La gestión pesquera

Se espera que, antes de entrar en propuestas promocionales de la pesquería se realice un estudio que permita determinar cuáles serían las especies objetivo, cuál el volumen de su biomasa, cuáles serían los períodos de vedas reproductivas, cuál sería el efecto ecosistémico de su explotación, para llegar a determinar una tasa anual de captura por especie. De esta información se deriva la capacidad de bodega que debería tener una flota con intención de incursionar en la actividad extractiva, la cuota anual de extracción, las cuotas individuales a asignar y los períodos de pesca. Solo entonces podríamos pretender introducir mayor esfuerzo pesquero sobre el ecosistema marino de Humboldt.

7 de noviembre de 2026

PESCA ARTESANAL: COGESTION NO IMPOSICION

 

Raúl Castillo Rojas

Marcos Kisner Bueno

Sin conocimiento real de la pesca artesanal, de sus costumbres, historia, vivencias, problemas y necesidades, así como de su idiosincrasia, todo intento de regularla, normarla y atenderla es solo ilusión, incertidumbre y conflictos permanentes.

Politiquería inútil a la que le siguen las visitas a las caletas, los préstamos,  bonos, mesas técnicas y mecidas, una tras otra hasta que termina el turno de la administración y entra una nueva, que por lo general tampoco entiende el tema y se repite el ciclo. La autoridad de turno, que no conoce de pesca, solo quiere pasar el tiempo y que el cargo le dure lo más posible, pero es difícil creer que tenga la voluntad de servir realmente al futuro y a los intereses del sector.

PRODUCE acumula disposiciones, requisitos y mecanismos de fiscalización, mientras persisten los problemas de formalización, infraestructura, financiamiento y comercialización. ¿Se está regulando la pesca artesanal desde el conocimiento de su realidad o desde la burocracia ministerial?

El análisis no debe limitarse a describir las normas. Debemos reconstruir el universo normativo de PRODUCE y confrontar cada disposición con sus efectos reales. Así podremos determinar, con evidencia documental, cuáles son los errores de diseño regulatorio, cuáles son las responsabilidades institucionales y qué reformas necesita la pesca artesanal.

Un documento técnico de la FAO publicado ¡¡¡hace 25 años!!! sobre las comunidades pesqueras a pequeña escala era de lectura obligatoria en los despachos ministeriales del Perú y no para archivarlo como teoría abstracta, sino para generar un urgente despertar en las autoridades pesqueras, quienes parecen no tomar conciencia del daño real y la parálisis que sus decisiones, o  la falta de ellas, provocan en el litoral. Legislar para el mar peruano desde la comodidad de un escritorio estatal no es solo un error metodológico; es una irresponsabilidad política que asfixia la soberanía alimentaria del país.

Hay que decir las cosas claras: la gestión de la pesquería artesanal en el Perú ha acumulado históricamente pocos éxitos. Sería reconfortante pensar que esto se debe únicamente a las severas limitaciones presupuestales o a la falta de tiempo para procesar la ciencia. Sin embargo, la realidad apunta a un diagnóstico más severo. Gran parte del caos actual proviene de una profunda desconexión y un alarmante desconocimiento de las dinámicas sociales de las caletas. Peor aún, el sector parece estar secuestrado por mentes obtusas y dogmáticas que imponen visiones centralistas y punitivas, completamente ciegas a la realidad de supervivencia del pescador artesanal.

El resultado de esta miopía estatal está a la vista: una telaraña normativa que cambia las reglas del juego a mitad de la marea, sembrando una incertidumbre jurídica asfixiante y detonando conflictos sociales que se pudieron evitar. Cuando una autoridad diseña un decreto que afecta la actividad en lugar de habilitar rutas de formalización realistas, no está ordenando el sector; lo está empujando a la clandestinidad y ensanchando las históricas brechas de desigualdad socioeconómica.

