cuando pudo haber sido aperturada el día posterior a la votación.

Se mandó a pescar a más de 15,000 pescadores y movilizó a mucha gente también a las plantas pesqueras de harina de pescado ubicados principalmente en Chimbote y el Callao . Gente que dejó de votar porque los sacaron de sus jurisdicciones. Esa gente que dejó de votar por estar pescando, perjudicó al candidato del sector.

No había motivo alguno de sacarlos a pescar 3 días antes de las elecciones. Solo perjudicar a un candidato.  ¿Cuál es la cifra exacta de pescadores y trabajadores en las plantas harineras que no fueron a votar?

Por supuesto que este es un hecho legalmente correcto, no se puede decir que conllevaría una sanción contra el responsable. Pero es evidentemente un acto inmoral con claros indicios de pretender sacar votos en beneficio de algún candidato y en perjuicio de otro. Tampoco debería sorprender, porque funcionarios que cometen actos indecentes, inmorales y censurables se han visto bastantes, no solo en esta gestión sino en anteriores también. Por otro lado faltan cuatro meses para que se vayan, así que poco o nada debe importarles lo que se piense o diga de ellos. ¿O volverán en el próximo gobierno como los cardúmenes que migran? Es la forma que se ha venido y se viene manejando la pesquería y probablemente en el próximo gobierno seguirá el mismo estilo.

Esto ha creado una situación que compromete la esencia del proceso electoral. Ni siquiera sabemos cuántos tripulantes estuvieron trabajando ese día y dejaron de votar.

No se trata de ineficiencia logística; presiones económicas por la apertura de la temporada de anchoveta; tampoco de señalar a alguien. Se trata de hechos reales; se trata de la “la alteración de las condiciones en las que el ciudadano ejerce su derecho al voto”. El acto debió ser libre para todos, sin situaciones que indujeran al ausentismo.

Mesas que no se instalan. Material electoral que no llega o llega tarde. Electores que no pueden votar en el momento debido. Y otros que se ven obligados, de una manera u otra a pasar el día de la votación en faena de pesca. Esto es una distorsión de la voluntad popular.

El problema no es a quién favoreció o perjudicó el hecho de que muchos electores no votasen, ni de que la empresa les pague la multa o se les exonere de ella. El problema es que no todos los electores fueron libres para votar. Cuando eso ocurre, el proceso deja de ser auténtico.

Este es un tema de legitimidad. No importa quién gane. No importa a quién favorezca esta situación. Lo que importa es que: “El proceso ya no garantiza que el resultado refleje fielmente la voluntad popular”.

No solo la ONPE ha entorpecido el proceso, sino que también lo hizo PRODUCE.

La pesquería lamentará la ausencia de Roberto Vieira en el Senado. Su campaña fue correcta, fue buena; pero César Acuña derrotó a César Acuña.

Su plan de gobierno, en el cual Roberto no participó por cuanto fue invitado después, estaba desconectado de la realidad, desconectado de la gente y carecía de olfato político. Convencidos de haber elaborado un documento técnico, lo que crearon fue una espada de Damocles política.

Más allá de que los planes no son vinculantes, contienen elementos técnicos para ser entendidos por cierto nivel minoritario de la ciudadanía. Pero también contienen un mensaje emocional, social y sicológico que es captado por la mayor parte de ciudadanos. Ahí el mensaje fue errado. Su posición sobre la exploración petrolera y su pésima oferta pesquera quizá pesaron mucho en la decisión de la gente.

APP sencillamente desapareció del escenario político peruano, volado por los aires por sus propios dirigentes.

Lo que nos ha llevado a que el nuevo Congreso estará dominado por Fuerza Popular y Renovación Popular.

Es decir que volvemos al mismo escenario pero esta vez con un poder casi omnipotente y sin representantes del sector pesquero que estén realmente comprometidos con la pesca y no con consignas partidarias ni defendiendo intereses de parte.

El monstruo que ríe

No hay que perder de vista algo que a veces olvidamos (o queremos olvidar): las ganas de joder del electorado peruano. No hablo ya de su capacidad de crear outsiders inesperados, de elevar a quien semanas antes no tenía mayor opción y colocarlo a las puertas de la gloria presidencial. Es más que eso. Es la negación de cualquier posibilidad predictiva, como si, en el momento mismo en que parece haber cierta idea de lo que podemos esperarnos, decidieran, en bloque, como un cerebro colectivo, variar, destruir de un soplo el castillo de naipes y cambiarlo por un Castillo de verdad, sacar de debajo de la manga a un nuevo NN, subirlo a lo más alto, para semanas más tarde abandonarlo y dejarlo caer; así una y otra vez, empezando el ciclo de nuevo, jugando, guardándose el zarpazo final para los últimos días (ahora mismo, mientras escribo, o peor, ahora mientras leen). Ese zarpazo es más que eso; es una emboscada.

Es el Joker multiplicado por cien, por mil, por quinientos mil o un millón, para anunciarte que el cadaver —¡ay!— no ha muerto. A empezar de nuevo, a resetear las calculadoras, a fingir —los analistas— que esto se veía venir, que ellos lo tenían clarito (mentira). Y de pronto te toca bancarte al nuevo favorito, hacer como si fuera natural el absurdo de su crecida insólita, mirarlo con cuidado y respeto; pero no tanto, pues cuando miras, ya está bajando.

Me disculparán que reduzca algo tan hermoso como la consciencia del pueblo y sus indecisiones, ajustes, enmiendas y legítimos vaivenes, a la puesta en marcha de un patrón errático y caprichoso, un misterio sin resolver. Es obvio que parte del voto es consciente y pensado. Pero hay algo muy reactivo, es más, compulsivo en este voto nuestro, y a estas alturas ya no se puede negar. Solo así se entiende que, en estos últimos días (y no estoy hablando de ninguna encuesta fuera del límite legal) Ricardo Belmont le haya quitado votos a Roberto Sánchez en todo el Perú y particularmente en el sur. ¿Qué tienen en común Sánchez y Belmont? ¿Qué coincidencias pueden hacer que el votante de uno se vaya con el otro? Ninguna, por supuesto, salvo algo que no está en esos candidatos ni en su ideario o plan: la posibilidad de descuadrarlo todo, dinamitar las expectativas y cambiar las previsiones, quebrar la tranquilidad y alborotar el gallinero. Como unos chibolos cabrones que, frente al botiquín de la casa, descubren la idea para una nueva fechoría y, sonriendo, se preguntan: “¿por qué no?”

Estas elecciones la derecha las calculó tan bien que sembró su outsider prefabricado, un outsider de contención destinado a despistar al electorado y cumplir el sueño de dos candidatos de derecha en la segunda vuelta. Inventaron a Carlos Álvarez y fueron precavidos, casi quirúrgicos; no le dieron el empujón hasta el momento justo, en la recta final. ¡Álvarez es el nuevo outsider!, dijeron los diarios aliados. Casi les liga, pero por más que a los peruanos les guste reír, la risa solo dura un rato, y esa colectividad que da coletazos a un lado y al otro, ese dragón demente, decidió dejar al comediante y abrazar a Ricardo Belmont, que empezó a crecer a un ritmo inaudito matando los planes y provocando alarma.

Porque una cosa es Álvarez en el ballotage; estamos en el Perú, en la Latinoamérica tercermundista, y no hay forma de que Álvarez, a quien Vladimiro Montesinos conocía bien, gane una segunda vuelta, ni siquiera contra Keiko. Pero Belmont es otra cosa, y Perú.21 empezó a atacarlo en la portada. El Hermanón subió más; porque no hay incentivo mayor para que el monstruo apoye a un candidato que el hecho de que la prensa limeña empiece a demolerlo.

Belmont siguió subiendo. El analista Gonzalo Banda creyó ver en él, finalmente, al poseedor de esa curva hacia arriba, esa curva tan empinada que solo consigue un candidato cada elección (en el 2021 fue Castillo). ¿Será? No sabemos. Nunca sabemos.

A pocos días, a pocas horas, nada está dicho y esa es nuestra condena. Este ritual de la sorpresa final, pulverizante como una emboscada, es la venganza de los electores, el único momento —breve— de democracia real. A estas alturas, el electorado sabe que los gobernantes no cambiarán las cosas, no harán tu vida más segura, más accesible o digna, ni te darán buena educación o vivienda decente, ni salud de calidad para tus hijos. No te darán nada y se llevarán todo. Pero una vez cada cinco años puedes hacer que los señores y las señoras que controlan la cosa se conviertan en un atado de nervios, que el corazón les palpite más fuerte, que les duela el pecho, que tengan pesadillas y se desesperen y hasta se desmayen. Ese poder inmenso es la mínima victoria; la fiesta que tiene de carnaval y de Halloween con guadaña en la cara.

