La gestión pesquera

Se espera que, antes de entrar en propuestas promocionales de la pesquería se realice un estudio que permita determinar cuáles serían las especies objetivo, cuál el volumen de su biomasa, cuáles serían los períodos de vedas reproductivas, cuál sería el efecto ecosistémico de su explotación, para llegar a determinar una tasa anual de captura por especie. De esta información se deriva la capacidad de bodega que debería tener una flota con intención de incursionar en la actividad extractiva, la cuota anual de extracción, las cuotas individuales a asignar y los períodos de pesca. Solo entonces podríamos pretender introducir mayor esfuerzo pesquero sobre el ecosistema marino de Humboldt.

13 de junio de 2026

PESCA: POLÍTICA, PRIVILEGIOS Y AUSENCIA DEL ESTADO

 

PESCA INSTITUCIONALIDAD Y POLITICA

 

EL NUDO DEL PROBLEMA

La pesca es un caso emblemático de cómo el Perú gestiona (o no gestiona) sus recursos naturales. El núcleo del problema es la gran renta industrial. Lo más revelador no es lo que se debate, sino lo que se evita debatir.

Cuando la política no lidera, la institucionalidad no regula, y la economía no redistribuye, la riqueza se convierte en oportunidad perdida. El problema no es cuánto pescado hay, sino quién decide sobre él. El mar es público, la renta no tanto. Sin institucionalidad, la abundancia es solo extractivismo eficiente.

No se habla de reformar derechos de pesca;  aumentar la captura de renta; redistribuir beneficios, o cambiar el modelo productivo. Porque hacerlo implicaría admitir algo incómodo: que el Estado ha sido un actor débil en uno de los sectores más rentables del país.

El mar secuestrado: cómo la política renunció a gobernar la pesca en el Perú

En el Perú, el mar no es de todos. Aunque la Constitución diga lo contrario, en la práctica tiene dueños funcionales: quienes capturan la renta mientras el Estado mira desde la orilla.

El problema no es la falta de normas. Es peor, es la falta de voluntad para hacerlas cumplir. La fiscalización es débil, las sanciones no disuaden y las decisiones clave carecen de transparencia. En ese contexto, la institucionalidad funciona más como una formalidad que como un contrapeso real. El resultado es un sistema donde el cumplimiento es negociable. ¿Cuántas veces un ministro de turno a rebajado multas impuestas o dejado sin efecto algunas, por ejemplo?

El Perú no tiene un problema de mar. Tiene un problema de poder. Y mientras la política siga administrando silencios en lugar de tomar decisiones, la pesca seguirá siendo lo  que es hoy: un negocio extraordinario… con un Estado ausente.

En el Perú, la pesca es un caso de manual de cómo el poder económico disciplina al poder político. Aquí hay nombres propios, responsabilidades concretas y una cadena de decisiones y omisiones que explican por qué la renta del mar termina en pocas manos.

Una sola muestra para entender mejor el tema. El Decreto Legislativo 1084 que crea las cuota de anchoveta para CHI fue promulgado dentro de un paquete de normas destinadas al TLC con Estados Unidos. Se introdujo indebidamente. ¿Quién lo elaboró? ¿Dónde está el informe técnico? Se elaboró fuera del Ministerio. ¿quién lo hizo y quién lo pagó? No fue el Ministerio de la Producción.

El regulador que no regula: PRODUCE

El Ministerio de la Producción (PRODUCE) administra el diseño de cuotas, temporadas y derechos. En el papel, es el árbitro. En la práctica, actúa como administrador de un statu quo que rara vez incomoda a los grandes jugadores.

Bajo gobiernos sucesivos,  la constante no ha sido la reforma, sino la prudencia política; ajustes marginales; debates postergados y una renuencia sistemática a revisar cuánto paga realmente la industria por explotar un recurso público.

El poder del Ministro es casi absoluto. Designa a los jefes de los Organismos Públicos y a todos los funcionarios. Así como los designa los puede remover. Ninguna norma le obliga a aceptar las recomendaciones del IMARPE. El ente científico, para todo efecto práctico tan solo recomienda a través de sus informes, que no son vinculantes. El único que decide cuánto y dónde se puede pescar, entre otras cosas, es el Ministro.