Es hora de que las autoridades despierten y entiendan que el ordenamiento no se decreta, se cogestiona. Insistir en modelos rígidos y verticales frente a recursos tan dinámicos como la pota o el perico, ignorando la voz y el conocimiento empírico de los gremios artesanales, es una necedad que solo beneficia a la ilegalidad. Salvaguardar los derechos de acceso preferencial de los pescadores tradicionales no es un tema de beneficencia; es una necesidad estratégica para blindar la mesa de millones de peruanos.

Para salir de este entrampamiento, la confrontación debe dar paso a la sensatez a través de una propuesta de diálogo urgente, vinculante y descentralizada. El Ministerio de la Producción debe convocar de inmediato a la instalación de Mesas Macroregionales de Cogestión Pesquera-Norte, Centro y Sur- que reúnan de manera paritaria a los verdaderos líderes de los gremios artesanales, científicos, académicos, expertos y técnicos del sector. No se trata de otra mesa informativa para cumplir el protocolo, sino de un espacio de concertación técnica donde cada nuevo reglamento o cuota sea evaluado bajo la luz de la realidad de la caleta antes de ser publicado. Solo democratizando la información y abriendo las puertas del ministerio a quienes verdaderamente conocen el mar, podremos transformar la desconfianza actual en un modelo de desarrollo sostenible y predictivo. Si la política pesquera insiste en mantener los ojos cerrados, la crisis social terminará por despertar al país de la manera más dolorosa.

“La pesca es considerada una de las actividades de subsistencia más antiguas y representativas en el mundo; además, de ser una fuente de alimentación y de ingresos económicos para las personas que lo practican. También, es considerada como una actividad de extracción sumamente importante porque proporciona alimento rico en nutrientes y beneficios para el organismo. Siendo uno de los sectores más influyentes para la economía, su rentabilidad depende netamente de los factores climáticos, divisas, desarrollo de actividades y estrategias por parte del Estado, y es por ello, que muchas veces este sector es gravemente afectado.

En vista de las regulaciones y políticas que los gobiernos han venido implementando para tener un control y mayor productividad en el sector, muchas personas en su desesperación, han optado por la pesca artesanal como medio para subsistir y obtener ingresos propios. Cuando se habla de pesca artesanal, se hace alusión a la actividad que realizan ciertas personas bajo sus propios medios y herramientas para recolectar especies y poder ofrecerlas al mercado, sin embargo, estas personas tienen un radio de acción limitado debido a que con sus embarcaciones son pueden movilizarse muy lejos (Zambrano et al., 2021).

Esta actividad se caracteriza por ser informal, debido a que no se encuentra regulada ni supervisada por las autoridades o instituciones pesqueras, asimismo, es muchas veces practicada por el núcleo familiar, heredada de generación a generación. Además, la pesca artesanal es considerada una actividad que respeta al medioambiente y a las prácticas de cuidado ecológico, ya que tiene fines sociales, económicos y culturales; es por ello que es una opción para que pequeños emprendedores tengan la posibilidad de acceder a un sustento o tenerla como mecanismo de movilidad social (Camus & Arias, 2015).

Por otro lado, las personas que lo practican, muchas veces no cumplen con los estándares mínimos de cuidado y extracción de especies, lo cual evita que existan cadenas productivas para tener un desarrollo empresarial y poder competir en la escala industrial.

La pesca artesanal es definida como una actividad realizada por profesionales o personas en sociedad para atrapar especies marinas, a través de redes de enmalle o herramientas sencillas arrojadas desde embarcaciones pequeñas. La producción de esta actividad es de escala menor y, los productos que se ofrecen suelen ser comercializados para generar un sustento o mejorar la calidad de vida (Silva et al., 2019). Igualmente, la pesca artesanal es catalogada como un proceso o actividad que desempeña un papel importante en el desarrollo social, cultural y económico, ya que surge a causa de las presiones del mercado y las regulaciones de la actividad. En el pasado, fue concebida como una actividad enteramente masculina, ya que las mujeres eran un actor secundario, casi invisible, pero en la actualidad, esta división de labores ha quedado atrás (Nakiyende et al., 2022).

