POTA
La propuesta de asignar cuotas de pesca para la pota, presentada por el Ecuador en la reunión de la OROP del Pacífico Sur, no ha sido aprobada. La justificación es que no existe un estudio científico, ante lo cual el respectivo comité expresó que dicho estudio tardaría por lo menos 3 años.
Sin embargo, sí se aprobó la propuesta de Estados Unidos de reducir el esfuerzo pesquero en 15%. Llama la atención que para esto no se esgrimió argumento alguno sobre la inexistencia de un estudio científico.
China dispone de 671 barcos inscritos en la OROP y pesca con cerca de 400.
Da la impresión de que nadie quiere enfrentarse a China y que esta domina el escenario, lo que se confirma con la expresión del comisionado chino que expresó, en determinado momento, que a China se le está acabando la paciencia. Esto lo dijo en el contexto de la posición del Ecuador, que expresó cuando se aprobó el 15%, que sería bueno entonces subir la reducción al 25%. Su aceptación de la reducción de ese 15%, que no le afecta en realidad, la hace parecer condescendiente y generosa con los paises miembros.
Una demostración de soberbia, petulancia y desprecio por el resto de países miembros de la organización.
¿Para
qué se le agota la paciencia? ¿Por tanto reclamo en su contra? ¿Y qué hará al
respecto? ¿Esa expresión es una amenaza velada? ¿ Y qué hará al respecto?
Todo indica que nada ni nadie limitará el esfuerzo pesquero chino en la zona OROP.
La delegación peruana, si bien no se opuso a la asignación de cuotas, tampoco efectuó una defensa notable sobre el tema. Podría haber sido más efectiva su participación con un mejor planeamiento, tal vez. O tal vez los intereses chinos en Perú pesan más que los de los pescadores.
También llama la atención que Chile no presentó ninguna propuesta sobre el tema pota y flota china, siendo que en ese país están apareciendo reclamos por la presencia de barcos de bandera china en sus puertos para actividades de mantenimiento.
En conclusión, la pota seguirá inafecta a cuotas en la zona OROP pero sí dentro del dominio marítimo peruano, donde sí hay estudios científicos ¿O no?
La iniciativa peruana COMM14-Prop9 fue adoptada, permitiendo ampliar la excepción del número de la Organización Marítima Internacional (OMI) y reconocer sistemas alternativos de comunicación para embarcaciones artesanales.
En el segundo día de sesiones de la 14.ª Reunión de la Comisión de la OROP-PS, que se desarrolla en Ciudad de Panamá, la delegación peruana logró la aprobación de la primera propuesta COMM14-Prop9 (Registro de Embarcaciones), orientada a garantizar la permanencia e inclusión de la flota potera artesanal en el sistema regional de ordenamiento pesquero.
La decisión extiende hasta el 6 de marzo de 2028 la excepción para que las embarcaciones artesanales de hasta 15 metros de eslora puedan inscribirse en el Registro de Embarcaciones de la OROP-PS sin contar con número de la Organización Marítima Internacional (OMI). Asimismo, establece una lista abierta de sistemas de comunicación que pueden homologarse al INMARSAT, como VSAT, TESACOM y STARLINK, entre otros, de acuerdo con las condiciones técnicas reales de la flota artesanal.
Actualmente, el Registro de Embarcaciones de la OROP-PS cuenta con 771 naves inscritas. Con esta medida, se prevé un incremento de la participación de la flota peruana en el área de la Convención, fortaleciendo los mecanismos de trazabilidad, monitoreo y control, así como la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).
“La aprobación de esta propuesta evita la exclusión de nuestra flota artesanal del registro regional y demuestra que es posible fortalecer la trazabilidad con un enfoque gradual y realista, que reconozca las capacidades de los países en desarrollo”, señaló el viceministro de Pesca y Acuicultura, Jesús Barrientos Ruiz, en su calidad de jefe de la delegación peruana.
Esta medida fortalece el ordenamiento de las pesquerías en alta mar, promueve la formalización de la flota artesanal y reafirma el compromiso del Estado peruano con una gestión sostenible de los recursos hidrobiológicos, en beneficio de las generaciones presentes y futuras.
Las probables razones por las cuales Chile y Perú se abstienen de incomodar o molestar a China, al parecer se deben al peso que tiene China en la economía de ambos países. Siendo el principal socio comercial, no sería apropiado ni conveniente incomodarlo con propuestas u opiniones, en este caso sobre la pota, que pudieran no agradarle. Tal vez lo que ocurre es que el impacto y peso de la pota es muy pequeño en relación al resto de inversiones e intercambio comercial. En ese contexto podría ser que la decisión política sea sacrificar la pesquería en el altar de la relación comercial macro.
La situación comercial:
Chile
China se consolidó en 2025 como el principal socio comercial de Chile, concentrando aproximadamente un 32,7% del intercambio total, seguido por Estados Unidos (17%), Brasil (6,3%), Japón (5,3%) y Argentina (4%). China es el principal destino de las exportaciones chilenas (cobre, minería) y el principal proveedor de importaciones
De acuerdo con el reporte elaborado con cifras del Banco Central, el Servicio Nacional de Aduanas y el Servicio de Impuestos Internos, Chile realizó negocios con China por 66.555 millones de dólares el año anterior, lo que significó un alza interanual.
Los productos más demandados por el país asiático el año anterior fueron cobre, cátodos de cobre, cerezas frescas, celulosa, carbonato de litio, hierro, yodo, ciruelas frescas, salmónidos, harina de pescado, sulfato de litio, carne de cerdo, servicios, uvas, metanol y algas.
Durante 2025, el intercambio comercial de Chile sumó 199.667 millones de dólares, con un incremento del 8,9 por ciento con respecto a 2024, subida impulsada por el dinamismo de las exportaciones y las importaciones.
La entidad estatal destacó que 1 de cada 8 puestos de trabajo dependientes en Chile es generado por empresas exportadoras.
https://spanish.news.cn/20260307/8936f4fa139044659d0893795605f1d3/c.html
Perú
China se mantuvo como el primer socio comercial de Perú en el 2025, según el MINCETUR
En 2025, Perú mantuvo a China como su principal destino de exportaciones, con envíos valorizados en 28 649 millones de dólares, lo que representa un crecimiento de 24% respecto al año anterior. Este aumento se explicó principalmente por mayores ventas de pota (+758%), oro (+144%), cobre (+19%) y concentrados de plata (+19%).
La Unión Europea se consolidó como el segundo destino, con exportaciones por 9 339 millones de dólares, un incremento del 25%, impulsado por productos como cobre, arándano, cacao en grano y pota. Por su parte, Estados Unidos concentró envíos por 8 892 millones de dólares, destacando arándanos, uvas, oro, cacao, así como chapas y tiras de cobre.
JUREL
El objetivo de la delegación chilena era alcanzar un incremento del 15% en la cuota de captura de jurel para Chile respecto al año anterior.
La delegación chilena destaca su unidad en torno a este objetivo, explicando que «esto es una Política de Estado.
Los
resultados de las negociaciones internacionales fueron los que muestra el cuadro
siguiente:
Tanto Chile como Perú recibieron el incremento tradicional anual de aproximadamente el 4%.
Perú siempre ha sido comparsa silencioso de Chile. Este último fue creciendo a niveles muy superiores a los de Perú mientras su crecimiento fue mediocre. Aunque es de reconocer que a la flota peruana nunca le interesó pescar jurel en la zona OROP, por lo cual siempre, salvo un año, se subastó la cuota peruana, siendo compradores chilenos los que la adquirieron.
Para el jurel siempre Chile lideró astutamente las negociaciones, en cambio para la pota muestra una indiferencia sospechosa. Probablemente por la razones anteriormente expuestas.
En
este contexto de dudosa utilidad de la OROP del Pacífico Sur, y el evidente
hecho de que la OROP es plenamente manejada por Chile y dominada por China, es
interesante leer el siguiente análisis:
CPPS a los 73 años: de referente regional a la irrelevancia geopolítica
Diario expreso - Alfonso Miranda Eyzaguirre Alfonso Miranda Eyzaguirre
En 1947 el Perú hizo algo que pocos Estados se atrevieron siquiera a concebir: extendió su soberanía y jurisdicción hasta las 200 millas marinas, para proteger sus recursos. No fue un acto simbólico. Fue una decisión política ante la depredación extranjera, y frente a un derecho internacional que no protegía adecuadamente a los países ribereños.
Cinco años después, Chile, Ecuador y Perú firmaron la Declaración de Santiago y establecieron una política marítima común. Tampoco se trató de una proclama cosmética, sino de una respuesta estratégica. De ese impulso nació la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS), diseñada como instrumento de coordinación y defensa. En 1979, Colombia se sumaría a esta renovadora institución.
Hoy, más de siete décadas después, nos cuestionamos si aún honramos su espíritu fundacional, o meramente administramos su recuerdo. ¿Cuántas veces, amigo lector, ha escuchado usted mencionar a la CPPS en el debate público nacional? ¿En cuántas oportunidades la ha visto liderando posiciones regionales frente a la pesca ilegal, o ante decisiones internacionales que afectan nuestros derechos en el océano? Si la respuesta es “casi nunca” o rotundamente “nunca”, esa constatación explica más que cualquier informe técnico.
El entorno actual es incluso más complejo que en los años cincuenta. Flotas industriales de aguas distantes operan con enorme capacidad tecnológica, en el borde de nuestros espacios marítimos. La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, erosiona la sostenibilidad y afecta directamente a nuestros pescadores formales. En la FAO, organismos regionales y en los nuevos acuerdos sobre biodiversidad en alta mar, se adoptan decisiones que inciden en nuestras economías y en nuestra soberanía regulatoria.
Sin embargo, mientras
otros bloques negocian como verdaderas coaliciones estratégicas, el Pacífico
sudeste comparece con frecuencia fragmentado. La CPPS, que nació para articular
posiciones comunes, hoy tiene una incidencia política discreta. No es un
problema técnico. Es una cuestión de voluntad.
José Luis Bustamante y Rivero justificó la extensión del dominio marítimo en la necesidad de reservar, proteger y reglamentar el uso de los recursos naturales en beneficio del país. Este concepto no es una reliquia histórica; es un mandato vigente. El mar no es retórica diplomática: es proteína, empleo, divisas y proyección geopolítica.
Resulta incómodo decirlo, pero es necesario: ante la voracidad de flotas extranjeras y la creciente presión regulatoria global, es imperdonable que una organización septuagenaria no tenga la solidez ni el peso político que su historia exige. La inercia institucional no tendría que reemplazar al liderazgo.
Relanzar la CPPS no significa confrontar por confrontar, ni negar la importancia de la conservación. La sostenibilidad es innegociable. Pero no puede convertirse en coartada para aceptar sin debate estándares que desconocen nuestras particularidades biooceanográficas y productivas. Tampoco ha de existir excusa para renunciar a coordinar inteligencia regional contra la pesca ilegal, o para llegar divididos a negociaciones decisivas.
La región ya demostró su capacidad de influir en el derecho internacional cuando actúa unida. La tesis de las 200 millas, que fue resistida durante años, hoy es parte del consenso global. Esa experiencia debería recordarnos algo elemental: cuando el Pacífico sudeste habla con una sola voz, pesa.
La CPPS necesita recuperar su razón de ser. Coordinación previa obligatoria antes de cada foro relevante. Estrategia regional frente a la pesca ilegal. Posiciones técnicas comunes sustentadas en ciencia propia. Participación estructurada del sector productivo para fortalecer la defensa de intereses legítimos.
No se trata de nostalgia antiimperialista. Se trata de realismo político. Si no actuamos como bloque, otros decidirán por nosotros. Si no defendemos activamente nuestros intereses, nadie más lo hará.