Paradójicamente, esta activa participación en los comicios no significa que avalen el sistema; es solo la aceptación de juego para entretenerse. Porque la cosa es clara: la gente irá a votar para elegir dos cámaras en el Parlamento contra la voluntad expresa en las urnas; irá a sufragar con un universo de candidatos disminuido por prohibiciones y exclusiones. Irán a elegir a congresistas que tendrán más beneficios y poderes que nunca, sin que el elector haya dicho ni pío. No piensen que no lo saben. Lo saben bien. Y créanme que cambiarían la pantomima de esta temporada del circo electoral, que disfrutan tanto y los hace matarse de risa, por un cambio verdadero y profundo, si este llegara; así que no nos sorprendamos cuando, del sur o del norte, venga el estallido que no respetará el resultado de este deshojar margaritas sin sentido, que tratará esos numeritos de la ONPE como lo que probablemente son: un chiste.

Juan Manuel Robles

(Por Juan Manuel Robles. Hildebrandt en sus trece # 777)

CUANDO EL PROCESO ELECTORAL SE ROMPE, NO SE REPARA… SE INVALIDA

Hoy no estamos frente a un simple problema logístico.

Estamos frente a una situación que compromete la esencia misma del proceso electoral.

No se trata de retrasos; errores de distribución; tampoco de señalar a un proveedor o a un funcionario.

Se trata de algo mucho más grave:

“la alteración de las condiciones en las que el ciudadano ejerce su derecho al voto”

Como ex Secretaria General de la ONPE, conozco perfectamente que un proceso electoral no admite improvisación. No es un procedimiento administrativo más. Es el acto mediante el cual se expresa la voluntad soberana del pueblo.

Y ese acto debe ser íntegro, igual y libre para todos.

¿Qué ha ocurrido?

Mesas que no se instalan. Material electoral que no llega o llega tarde. Electores que no pueden votar en el momento debido. Otros que de tanto esperar se van.

Y, simultáneamente, difusión de encuestas, “flash electorales” y tendencias.

ELECCIONES QUEBRADAS

Esto genera una fractura evidente:

 1. Unos ciudadanos votaron sin conocer resultados.

 2. Otros, obligados por las fallas del sistema, votarán sabiendo quiénes “van ganando”.

Esto no es un detalle menor, es una distorsión directa de la voluntad popular. El voto deja de ser libre cuando ya está condicionado. El elector que acude después de conocer tendencias no decide en igualdad de condiciones.

Decide influído.

Aquí el problema no es a quién favorece o perjudica. El problema es que ya no todos los votos nacen libres y cuando eso ocurre, el proceso deja de ser auténtico. No se puede “arreglar” lo que ya se quebró. Se habla de soluciones creativas como: extender horarios, reponer material, habilitar, pero hay algo que no se puede reparar:

“La formación libre de la voluntad del elector”

Una vez que el ciudadano vota con información que otros no tuvieron, el daño ya está hecho. No hay forma de retroceder eso.

NO ES RESPONSABILIDAD DE UNO

Esto no es responsabilidad de uno solo. El sistema electoral es un sistema integrado. La ONPE tiene la responsabilidad operativa. El Jurado Nacional de Elecciones tiene el deber de fiscalizar y garantizar la legalidad del proceso; pero aquí no basta con que cada uno cumpla “su parte”.

El Estado tiene la obligación de asegurar que el proceso en su conjunto sea transparente, oportuno y libre de vicios; y eso hoy no está ocurriendo.

NO SE TRATA DE RESULTADOS

Este no es un tema de resultados. Es un tema de legitimidad. No importa quién gane. No importa a quién favorezca esta situación. Lo que importa es que:

“El proceso ya no garantiza que el resultado refleje fielmente la voluntad popular” y cuando eso sucede, lo que se pierde no es una elección; sino la confianza en el sistema democrático.

Un proceso electoral es como un cristal:

Debe ser limpio, íntegro, transparente. Si se quiebra, no se repara. Se reemplaza.

Lo que hoy estamos viendo no puede normalizarse; porque si se normaliza, mañana cualquier proceso podrá justificarse bajo las mismas fallas y en democracia, eso no es un riesgo menor.

¿Mañana todos podrán ir a votar? Tampoco será posible, claro que no. Lo que es para hoy no era para mañana. Bueno miembros del Sistema Electoral y si se tienen que ir, tendrían que ser todos.

Este entonces, es el inevitable inicio de su deterioro… después de esto, sino se invalida, el resultado es que a partir de hoy VALE TODO.