Lo cierto es que es que la captura de especies marinas, surge desde hace años atrás, cuando los hombres se unían en pequeños grupos y en botes de remo para recoger peces y recursos marítimos con qué alimentarse, remontándose a los años 50. Inicialmente, la pesca artesanal era realizada por productores de zonas costeras, quienes utilizaban sus propias manos o pequeñas lanzas, las cuales eran arrojadas a las aguas continentales y al mar; pero, poco a poco las técnicas fueron evolucionando. Incluso, antiguamente era considerada como una actividad de refugio, es decir, era una alternativa al cual las personas podían recurrir mientras realizaban otros tipos de trabajo o cuando había algún tipo de crisis (Carbonell, 2020)”.

FUENTE

Condiciones culturales y socioeconómicas de las caletas pesqueras artesanales en Yacila y Carquín, Perú

Walter Alvites Ruesta, Roberto Quesquén Fernández, Cynthia Lisette Jo Rivero, Rodolfo Martín Cornejo Urbina.

 

“Una aplastante mayoría de la población pesquera mundial está formada por los miembros de comunidades pesqueras en pequeña escala que aportan una valiosa contribución a los suministros alimentarios de la humanidad.  Para mejorar el bienestar de estas personas será imprescindible que los funcionarios de pesca comprendan cómo están organizadas y funcionan sus comunidades, cuáles son las orientaciones importantes de sus valores y cómo se las puede fortalecer y proteger.  Además, para comprender mejor las culturas de las comunidades pesqueras en pequeña escala será importante también utilizar métodos para estudiarlas que ofrezcan información valiosa, fiable y útil.

En el curso de su desarrollo, gran parte de la ciencia de ordenación pesquera, tanto teórica como práctica, ha estado mal enfocada.  Mientras sus principales preocupaciones deberían haber sido los seres humanos que utilizan los recursos pesqueros, sus fundamentos han sido realizados principalmente por biólogos, economistas, administradores y políticos, preocupados en primer lugar de la conservación de importantes especies biológicas marinas y, en segundo lugar, de asignar los recursos pesqueros y elevar al máximo los beneficios económicos de los mismos. 

Este estado de cosas es comprensible si recordamos que, cuando nació la moderna ciencia pesquera hacia fines del siglo XIX, las disciplinas científicas de la biología y la economía se hallaban ya bien adelantadas, mientras que las ciencias sociales estaban todavía en su infancia. 

Y la herencia de estos primeros comienzos puede verse todavía en gran parte de la ordenación pesquera actual. Es preciso que tanto la ciencia como la práctica y las políticas de ordenación pesquera hagan más hincapié en el hecho de que la pesca es un fenómeno humano.  Esencialmente, las pesquerías son lugares donde las actividades humanas están vinculadas con ecosistemas marinos y recursos renovables.  En efecto, la actividad pesquera humana es uno de los atributos que define una pesquería, ya que, sin ella, habría sólo un espacio acuático donde viven varias especies marinas. 

Es evidente, por lo tanto, que las pesquerías son mucho más que regiones geográficas, métodos de pesca, tipos de artes, especies concretas de peces, recursos naturales o sectores económicos, es decir, son algo mucho más humano.

Por consiguiente, es imprescindible ahora que los funcionarios de pesca tengan que repensar lo que son las pesquerías, comprendiendo que su tarea no consiste sólo en la ordenación de recursos naturales y sistemas económicos, sino también en la ordenación de personas, los pescadores.  Para que la ordenación pesquera tenga más éxito en el futuro debe integrar preocupaciones sociales y culturales con las preocupaciones biológicas y económicas que hasta ahora han sido más tradicionales. 

Y en último término, la medida de su éxito será el bienestar que promueve para las personas que viven en comunidades pesqueras”.

Fuente

Comprender las culturas de las comunidades pesqueras Clave para la ordenación pesquera y la seguridad alimentaria. FAO DOCUMENTO TÉCNICO DE PESCA 401

No hay comentarios.: