Esto es lo que no debe seguir ocurriendo en la manipulacion de pescado y mariscos en los deembarcaderos artesnales.
La gestión pesquera
Se espera que, antes de entrar en propuestas promocionales de la pesquería se realice un estudio que permita determinar cuáles serían las especies objetivo, cuál el volumen de su biomasa, cuáles serían los períodos de vedas reproductivas, cuál sería el efecto ecosistémico de su explotación, para llegar a determinar una tasa anual de captura por especie. De esta información se deriva la capacidad de bodega que debería tener una flota con intención de incursionar en la actividad extractiva, la cuota anual de extracción, las cuotas individuales a asignar y los períodos de pesca. Solo entonces podríamos pretender introducir mayor esfuerzo pesquero sobre el ecosistema marino de Humboldt.
22 de mayo de 2007
Lo que no debe ocurrir en la manipulacion del pescado
Esto es lo que no debe seguir ocurriendo en la manipulacion de pescado y mariscos en los deembarcaderos artesnales.
30 de abril de 2007
APUNTES PARA UN NUEVO MODELO DE PESQUERIA
LA SITUACION ACTUAL
El sector industrial pesquero es el segundo productor de divisas después de la minería en el Perú, generando entre 1,000 y 1,700 Millones de dólares anualmente (11-16% del total). Sin embargo, su nivel de tributación es pobre. Ninguna justificación puede ser aceptada como válida.
Se cuenta con un sistema satelital de control de embarcaciones de ultima generación y un sistema de control de descargas, que no están correctamente complementados con un sistema de sanciones drásticas y verdaderamente disuasivas para los infractores, y es obvio que la supervision de descargas a cargo de SGS enfrenta un conflicto de intereses.
El sobre dimensionamiento de flota para la pesquería de anchoveta y escasez de flota para la pesca de jurel, caballa, pota, y otros recursos de consumo humano directo es un problema que no se enfrenta con decisión.
La existencia de una flota de madera o “Vikinga” que ha perforado la Ley General de Pesca orientándose a la pesquería de anchoveta para harina de pescado y que se encuentra en crecimiento con mas embarcaciones en construcción sigue siendo un tema sin solución.
La legislación laboral del sector es complicada y obsoleta, tanto en la extracción como en la fase de procesamiento.
El 90% de la flota peruana es monopropósito, es decir solo usa un tipo de aparejo de pesca, orientado a la captura de un solo recurso. En caso de enfrentarse a cambios oceanográficos drásticos (El Niño), no esta en capacidad de capturar otros recursos.
Los programas de adecuación al medio ambiente insuficientes, seguimos botando contaminantes al mar, afectando la ecología costera y poniendo en riesgo el desarrollo de actividades futuras como la acuicultura marina. El Estado se muestra complaciente con los que contaminan el medio ambiente marino, no existen sanciones de ninguna clase.
Es bajo el consumo per capita nacional de pescado y recursos marinos.
La información estadística pesquera es inactual y reservada.
El Sector pesquero artesanal cuenta con poca capacitación en la preservación del recurso pesquero, con uso de embarcaciones sin bodegas insuladas y técnicas de pesca anticuadas, en la mayoría de los casos los desembarcaderos están con los equipos malogrados, el pescador artesanal no cuenta con un sistema de pensiones y de seguridad social, es cómplice silencioso de practicas de pesca altamente depredatorias, algunas de ellas no legisladas y otras que no se sancionan drásticamente, un sistema de comercialización de la pesca artesanal gobernado por intermediarios. Una mala categorización de la pesca artesanal le dio cabida a existencia de la flota “Vikinga”, y finalmente la pesca artesanal no tributa.
No existe política nacional que enfrente a las flotas extranjeras que pescan recursos altamente migratorios fuera de las 200 millas, poniendo en riesgo cualquier política de ordenamiento pesquero dentro de la zona
La complejidad del tema pesquero, la importancia de la pesca desde el punto de vista de la soberanía alimentaria, el futuro de la pesquería peruana como reserva mundial de alimentos, la existencia de cambios climáticos que afectan a los ecosistemas marinos, la importante contribución de la pesquería al PBI, su alto grado de manejo especializado y lo sensible del manejo industrial desde el punto de vista del empleo y la conservación del medio ambiente, hacen necesario que el sector disponga de una autoridad que le de representación en el gabinete.
EL NUEVO MODELO
Diseñar una política de Estado para la pesquería nacional, que planifique el corto, mediano y largo plazo.
Esta política debe armonizar los lineamientos de explotación meramente económica y discriminatoria (artesanal/industrial) – que actualmente afectan la mortalidad del recurso, porque favorece su explotación hasta el límite permisible por especie – con los criterios ecosistémicos, de manera que favorezca el mejor empleo de los recursos afectados y proporcione a pescadores e industriales el marco que garantice el aprovechamiento racional y permanente de los recursos marinos.
Esta política debe incluir la participación formal de los representantes de los diferentes sectores de la actividad pesquera, política cuyo objetivo prioritario sea promover la sustentabilidad del uso de los recursos pesqueros y un reordenamiento de las normas vigentes que las haga coherentes, complementarias y más sencillas en su aplicación.
Las actuales medidas de conservación - como vedas biológicas, establecimiento de cuotas, fijación de tallas mínimas, y dimensión y característica de los artes de pesca - deben convertirse en prácticas de manejo. Una buena Ley de Pesca debe velar por la conservación, sustentabilidad y equilibrio ecosistémico de las pesquerías peruanas, por el incremento del valor agregado y de las plazas laborales con ocupación estable en tierra firme y en el mar, y porque las operaciones pesqueras sean eficientes y con buena calidad de capturas.