Ah! En la segunda vuelta: “Prohibido picarse”

Por: Frieda Roxana del Águila Tuesta

 

8 de abril de 2026

EL PLAN DE TRABAJO PARA LA PESCA 2026-2031 EN PERU












 

PERU: LOS CANDIDATOS A VICEPRESIDENTE DEBEN SER EVALUADOS CON DETENIMIENTO

Considerando la poca duración de los presidentes de la República en los últimos años, sería recomendable, en estas elecciones, evaluar no solamente al candidato presidencial sino también a los vicepresidentes.

Es probable que el presidente sea reemplazado por el primer vicepresidente y éste a su vez por el segundo vicepresidente en cualquier momento. Por tanto, quizá en el fondo, estaremos votando no por el candidato presidencial, sino por el candidato a primer o segundo vicepresidente.

¿No deberíamos evaluar tan bien como al candidato presidencial, a los candidatos a vicepresidente que podrían ser presidentes eventualmente, cuando el presidente sea vacado?

1. Fuerza Popular  

Presidencia: Keiko Fujimori Higuchi

Primera vicepresidencia: Luis Galarreta Velarde

Segunda vicepresidencia: Miguel Torres Morales

2. Alianza para el Progreso

Presidencia: César Acuña Peralta

Primera vicepresidencia: Jessica Tumi Rivas

Segunda vicepresidencia: Alejandro Soto Reyes

3. Partido del Buen Gobierno 

Presidencia: Jorge Nieto Montesinos

Primera vicepresidencia: Susana Matute Charún

Segunda vicepresidencia: Carlos Caballero León

4. Un Camino Diferente

Presidencia: Rosario del Pilar Fernández Bazán

Primera vicepresidencia:  César Arturo Fernández Bazán

Segunda vicepresidencia: Carlos Danilo Pinillos Vinces

5. Partido Patriótico del Perú

Presidencia: Herbert Caller Gutiérrez

Primera vicepresidencia: Rossana Elena Montes Tello

Segunda vicepresidencia: Jorge Aquiles Carcovich Cortelezzi

6. Ahora Nación

Presidencia: Alfonso López Chau Nava

Primera vicepresidencia: Luis Alberto Villanueva Carbajal

Segunda vicepresidencia: Ruth Zenaida Buendía Mestoquiari

7. Podemos Perú

Presidencia: José Luna Gálvez

Primera vicepresidencia: Jaqueline Cecilia García Rodríguez

Segunda vicepresidencia: Raúl Martin Noblecilla Olaechea

8. Juntos por el Perú

Presidencia: Roberto Helbert Sánchez Palomino

Primera vicepresidencia Analí Márquez Huanca

Segunda vicepresidencia: Brígida Curo Bustincio

9. Perú Moderno

Presidencia: Carlos Ernesto Jaico Carranza

Primera vicepresidencia: Miguel Elías Almenara Huayta

Segunda vicepresidencia: Liz Verónica Quispe Santos

10. Partido Frente de la Esperanza 2021

Presidencia: Luis Fernando Olivera Vega

Primera vicepresidencia: Elizabeth León Chinchay

Segunda vicepresidencia: Carlos Ricardo Cuaresma Sánchez

11. Partido Demócrata Unido Perú

Presidencia: Charlie Carrasco Salazar

Primera vicepresidencia: María Edith Paredes Verdy

Segunda vicepresidencia: Wilbert Gabino Segovia Quin

12. Progresemos

Presidencia: Paul Davis Jaimes Blanco

Primera vicepresidencia: Mónica Margot Guillén Tuanama

Segunda vicepresidencia: Jorge Luis Caloggero Encina

13. Partido Morado

Presidencia: Mesías Antonio Guevara Amasifuén

Primera vicepresidencia: Heber Diomedes Cueva Escobedo

Segunda vicepresidencia: Marisol Yolanda Liñan Solis

14. Fe en el Perú 

Presidencia: Álvaro Gonzalo Paz de la Barra Freigeiro

Primera vicepresidencia: Yessika Roxana Aliaga Narváez

Segunda vicepresidencia: Shellah Belén Palacios Rodríguez

15. Partido Democrático Somos Perú

Presidencia: George Patrick Forsyth Sommer

Primera vicepresidencia: Johanna Gabriela Lozada Baldwin

Segunda vicepresidencia: Herbe Olave Ugarte

16. País Para Todos

Presidencia: Carlos Gonzalo Álvarez Loayza

Primera vicepresidencia: María Cristina Chambizea Reyes

Segunda vicepresidenta: Diego Edgar Guevara Vivanco

17. Perú Acción