El peligro de este modelo es que el poder del cual dispone el Ministro puede llevar a ordenar, o presionar al ente científico o cualquier otro bajo su mando, a emitir informes que sustenten una decisión política ya tomada. Cuando la lógica es al revés. Se debe tomar la decisión siguiendo la recomendación técnica. En este estado de cosas ello no se puede garantizar.

Es oportuno conocer las funciones del Viceministro de Pesca y acuicultura. El DS 002-2017/PRODUCE, creó el “Despacho Viceministerial de Pesca y Acuicultura”. No creó el viceministerio de Pesca y Acuicultura. La diferencia es interesante y no es de jerarquía, sino de función dentro de la estructura del Estado.

Viceministerio es una unidad orgánica dentro de un ministerio. Forma parte de la estructura formal del Estado y tiene competencias definidas. Está a cargo de un viceministro.  Tiene funciones, direcciones generales y equipos técnicos bajo su mando. Se encarga de formular, implementar y supervisar políticas públicas en un ámbito específico.

Despacho Viceministerial es el ámbito inmediato de trabajo del viceministro, es decir, su oficina o instancia de gestión directa. No es una estructura con funciones amplias propias.  Sirve para coordinar, tomar decisiones y canalizar el trabajo del viceministerio. Incluye asesores, secretaría y equipo cercano.

Viceministerio es la estructura (con funciones y órganos). Despacho Viceministerial es la oficina del viceministro (espacio de decisión y coordinación).

La norma creo un Despacho, que es el espacio para un viceministro. En la práctica, funciona como secretario técnico del Ministro, sin poder de decisión ni de acción. Ni se requiere su firma en los documentos de gestión.

https://revistapesca.blogspot.com/2025/07/el-unico-responsable-del-sector-pesquero.html

El músculo gremial

La industria pesquera cuenta con dos gremios muy organizados y  con posibilidades de crear incidencias política. La SNI y la SNP. Ninguna de ellas necesita estridencias. Operan con eficacia técnica y política. Su influencia se expresa en lo que no ocurre: no hay rediseño sustantivo de los derechos de pesca; no hay salto en la captura de renta;  no hay cambios que alteren la estructura del negocio. Cada intento de reforma tropieza con el mismo argumento: “seguridad jurídica”. Traducido: no tocar las reglas que ya favorecen a quienes están dentro. Gracias a la capacidad organizacional que tiene, dispone de operadores que controlan la narrativa en todos los niveles en defensa de sus intereses, que no necesariamente coinciden con los del país; pero es un justo mecanismo de protección del que disponen y emplean con eficiencia. Controlan el discurso y creen que eso les da la razón y la verdad.

Hace algún tiempo un representante de un gremio expresaba públicamente que la pesca genera 750 mil empleos. Luego se dieron cifras que van desde los 250 mil hasta los 400 mil. Pero nunca se ha ofrecido la evidencia oficial de cuál es el número real y tampoco se precisan las fuentes de esta información. Es así como se construye una narrativa falsa sin que el ciudadano se plantee cuestionarla ni analizarla.

La Pesca Artesanal muestra como mayor debilidad su atomización en más de mil gremios, lo que le resta poder y fuerza para manejar una narrativa común. No pueden enfrentar con eficiencia a la industria ni al Estado en la situación en la que están.

Los trabajadores de la industria y la pesca artesanal forman parte de la sociedad, que es indiferente a la manipulación del poder. No tienen organización unificada ni del mismo nivel y además carecen de los medios, que sí exhiben los operadores de la industria para estructurar su propia narrativa, y probablemente carecen también de la voluntad suficiente y debida para hacerlo.

El Estado, por su parte, es manipulable y sujeto a la influencia política, para bien o para mal. En esta asimetría, la sociedad resulta ser siempre la perdedora.

La ciencia como escudo: el Instituto del Mar del Perú

El IMARPE es respetado por su capacidad técnica. Y, sin embargo, su rol termina encapsulado en lo biológico, es decir en informar cuánto hay y cuánto se podría pescar sin colapsar; pero a nivel de recomendación técnica, quedando la decisión en manos de la autoridad política.