Esta política debe estimular la inversión en proyectos destinados al CHD y reformar la estructura tributaria del sector.
Revisar las tasas establecidas por concepto de derechos de pesca.
Establecer medidas precautorias en relación al cambio climático y el calentamiento global, proponiendo un plan estratégico para enfrentar esta contingencia.
La sustentabilidad como base del ordenamiento pesquero
El concepto de sustentabilidad comprende los desafíos ambientales del desarrollo, anteriormente solo relacionado a dimensiones económicas y sociales. Conceptualmente, la sustentabilidad se considera como “la relación entre la explotación o aprovechamiento y la capacidad de renovación biológica de los recursos, modulada por las condiciones del medio ambiente natural y social con una visión de largo plazo”. El desarrollo sustentable es definido como aquel que satisface las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras. Aspira a incorporar en la agenda política tanto la concepción de interdependencia entre la especie humana y la naturaleza, como la dimensión de equidad entre generaciones.
El término “desarrollo sustentable” surgió como una alternativa con nuevas estrategias para el manejo de estos sistemas, que contemplen una perspectiva múltiple que incluya aspectos productivos, sociales, culturales y ecológicos. El reto es aplicar estos conceptos a acciones prácticas.
La soberanía alimentaria se puede definir como el derecho de los países y los pueblos a determinar sus propias políticas agrarias, de empleo, pesqueras, alimentarias y de tierra de forma que sean ecológicas, sociales, económicas y culturalmente apropiadas para ellos y sus circunstancias únicas. Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a producir los alimentos, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, y a la capacidad para mantenerse a sí mismos y a sus sociedades.
La tendencia de la industria pesquera, al igual que otras basadas en la extracción de materia prima, se guía por la máxima del mercado de máximo beneficio en menor tiempo posible. Esto ha llevado a un círculo de destrucción basado en técnicas más eficientes, más destructivas y con menor necesidad de puestos de trabajo.
En el actual modelo de gestión pesquera prevalecen en general, criterios económicos o políticos a la hora de tomar decisiones. Los peces y, en general, los recursos ícticos constituyen una parte integrante del ecosistema en donde son interdependientes y experimentan intercambios continuos, ya sea entre ellos mismos, o con la materia inerte. Pese a esta evidencia, la gestión de la explotación de los recursos pesqueros y de otro tipo de recursos ícticos se ha venido enfocando desde premisas del tipo «grupo por grupo» y «especie por especie».
El sector de la pesca artesanal no tiene el reconocimiento social y productivo que merece, siendo marginado o excluido por los organismos del Estado responsables de planificar políticas de desarrollo. Además, la actividad artesanal se enfrenta a la progresiva disminución de los recursos pesqueros, producto de la actividad industrial pesquera que compite por los mismos espacios, recursos y mercados, en una evidente desigualdad de condiciones, y en un escenario económico que no admite más participantes.
En este contexto, la sustentabilidad en el mediano y largo plazo deberá contemplar necesariamente cuatro dimensiones básicas:
La ecológica: Que tenga en cuenta y respete los ciclos naturales, la productividad propia de los ecosistemas, la disponibilidad y finitud de los recursos naturales y la diversidad biológica. La distribución y la abundancia de los stocks de peces se supeditan en primer lugar a la dinámica del medio ambiente marino y, en concreto, a las condiciones atmosféricas y a la oceanografía física y química; y en segundo lugar, a las interacciones entre especies de depredadores y especies presa. En un contexto multiespecífico resulta casi imposible apartar de la explotación a un grupo específico de especies. Diversos factores medioambientales y oceanográficos hacen que los organismos marinos no se distribuyan de forma uniforme: la abundancia de los caladeros varía considerablemente según los lugares. Esta variación está directamente relacionada con la capacidad de carga del ecosistema. (el volumen de biomasa que un ecosistema puede soportar). Un ecosistema más diverso implica una mayor estabilidad y un menor riesgo de colapso de los stocks.
La social: Deberá atender a la justicia social (actual y con las generaciones futuras), y la distribución equitativa de los recursos. El beneficio social deberá ser la premisa básica. En tanto que es un recurso de la nación, la pesca debería beneficiar al máximo posible de ciudadanos, tanto desde el punto de vista alimentario, como de los beneficios económicos y empleos que genera esta actividad. Esto implica una justa participación del sector en la generación de impuestos. Por lo anterior, el objetivo básico del ordenamiento, debería contemplar el máximo beneficio social como premisa básica, buscando mecanismos para que dichos beneficios se mantengan en el largo plazo. El ordenamiento pesquero debería equilibrar las tendencias e intereses contradictorios, mejorando las condiciones de trabajo del sector más amplio y haciendo que los beneficios de los sistemas de pesca masiva puedan beneficiar a un sector más amplio de la población.
La económica: Buscará satisfacer adecuadamente con los recursos existentes, las necesidades humanas de diversas formas de acuerdo a la propia cultura. Se deberá considerar a los recursos ícticos no como generadores de divisas en el comercio internacional sino prioritariamente como una fuente de alimentación y bienestar humano, y no se deberá promover el destino de la producción pesquera para alimento de animales sino a la alimentación humana.