Presidencia: Francisco Ernesto Diez-Canseco Távara

Primera vicepresidencia: Roberto Diego Koster Jauregui

Segunda vicepresidencia: Clara Amelia Quispe Torres

18. Integridad Democrática

Presidencia: Wolfgang Mario Grozo Costa

Primera vicepresidencia : Bertha Cecilia Azabache Miranda

Segunda vicepresidencia: Wellington Prada Chipayo

19. Partido Cívico Obras

Presidencia: Ricardo Pablo Belmont Cassinelli (Presidencia),

Primera vicepresidencia: Daniel Hugo Barragán Coloma

Segunda vicepresidencia:Dina Irene Hancco Hancco

20. Partido de los Trabajadores y Emprendedores PTE-Perú

Presidencia: Napoleón Becerra García

Primera vicepresidencia:Winston Clemente Huaman Henriquez

Segunda vicepresidencia: Nelida Juliana Cuayla Cuayla

21. Alianza Electoral Venceremos

Presidencia: Ronald Darwin Atencio Sotomayor

Primera vicepresidencia: Elena Carmen Rivera Huamán

Segunda vicepresidencia: Alberto Eugenio Quintanilla Chacón

22. Partido Político Cooperación Popular

Presidencia: Yonhy Lescano Ancieta

Primera vicepresidencia: Carmela Silene Salazar Jauregui

Segunda vicepresidencia: Vanessa Rubith Lazo Valles

23. Partido Demócrata Federal

Presidencia: Armando Joaquín Massé Fernández

Primera vicepresidencia: Virgilio Acuña Peralta

Segunda vicepresidencia: Lydia Lourdes Díaz Pablo

24.Partido Aprista Peruano

Presidencia: Pitter Enrique Valderrama Peña

Primera vicepresidencia: María Inés Valdivia Acuña

Segunda vicepresidencia: Lucio Antonio Vásquez Sánchez

25. El Partido Demócrata Verde

Presidencia: Alex Gonzales Castillo

Primera vicepresidencia: Maritza del Carmen Rosario Milagros Sánchez Perales

Segunda vicepresidencia: Félix Medardo Murazzo Carrillo

26. Unidad Nacional

Presidencia: Roberto Enrique Chiabra León

Primera vicepresidencia: Javier Ignacio Bedoya Denegri

Segunda vicepresidencia: Neldy Roxana Mendoza Flores

27. Libertad Popular

Presidencia: Rafael Jorge Belaunde Llosa

Primera vicepresidencia: Pedro Álvaro Cateriano Bellido

Segunda vicepresidencia: Tania Ulrika Porles Bazalar

28. Partido SíCreo

Presidencia: Carlos Espá y Garcés-Alvear

Primera Vicepresidencia: Alejandro Agustín Santa María Silva

Segunda vicepresidencia: Melitza Melania Yanzich Villagarcia

29. Salvemos al Perú

Presidencia: Antonio Ortiz Villano

Primera vicepresidencia: Jaime José Freundt López

Segunda vicepresidencia: Giovanna Angela Demurtas Moya

30. Fuerza y Libertad

Presidencia: Giannina Molinelli Aristondo

Primera vicepresidencia: Gilbert Félix Violeta López

Segunda vicepresidencia: María Luz Pariona Oré

31. Partido Político Nacional Perú Libre

Presidencia: Vladimir Roy Cerrón Rojas

Primera vicepresidencia: Flavio Cruz Mamani

Segunda vicepresidencia: Bertha Rojas López

32. Partido Político PRIN

Presidencia: Walter Gilmer Chirinos Purizaga

Primera vicepresidencia:Julio Alberto Vega Ybáñez

Segunda vicepresidencia: Mayra Lizeth Vargas Gil

33.Renovación Popular

Presidencia: Rafael Bernardo López Aliaga Cazorla

Primera vicepresidencia: Norma Martina Yarrow Lumbreras

Segunda vicepresidencia: Jhon Iván Ramos Malpica

34. Avanza País - Partido de Integración Social

Presidencia: José Daniel Williams Zapata

Primera vicepresidencia: Fernán Romano Altuve-Febres Lores

Segunda vicepresidencia:Adriana Josefina Tudela Gutierrez

35. Partido Político Perú Primero

Presidencia: Mario Enrique Vizcarra Cornejo

Primera vicepresidencia: Carlos Hernán Illanes Calderón

Segunda vicepresidencia: Judith CarlaMendoza Díaz

36. Primero la Gente

Presidencia: Marisol Pérez Tello

Primera vicepresidencia: Raul Alberto Molina Martínez

Segunda vicepresidencia: Manuel Antonio Ato del Avellanal Carrera.

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