El problema es lo que queda fuera: la ciencia no decide cómo se distribuye la renta ni cuánto captura el Estado. Así, el dato técnico se usa como frontera del debate: se discute sostenibilidad, pero se evita discutir distribución y magnitud y tiempos de la captura.

Por otro lado, su dirección depende de nombramientos políticos que vienen del Ministerio, lo que reduce anula su capacidad de influir en las decisiones finales. La amenaza de designar a un presidente de la Institución con un perfil mediocre e inferior al que existía en diciembre de 2025 sigue latente.

https://revistapesca.blogspot.com/2026/04/el-nuevo-perfil-del-presidente-del.html

“Informe sobre el avance de la primera temporada de pesca de la anchoveta peruana (Engraulis ringens) en la región norte-centro al 10 de mayo de 2026 (Of. N° 0813-2026IMARPE/PE;) y al 25 de mayo (Of. N° 0877-2026-IMARPE/PE). 

En el contexto actual, caracterizado por la intensificación de condiciones ambientales cálidas y una alta vulnerabilidad del stock, resulta pertinente mantener un enfoque precautorio respecto de la continuidad de la primera temporada de pesca de anchoveta 2026, a fin de proteger el reclutamiento, la renovación del stock norte-centro y garantizar la sostenibilidad del recurso y su pesquería”.

Este es un texto típico en el modelo pesquero peruano. El ente científico sugiere una medida precautoria sin precisar cuál debe ser, pasando la decisión al poder político. El Ministro es quien decide. ¿Y qué es lo que el Ministro quiere?

https://www.gob.pe/institucion/imarpe/informes-publicaciones/8256382-informe-correspondiente-al-oficio-n-0977-2026-imarpe-pe

El MEF: el gran ausente

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el guardián de la caja, aparece poco donde más debería pesar: en la definición de cuánto vale el acceso al recurso.

En cualquier país con vocación de captura de renta, el equivalente del MEF lidera el diseño de regalías y esquemas de pago. En el Perú, su silencio ha sido funcional: deja que un sector altamente rentable opere con una contribución estatal que no guarda proporción con el valor que extrae.

El Congreso: ruido sin reforma

El Congreso de la República del Perú produce iniciativas, comisiones y titulares. Pero cuando se trata de tocar el núcleo, derechos de pesca, redistribución, condiciones de acceso, la energía se disipa.

Hay mucho discurso sobre la pesca artesanal; pero casi ninguno sobre la renta industrial.

Y absolutamente ninguno sobre el tema de la renta, cuotas o derechos de pesca.

El mecanismo: cómo se captura un recurso público

1.Acceso privilegiado mediante reglas estables que nadie quiere revisar.

2. Pago reducido por el derecho a explotar un recurso de alto valor.

3. Fiscalización intermitente que no altera el equilibrio del negocio.

4. Debate acotado a lo biológico, evitando lo económico.

El resultado es un sistema elegante en su simplicidad y eficaz en su objetivo: maximizar la renta privada con mínima fricción política. Defendido por una narrativa eficaz que destaca generación de empleo, aporte al PBI e ingreso de divisas. Pero sin mostrar información oficial en el caso del empleo y ninguna sobre pagos de impuestos y derechos de pesca.

La responsabilidad es compartida (y acumulativa). No es un solo gobierno. Es de varios. No es una entidad, sino varias. PRODUCE administra, el MEF no lidera, el Congreso no reforma y el gremio asegura que nada cambie demasiado. El IMARPE aporta la base técnica, pero no entra, ni tiene por qué, en la disputa por la renta. El equilibrio resultante no es casual, es político.

El problema no es falta de información. Es falta de decisión. El Perú sabe cuánto pesca. Sabe cuánto exporta. Sabe quién gana. Lo que no decide es cuánto debería ganar el país por lo que es suyo.

Y mientras ese cálculo siga siendo políticamente intocable, el mar seguirá siendo público en el papel… pero privado en la práctica. La política se reparte el mar a través de privilegios y la fijación de las reglas del negocio. Entre cuotas, derechos de pesca bajos o inexistentes, la política controla la riqueza pesquera sin árbitros.

Información complementaria en el siguiente link:

https://revistapesca.blogspot.com/2026/06/pesca-en-el-peru-entre-la.html

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