El sector deberá ser gravado con pago de derechos de pesca adecuados y concordantes con los volúmenes de extracción y producción, de tal forma que el país sea compensado por el impacto causado sobre sus recursos naturales
La política: Que supone formas de gestión participativas, incluyendo el control y el protagonismo real de las comunidades e instituciones en la gestión de los recursos, en la toma de decisiones y en la formulación de políticas. Es al gobierno al que le compete el proceso de gestión pesquera. Ésta incluye la fijación de políticas o lineamientos de base, la determinación de planes y programas, la expedición y vigilancia del cumplimiento de ciertas normas, el estudio o la investigación necesarios para sustentar las acciones, la determinación de las acciones prioritarias y su puesta en marcha, la incorporación de las comunidades involucradas y el establecimiento de una capacidad de ejecución y administración, incluyendo la consecución y manejo de recursos económicos requeridos. El marco legal que regula la actividad pesquera nacional debe tener como objetivo establecer las reglas y condiciones bajo las cuales deben realizarse las actividades de la vida social o individual que tengan un impacto directo o indirecto en la sociedad. En función de los objetivos de la ordenación o administración de la pesca, las regulaciones pesqueras (leyes, reglamentos y normas) necesitan establecer, con base en criterios de pesca responsable y uso de los recursos en el largo plazo, las condiciones de su aprovechamiento.
Alcances del nuevo modelo
El nuevo modelo deberá procurar instrumentar en el mediano y largo plazo mecanismos más adecuados para la conservación de los recursos y su ambiente basados en el conocimiento científico y tecnológico, evitando en lo posible ser un instrumento de alcances inmediatos, propiciados únicamente por intereses económicos o agendas políticas.
Las medidas de ordenación pesquera deben estar orientadas a la conservación y aprovechamiento racional de los recursos pesqueros. Éstos no son sujetos de apropiación individual por ser de propiedad común. Su ámbito recae en las normas jurídicas que regulan el uso de los recursos naturales que constituyen un bien patrimonio de la nación.
La exportación de productos pesqueros no debería suceder a expensas de la degradación de los ecosistemas, de las necesidades locales de consumo ni debería provocar impactos sociales ni económicos adversos. Así mismo la contribución del sector vía derechos de pesca e impuesto a la renta debe ser proporcional al impacto que causa sobre el ecosistema y el medio ambiente, y no solamente basarse en un impuesto a la renta aplicado sobre utilidades.
En este marco, se deberán proponer diversos indicadores de sustentabilidad, los que deberán ser claros, coherentes con los objetivos mensurables, y deberán permitir evaluar efectivamente los factores insustentables con el fin de corregirlos. Si se quiere lograr un desarrollo sustentable en nuestras pesquerías la sociedad civil debe ejerce el derecho a participar en la gestión de la administración de los recursos ícticos del país.
La política pesquera debe favorecer el pluralismo productivo en la pesca, de manera de permitir la coexistencia en un esquema económico dual de sectores intensivos en capital, como el sector pesquero industrial, y sectores intensivos en trabajo, como el sector pesquero artesanal en sus distintas manifestaciones
La excesiva explotación pesquera destinada a la producción de harina ha provocado ya cambios significativos en la estructura del ecosistema marino.
El bajo nivel de consumo de pescado en la población nacional es una respuesta a la poca oferta de productos del mar, la escasa promoción de los mismos, el costo de darles un tratamiento congelado, curado o envasado para su distribución, la insuficiente infraestructura de redes comerciales de distribución y la insuficiente e inadecuada cadena de frío existente. Motivos por los cuales la creación de estímulos para reorientar el esfuerzo de extracción, procesamiento y comercialización hacia el CHD son impostergables.
El desafío no es gestionar poblaciones de peces sino gerenciar el conjunto del ecosistema marino, debido a que el mismo depende de forma directa de su estructura para mantener su productividad. En este sentido, la política de gestión pesquera se debe hacer eco de este hecho: dependiendo de su adecuada conservación, se podrá o no mantener en el futuro la actividad pesquera. Es en esta dirección en donde se debe introducir el concepto de ecosistema en la gestión.
Esto implica la necesidad de considerar los efectos aditivos de las pesquerías multiespecíficas, obligando a minimizar el impacto de la pesca sobre las especies asociadas y dependientes (entre otras cosas, priorizando el uso de artes selectivos), y a reducir el impacto de determinados artes sobre los fondos, protegiendo los ecosistemas asociados.
La existencia de recursos altamente migratorios y transzonales como el jurel, la caballa y el atún, que ocupan espacios dentro y fuera de las 200 millas, los hacen presa atractiva y fácil de flotas extranjeras que contribuirán a su colapso. En ese sentido es necesario hacer los esfuerzos necesarios para hacer un frente común con nuestros vecinos en defensa de la sustentabilidad de esas pesquerías
15 de abril de 2007
El canon pesquero 2006
Cifras extraidas del portal del MEF:
http://ofi.mef.gob.pe/transferencias/cuadros/Hoja1.aspx
Durante el ejercicio 2006, se ha transferido recursos provenientes del sector pesquero para alimentar el canon pesquero de acuerdo al siguiente detalle:
Proveniente de la recaudación por derechos de pesca: 19´473,574 soles
Proveniente de la recaudación por impuesto a la renta: 30´043,825 soles
Total de transferencias a gobiernos locales y regionales por canon pesquero:
49´517,399 soles.
A un tipo de cambio de 3.194, representa en dólares la cifra de: 15´503,256
Las exportaciones totales del sector en 2006 fueron de 1,770´770,000 dólares
Por tanto en relación al volumen exportado, los gobiernos locales y regionales han recibido por concepto de canon pesquero el 0.88 por ciento
Esta es prácticamente la única información que contiene cifras oficiales que pude encontrar en la WEB. No hay mayor detalle ni análisis. Y aunque es probable que parte de estas transferencias correspondan al ejercicio 2005, el ratio final del 0.88% no debe variar mucho considerando que el volumen exportado en 2005 es bastante parecido al 2006.
No se analiza en esta nota las ventas locales de pescado, sino solamente la transferencia de recursos por canon pesquero y su relación con las exportaciones.
El tema es que la participación del país en la riqueza pesquera es bastante reducida.
Lo que lleva a insistir en que la problemática del sector va mas allá del tema estrictamente técnico pesquero, va más allá de si se aplican cuotas individuales o no, va más allá de las 5 millas, .......
Lo pendiente de resolver es la participación del país en la riqueza que genera la actividad pesquera. Lo pendiente de resolver es la necesidad de dinero para el mejoramiento de la infraestructura de desembarque artesanal, para la inversión en frío, para el financiamiento de actividades privadas en la comercialización de pescado en todo el territorio nacional, para el control de la pesca ilegal, para la investigación científica.
La participación del país con el 0.88% como canon, amerita un análisis especial y detallado que conduzca a un ajuste que garantice que, la Nación está siendo justa y correctamente retribuida por el uso de un recurso natural, que es patrimonio de todos.
Debe apreciarse que esta distribución, cuando se analiza las cifras asignadas a los gobiernos locales y regionales, representa una atomización tal que resulta difícil sino imposible, realizar inversiones importantes, por lo menos en actividades propias del sector.
Esto no es responsabilidad solamente de Produce, sino del Estado, el cual está urgentemente obligado a evaluar la problemática pesquera en forma integral a fin de diseñar una política de largo plazo que corrija las múltiples desviaciones, problemas y necesidades que tiene esta actividad.
28 de marzo de 2007
OBJETIVOS QUE DEBIERAN SER PRIORITARIOS PARA LA ADMINISTRACION PESQUERA
OBJETIVOS QUE DEBIERAN SER PRIORITARIOS PARA LA ADMINISTRACION PESQUERA
1) Reducción del esfuerzo pesquero sobre la anchoveta mediante el establecimiento de una cuota anual RECOMENDADA por Imarpe con arreglo a un informe científico sincerado, para garantizar la renovación de las poblaciones y la sostenibilidad del ecosistema.
2) Reenfoque de los reglamentos de ordenamiento pesquero hacia una estructura de ordenamiento basada en el ecosistema, e incorporando el concepto de subsistema ecológico por variedad de especies interdependientes.
3) Perfeccionamiento del sistema legal que permita sanciones drásticas a los infractores de la ley que se dedican a la pesca ilegal.
4) Desarrollo de un plan contra la pesca ilegal y una estrategia para controlar la pesca de embarcaciones sin licencia.
5) Tipificar y penalizar el delito ecológico, de tal forma que las infracciones sean delitos penalmente sancionables. La multa por si sola no es disuasiva. Activar una Superintendencia de vigilancia y control de la pesca, con autonomía técnica y administrativa.
6) Planeamiento a largo plazo para conservar las poblaciones de peces y proteger el medio ambiente, ya que con la toma de medidas a corto plazo lo único que se consigue es posponer la adopción de las decisiones inevitables, permitiendo así que continúen la sobrepesca y la degradación del entorno marino.
5) Limpieza de las bahías contaminadas y establecimiento de controles más estrictos sobre las normas de control de la contaminación, estableciéndose sanciones drásticas a los infractores.
6) Mejoramiento de la infraestructura de desembarque de la pesca artesanal.
7) Capacitación a la pesca artesanal para mejoras en su infraestructura y capacidad de comercialización directa.
8) Redefinir el criterio de pescador artesanal.
9) Estímulos a los proyectos de extracción de anchoveta, jurel, caballa, pota y atún destinados al consumo humano directo, orientados a la alimentación popular para reducir los índices de desnutrición; de generación de valor agregado; de mejoramiento de las condiciones sanitarias de manipulación del pescado; y de migración a embarcaciones multipropósito.
10) Simplificación y modernización de la legislación laboral para el sector, tanto en la fase de extracción como de procesamiento.
11) Aplicación estricta de las disposiciones contenidas en el Marpol sobre normas para evitar la contaminación, las cuales requieren de la existencia de plantas en tierra que recepcionen y traten los residuos oleosos y basuras provenientes de las embarcaciones.
12) Desarrollar y promover la idea de una pesquería sostenible mediante la aplicación de planes de gestión a largo plazo para las poblaciones de peces, basados en información científica sólida, lo que pondría fin al problema político y social sobre la pesca, sustituyéndolo por objetivos de capturas fijados dentro de limites biológicos y un esfuerzo pesquero adaptado a estos objetivos. Imarpe deberá elaborar un cálculo de capturas en relación con el volumen máximo de peces que pueden pescarse para garantizar que una cantidad determinada de peces adultos suficientemente por encima de los límites mínimos biológicos aceptables permanece en la población de que se trate.
13) Controlar y promover el uso de artes de pesca más selectivos. Controlar que se usen las redes ya reglamentadas.
14) Reestructuración de las bases de datos de pesquería, ordenándolas bajo control de un solo organismo con obligatoriedad de su oportuna publicación en un portal de Internet, y que sea de fácil acceso a su información.
15) Promover la eficiencia del sector que asegure utilidades razonables que generen impuesto a la renta implementando un sistema de auditorías.
16) Replantear la tasa y metodología de aplicación de los derechos de pesca, así como el empleo de los recursos recaudados por ese concepto, los cuales debieran invertirse íntegramente en el mismo sector, sin ser atomizados vía canon pesquero.
17) Analizar las implicaciones y consecuencias del calentamiento global y el cambio climático, determinando las posibles consecuencias sobre las poblaciones de peces y las zonas costeras. Presentar conclusiones y recomendaciones para el diseño de un plan estratégico que permita enfrentar esta contingencia climática en las mejores condiciones posibles.
18) Incorporación de los pescadores artesanales a los sistemas de previsión y seguridad social.
19) Reglamentación de la ley 27979 que establece régimen laboral para los obreros del sector consumo humano directo.
20) Hacer cumplir las disposiciones legales vigentes que conducen a detener la construcción de embarcaciones destinadas a capturas de recursos plenamente explotados, sobreexplotados o en proceso de recuperación.
21) Aprobar los LMPs y exigir el cumplimento de los PAMAs, aplicando drásticas sanciones a su infracción.
22) Implementar las recomendaciones presentadas en la Evaluación Ambiental del Sector Pesquero en el Perú y avaladas por el Banco Mundial.
23) Diseñar una política de Estado que enfrente a las flotas extranjeras que pescan recursos altamente migratorios fuera de las 200 millas, reviviendo el Acuerdo de Galápagos o adhiriéndose a los esfuerzo que hace Chile con el mismo fin
22 de marzo de 2007
La necesidad de una politica de estado en el sector pesca
La actividad pesquera viene siendo manejada en una forma muy poco eficiente y no sostenible, originando al Estado grandes pérdidas de renta y costos sociales y ambientales muy altos, ya ha afectado la composición y estructura ecosistémica, ha reducido la productividad del sistema, afecta la salud de las poblaciones costeras y mantiene a la mayoría de participantes del sector en niveles de pobreza. En general, los grandes beneficios económicos del sector pesquero alcanzan a una fracción mínima del empresariado pesquero y genera rentas mínimas al Estado que no permiten el financiamiento adecuado de programas sociales o la investigación y programas de monitoreo, control y supervisión necesarios para el manejo sostenible de los recursos. No genera beneficios para la gran mayoría de la población ni provee alimentación a los sectores de menores recursos, especialmente los alejados de la costa.
El cuadro que se aprecia en el blog anterior expresa matematicamente la contribucion del sector pesquero tradicional al Estado peruano, lo que confirma lo anteriormente expuesto.
Para colocar la actividad pesquera en un contexto de desarrollo sostenible, la política debe afrontar específicamente las relaciones recíprocas entre el presente y el futuro en lo que respecta al agotamiento de las poblaciones ícticas, así como a los efectos perjudiciales de la actividad pesquera en los asentamientos costeros y el vertido de residuos sobre ecosistemas marinos más amplios.
Para realizar una gestión política de ordenamiento pesquero se necesita conocer, tener cierta especialización y cierto orden en los procedimientos. Pero solo ello no basta. Es necesario contar con capacidad de comunicación, habilidad de trabajo en equipo, herramientas como la negociación y el manejo de conflictos, interpretación de comportamientos sociales y capacidad de análisis y síntesis de problemas y soluciones.
Igualmente, integridad moral, principios y ética compatibles con la protección y desarrollo de los recursos pesqueros.
En el sector es probable que se presente más de un uso del mismo espacio, por lo que más de un ministerio o sector interviene en él, de manera desarticulada unos con otros, e inclusive entre instituciones del mismo sector.
Si bien los ministerios son los responsables en el rol del Estado para promover el desarrollo en su ámbito, no son los únicos. La forma de gestión fragmentada y sectorializada tiene como expresiones concretas una alta desestructuración entre las instancias estatales que realizan tareas similares, propiciar la duplicidad de esfuerzos, componer bases de datos no compatibles, velar por los intereses institucionales específicos antes que los del conjunto del territorio, reducir la capacidad de prevenir conflictos, mantener un escaso conocimiento del valor de los daños y perjuicios, sub valorar la participación ciudadana, haciéndola más vulnerable a los grupos de presión, entre otras.
La definición de una política de Estado para el desarrollo de la pesquería en el corto mediano y largo plazo requiere de una base legal sólida cuidadosamente diseñada con participación de todos los sectores del Estado y de todos los agentes de la pesquería.
Una política pesquera debe ser parte de una estrategia general de desarrollo sostenible.
Una política exitosa debe basarse en un proceso de planificación completo e integrado, para armonizar los valores culturales, económicos, ambientales y para equilibrar la protección ambiental y el desarrollo económico. Sin un proceso integrado de planificación, ni de participación ciudadana, tiende a ser incompleta, desintegrada y sectorial.
PARA DELINEAR UNA POLÍTICA DE ESTADO SE DEBE ASUMIR QUE:
1. La reestructuración de Imarpe es fundamental porque es el organismo que debe decir CUANTO, DONDE Y COMO se debe pescar. Su responsabilidad es el control del equilibrio ecosistémico
El Ministerio administra el manejo ecosistémico. Su función es administrar las cuotas máximas de captura establecidas por un ente científico profesional y moralmente solvente.
2. Debe existir un organismo científico especializado en temas de acuicultura marítima y continental que establezca los criterios científicos para que la autoridad de Pesquería igualmente administre esa actividad. O quizá dotar al mismo Imarpe de los medios para asumir esta responsabilidad.
3. Existe una crisis en el ecosistema pesquero peruano. La opinión pública debe ser informada de esta situación para entender que no es posible pescar más de lo que el ecosistema permite. Por ello es vital la opinión seria, científica y solvente del Imarpe. La opinión pública debe respaldar las medidas de ordenamiento que deben tomarse en beneficio de la sostenibilidad de la pesquería y de las grandes mayorías nacionales.
4. En función de esta situación de crisis tiene que entenderse que todas las medidas de reordenamiento necesarias no admiten componentes políticos sino estrictamente técnicos, lo cual requiere de una campaña de información a la opinión pública.
5. El modelo actual cuenta con muchas herramientas. Sin embargo, hay que mejorarlas y ponerlas en manos de personas solventes moral y técnicamente. Hoy no funcionan eficientemente.
6. Las dos grandes áreas son la extracción y la acuicultura. Ordenada científicamente en forma ecosistémica la extracción, el procesamiento se ajusta solo. Definida científicamente la acuicultura, el Ministerio será tan solo un promotor y administrador de la actividad.
7. La reducción de la tasa anual de captura de anchoveta, reduce automáticamente todos los problemas, mejora la eficiencia, debe mejorar las utilidades y por consiguiente mejorar la recaudación por renta. Al mismo tiempo impondrá la orientación a las capturas de jurel caballa y anchoveta para el CHD en forma natural. Reducida la cuota, las fuerzas del mercado se encargarán de ajustar la actividad. Los costos del ajuste deberán ser asumidos por los propios operadores que incursionaron en la actividad hasta el extremo de la sobrecapitalización, bajo su propio riesgo. El Estado no tendría porque asumir el pasivo de la ineficiencia del sector.
10 de marzo de 2007
No hay nada nuevo debajo del sol
No hay nada nuevo debajo del sol. Ni siquiera en la pesqueria. El articulo que transcribo sobre la necesidad de gestionar la pesca, que describe la situacion europea, no es muy diferente que la situacion peruana.El tema de fondo es, mas alla de los aspectos tecnicos que pueden ser muy similares, una cuestion de decision y voluntad politica.
El accionar debidamente para garantizar una reforma estructural del sector pesquero, requiere del diseño de una política de largo plazo, que implica necesariamente hablar de planeamiento estratégico. Pero ello va mas alla del discurso, de la demagogia, y de la buena voluntad. Mientras no haya decision para ejecutar acciones derivadas de un planeamiento seguiremos escuchando noticias buenas y malas aleatoriamente.
El planeamiento tiene que ser ecosistemico ante todo, y alejado de consideraciones de orden comercial y de favoritismo derivadas de los lobbies pesqueros.
El pais aun esta lejos de llegar a soluciones que garanticen el futuro de la pesqueria para las generaciones venideras.
Marcos Kisner
¿Por qué hay que gestionar la pesca?
Patrimonio común
Las poblaciones de peces se desplazan libremente siguiendo el impulso de sus instintos naturales en los espacios abiertos constituidos por los océanos. Los Gobiernos acordaron que las zonas económicas exclusivas se debían ampliar a 200 millas marinas medidas a partir de sus costas. Este acuerdo permitió la explotación de recursos naturales tales como el petróleo y el gas en los yacimientos encontrados. No obstante, dada la naturaleza de los recursos pesqueros, la gestión de los caladeros siempre ha sido una cuestión mucho más difícil de resolver.
Los peces constituyen un recurso natural, biológico, móvil y renovable. Su reproducción no requiere la intervención humana ni implica ningún coste. Sin embargo, su inconveniente reside en el hecho de que las poblaciones se desplazan sin control y, en algunos casos, emigran a grandes distancias. Por otra parte, no es posible apoderarse de un pez si no se ha capturado previamente y, de la misma forma, cada pez capturado deja de estar disponible para el resto de los pescadores, con lo que cada pescador se ve afectado por la actividad de los demás.
Esta dependencia y vulnerabilidad respecto de las actividades de los demás es inevitable. Las poblaciones de peces siguen considerándose un recurso común, que forma parte de un patrimonio común que debe gestionarse colectivamente.Para garantizar una pesca compatible con el medio ambiente hay que tener en cuenta no sólo las cantidades de peces capturados, sino también sus especies y tamaños y, por supuesto, las técnicas de captura utilizadas y las zonas en las que se ejerce la pesca.
Por consiguiente, si queremos trasmitir esta herencia a las generaciones futuras hay que concebir las políticas de forma que regulen el volumen de pesca y los tipos de técnicas y artes de pesca utilizados para la captura de los peces.
El esfuerzo pesquero se define como la capacidad, en toneladas y en potencia de motor, multiplicada por la actividad expresada en días pasados en el mar. Si bien el control del esfuerzo pesquero puede parecer una solución lógica, en la práctica es de difícil aplicación.
La abundancia de las poblaciones varía de año en año en función de factores que aún no se conocen suficientemente. La construcción de nuevos buques con el despliegue tecnológico en el ámbito de la electrónica o de los artes de pesca requiere una considerable inversión de capital. No obstante, una vez construido, un buque puede permanecer activo durante décadas y los inversores desean pescar para reembolsar los créditos contraídos. Al mismo tiempo, la flota debe modernizarse continuamente si se desea que sea competitiva y que se mejoren las condiciones de seguridad e higiene.
Por otra parte, el sector pesquero necesita instalaciones portuarias para los desembarques y el mantenimiento de los buques, lonjas de pescado, instalaciones de descarga y tratamiento de pescado que pueden estar sujetas a condiciones de higiene aún más estrictas. El sector de la captura no puede sobrevivir sin inversiones en estos otros sectores. De la misma forma, cualquier disminución de los desembarques tiene una repercusión directa en los otros sectores de la industria.Todos estos factores explican por qué la reducción del esfuerzo pesquero no puede llevarse a cabo de la noche a la mañana.
La pesca está sujeta, en primer lugar, a la disponibilidad de los recursos. Sin embargo, la existencia de demasiados buques pesqueros acarrea la sobreexplotación y la disminución de las poblaciones. La adaptación de la flota pesquera comunitaria a un tamaño adecuado ha sido y continúa siendo un objetivo fundamental de la política pesquera común.
Las primeras medidas comunitarias relativas a la pesca, de principios de los años setenta, se referían a una organización común del mercado y a la aplicación de una política estructural que contribuyera a la creación de las estructuras apropiadas para la industria pesquera de la Comunidad. Si bien la modernización de todos los aspectos del sector sigue siendo un objetivo importante, la política estructural incluye en la actualidad un objetivo suplementario en relación con las flotas pesqueras. Se ha producido una evolución que va desde el apoyo al desarrollo de la flota hasta la financiación de su reducción. Los progresos en este ámbito se comprueban mediante los programas de orientación plurianuales, que han establecido las condiciones para el desarrollo de la flota desde 1983.
La modernización de las flotas es necesaria para aumentar la seguridad, mejorar las condiciones de higiene a bordo de los buques pesqueros, adaptar los buques a los nuevos caladeros y facilitar la adopción de métodos de pesca selectivos.Importancia de la política estructural en estos sectores
Independientemente de que procedan de las capturas en el mar o de la acuicultura, el pescado y el marisco tienen que ser manipulados, preparados y transformados para su comercialización. La transformación incluye operaciones tan diversas como la congelación, el despiece, el fileteado, el salado, el secado, el ahumado, el cocinado o el enlatado.
Comercialización
La comercialización del pescado requiere unas estructuras especiales, entre las que se cuentan las lonjas, los almacenes frigoríficos y los mercados al por mayor. La Comunidad ha contribuido a financiar el desarrollo de esas estructuras, especialmente para impulsar el grado de cumplimiento de las normas de higiene. Asimismo, se han concedido ayudas para la adquisición de equipos de recogida y transmisión de datos electrónicamente.
Instalaciones portuarias
Las instalaciones portuarias tienen que reformarse con objeto de que las operaciones de desembarque, manipulación y comercialización del pescado se efectúen en las mejores condiciones posibles. Además, los buques precisan una gama de servicios cada vez mayor en los puertos. Para hacer frente a estas necesidades, se requiere un importante volumen de inversiones.
Promoción
La Comunidad ha participado en actividades de promoción con objeto de estimular el consumo de pescados y mariscos que no están sobreexplotados o que el público no conoce bien. Se han emprendido campañas para exponer los beneficios que puede aportar la introducción del pescado en la dieta de países donde este producto no es popular. Desde 1988 hay disponible una ayuda comunitaria para este fin. Además, puede recibirse asistencia tanto para la organización como para la participación en ferias y exhibiciones comerciales, en programas de certificación de la calidad y en estudios de mercado.
Medidas de la industria
De igual forma, pueden concederse ayudas para las medidas que emprendan las organizaciones de pescadores con objeto de promover la calidad de los productos pesqueros o de mejorar la gestión de las cuotas
Repercusiones medioambientales
Pesca
La pesca tiene repercusiones medioambientales inmediatas en las poblaciones comerciales de peces, crustáceos y moluscos capturadas, pero los artes de pesca afectan también a aves, mamíferos marinos, reptiles (tortugas) y organismos que viven en el fondo del mar. Por este motivo, la Comunidad promociona el uso de artes de pesca selectivos, con el fin de proteger a los alevines y a otros animales marinos.
Las medidas que inciden en la abundancia de las poblaciones de peces no sólo repercuten en las especies que se pescan sino también en sus depredadores (los peces que se alimentan de ellas), en las especies que compiten con ellas y en sus presas (las poblaciones de las que las especies que se pescan extraen su alimento).
Estos cambios pueden influir a su vez en la reproducción de las aves y de los mamíferos marinos si el alimento de que disponen sufre una reducción demasiado drástica. Además, el hecho de aumentar la cantidad de alimento disponible para las aves que acompañan a los buques pesqueros puede contribuir a que se incremente el índice de reproducción de dichas aves.
Algunos hábitats son vulnerables a los artes de pesca. Así, por ejemplo, la destrucción de las plantas y animales que viven en el fondo del mar y que constituyen un medio favorable para el desarrollo de numerosos organismos podría tener efectos graves en tales organismos.
Acuicultura
La acuicultura entraña riesgos para el medio ambiente: sus vertidos pueden producir contaminación y los peces de piscifactoría enfermos pueden transmitir enfermedades a los peces silvestres. Al mismo tiempo, la acuicultura sólo puede desarrollarse en un entorno sano; las innovaciones tecnológicas están permitiendo grandes mejoras en este sentido.Integrar consideraciones medioambientales en las decisiones políticas
En 1997, se reunieron en Bergen (Noruega) los Ministros de todos los Estados del Mar del Norte y representantes de la Comunidad para debatir sobre la integración de la pesca y de los problemas medioambientales. En esa reunión, se acordó aplicar al entorno marino un "enfoque de ecosistema" basado en:
* la determinación de los procesos internos y de las influencias exteriores que son fundamentales para que se mantengan la estructura característica, el funcionamiento, la productividad y la diversidad biológica de los ecosistemas; * la necesidad de tener en cuenta la interacción entre las cadenas alimentarias; * la protección del entorno químico, físico y biológico necesario para la buena salud de los ecosistemas.
Este enfoque incorpora el principio de precaución, según el cual deben fomentarse las medidas destinadas a prevenir o corregir las repercusiones de la actividad humana en el medio ambiente aun cuando no existan pruebas científicas de tales repercusiones o dichas pruebas sean incompletas. Ello significa que no se pueden rechazar esas medidas sólo porque quienes las tomen no hayan proporcionado todas las pruebas necesarias.
El papel de la investigación
El primer paso será profundizar nuestro conocimiento de los ecosistemas marinos en su conjunto. Aunque durante años se han recopilado datos sobre las pesquerías comerciales, casi no se dispone de información estadística sobre las especies no comerciales debido al coste y a la complejidad de las operaciones necesarias.
Los datos científicos sobre la situación de los hábitats y sobre los efectos de la pesca en los demás organismos vivos son desiguales, ya que sólo se cuenta con datos recabados para investigaciones científicas concretas.
No obstante, a raíz del compromiso de varios Estados y organizaciones internacionales, entre las cuales se encuentra la Comunidad, de incorporar una dimensión medioambiental a sus políticas respectivas, se están potenciando la investigación y la recopilación de datos.
La investigación desempeñará un papel fundamental en este sector. Numerosos estudios que están llevándose a cabo actualmente en el marco del programa FAIR de la UE, que, entre otras cosas, financia estudios sobre la pesca, la acuicultura y el desarrollo rural, contribuirán a mejorar nuestro conocimiento de los ecosistemas.
La Comisión estima que, a largo plazo, el hecho de incluir consideraciones medioambientales en la política pesquera no sólo será beneficioso para el medio ambiente sino también para el propio sector, dado que los recursos necesitan ecosistemas marinos sanos para prosperar. Las políticas de la UE que tienen por objeto el uso de medidas selectivas de pesca y la reducción del esfuerzo pesquero contribuyen a la mejora de estos ecosistemas.
Pesca responsable
La pesca responsable es un objetivo que nos atañe a todos. Las medidas de conservación de la política pesquera común han sido aprobadas para todos los sectores de actividad de la industria pesquera y es primordial que todos las observen. También los consumidores pueden contribuir a lograr una pesca responsable asegurándose, por ejemplo, de que el pescado que compran cumple las tallas mínimas autorizadas. Pero ¿cómo pueden estar seguros de que el producto que compran no proviene de pescado capturado infringiendo las reglas por las que se rige la pesca de la especie en cuestión? ¿Qué posibilidades hay de crear un sistema que permita a los consumidores elegir entre los productos procedentes de fuentes que practican una pesca sostenible y los demás?
Por el momento, se están elaborando sistemas de certificación para otorgar una identificación específica o una etiqueta al pescado capturado mediante técnicas que no dañen el medio ambiente o producido según métodos acuícolas responsables. Pero es forzoso reconocer que este no es un proceso fácil.
Así, por ejemplo, ¿cómo se define qué es un método de pesca que no daña el medio ambiente?, ¿quién supervisa la actuación del organismo encargado de expedir la etiqueta?, ¿qué permite considerar que una fuente dada de productos de la pesca es sostenible? Si el sistema no funciona de manera justa y no hay un control adecuado del mismo, podría suceder que se penalizara a agentes económicos honestos y que se premiara a los deshonestos. Además, la información suministrada a los consumidores podría malinterpretarse.
Protección de los consumidores
La Comunidad ha establecido normas comunes de salud y protección de los consumidores con respecto a los productos de la pesca. Dentro de la Unión, la responsabilidad de que los transformadores y comerciantes observen estas normas recae en los Estados miembros.
Garantizar la observancia de tales normas en el caso de los productos de la pesca importados es más difícil. La tecnología moderna permite comercializar en la Unión pescado fresco o congelado de diversos continentes.
Aunque la Comunidad está comprometida en el desarrollo del comercio internacional, debe asegurarse de que los productos importados no presenten riesgos para la salud. En estos últimos años, la Comunidad ha asumido la responsabilidad de comprobar que las normas de sanidad y seguridad que se aplican en la Unión también son aplicadas por sus socios comerciales.
En la práctica, esto significa que los inspectores de la Comisión verifican los sistemas de control vigentes en los terceros países para garantizar la inocuidad de los alimentos. Si el sistema de control sanitario y de inspecciones de un país exportador dado se considera adecuado, los productos de la pesca de ese país puede exportarse libremente a la Comunidad, con la salvedad de las inspecciones ocasionales realizadas en la frontera comunitaria por las autoridades competentes de los Estados miembros. Adaptarse a las normas sanitarias y de seguridad de la Comunidad supone un reto importante para muchos países y, por eso, la Comunidad les ofrece asistencia técnica para ayudarles a adecuarse a ellas.



