La gestión pesquera

Se espera que, antes de entrar en propuestas promocionales de la pesquería se realice un estudio que permita determinar cuáles serían las especies objetivo, cuál el volumen de su biomasa, cuáles serían los períodos de vedas reproductivas, cuál sería el efecto ecosistémico de su explotación, para llegar a determinar una tasa anual de captura por especie. De esta información se deriva la capacidad de bodega que debería tener una flota con intención de incursionar en la actividad extractiva, la cuota anual de extracción, las cuotas individuales a asignar y los períodos de pesca. Solo entonces podríamos pretender introducir mayor esfuerzo pesquero sobre el ecosistema marino de Humboldt.

6 de febrero de 2009

UNA PESQUERIA SUSTENTABLE








EL DR. DANIEL PAULY Y LA PESQUERIA SUSTENTABLE


QUIEN ES EL DR. PAULY


Daniel Pauly, de nacionalidad francesa, es doctor en biología pesquera y oceanografía biológica por la universidad de Kiel (Alemania) y actualmente dirige el Centro de Pesquerías de la universidad de British Columbia (Canadá).


Es una autoridad mundial en el estudio del declive de las reservas pesqueras y la respuesta de los ecosistemas marinos a la presión humana.


Estudioso de las reservas pesqueras, es considerado uno de los cincuenta científicos más influyentes del planeta.


Fue el ganador de la cuarta edición del premio Ramón Margalef de Ecología, creado por la Generalitat.


El premio Ramón Margalef, creado por la Generalitat en 2004, tiene como objetivo reconocer una trayectoria científica o un descubrimiento en el campo de la ecología, que haya contribuido al progreso significativo del conocimiento de esta ciencia o al desarrollo de instrumentos teóricos para la buena gestión de los recursos naturales, del territorio o del mar.


La estructura de Oceana cuenta con un Comité de Asesores Científicos, dirigido por el Dr. Daniel l Pauly, director del Instituto de Investigaciones Pesqueras de la Universidad de British Columbia. También pertenece a la Junta Directiva de la fundación y es uno de los biólogos de mayor prestigio por sus trabajos sobre ecosistemas marinos y el colapso de las pesquerías. La revista Scientific American le catalogó como Líder Científico Mundial.

Más referencias de él pueden encontrarse en: http://en.wikipedia.org/wiki/Daniel_Pauly

UNO DE SUS TRABAJOS MÁS IMPORTANTES



Podemos acceder al trabajo denominado A COMPARATIVE ASSESSMENT OF BIODIVERSITY, FISHERIES AND AQUACULTURE IN 53 COUNTRIES’ EXCLUSIVE ECONOMIC ZONES

A continuación se extrae algunos párrafos, traducidos al español de tan importante trabajo, para que podamos evaluar la importancia del mismo en cuanto a su afirmación de que la pesquería peruana de anchoveta es una pesquería sustentable. Los cuadros del Estudio son concluyentes e indican que Perú está en las primeras posiciones de evaluación en cuanto a sustentabilidad.


Esta calificación de la gestión y el ordenamiento de la pesquería de la anchoveta en el Perú es un reconocimiento importante a la labor del sector pesquero peruano, sobre todo porque proviene de una autoridad de tanto prestigio y trayectoria como es el dr. Pauly.

EVALUACIÓN COMPARATIVA DE LA BIODIVERSIDAD, LA PESCA Y LA ACUICULTURA EN LA ZONA ECONOMICA EXCLUSIVA DE 53 PAÍSES

ISSN 1198-6727
Fisheries Centre
Research Reports
2008 Volume 16 Number 7

AGGREGATE PERFORMANCE OF COUNTRIES IN MANAGING THEIR EEZS1
Jackie Alder and Daniel Pauly
Fisheries Centre, Aquatic Ecosystem Research Laboratory (AERL), University of British Columbia,
12202 Main Mall, Vancouver, BC., V6T 1Z4, Canada
j. alder@fisheries.ubc.ca and d.pauly@fisheries.ubc.ca

Centro de Informes de Investigación de Pesca 16 (7) 2008
Editado por
Jackie Alder y Daniel Pauly


PRÓLOGO DEL DIRECTOR


Cada vez hay más preocupación por la sostenibilidad de los mariscos que consumimos y sobre el impacto ambiental de la pesca, como lo demuestra la creciente popularidad de iniciativas como el Monterey Bay Aquarium similares y tarjetas, y el sistema de certificación de pesca dirigido por la Marina Consejo de Administración. Sin embargo, la sostenibilidad de la pesca no es sólo una cuestión de cómo se gestionan, sino también de la salud de los ecosistemas en los que están incrustadas.

En la actualidad no hay proyectos concretos para evaluar la salud de los ecosistemas, aunque el concepto se podría definir con rigor. Lo que se propone en este informe, en cambio, son un conjunto de indicadores que pueden capturar la cantidad de países a tratar de hacer la gestión de sus Zonas Económicas Exclusivas (ZEE generalmente incluidos varios ecosistemas marinos explotados) y, en cierta medida, qué tan bien logran en hacerlo.

La ZEE de la mayoría de los países se utiliza para actividades económicas, recreativas y culturales, así como los efectos de estos usos varían en los diferentes países. Los indicadores presentados aquí abordados una serie de desafíos. Entre ellos fue el de identificar los componentes de los ecosistemas marinos que era necesario, y podría ser, por un seguimiento de los indicadores. El segundo reto consistía en diseñar, aplicar y prueba de indicadores seleccionados, en particular en lo referente a su capacidad de producción, cuando se suman, un indicador de cuán bien los distintos países son la gestión de la diversidad biológica y los recursos vivos dentro de sus zonas económicas exclusivas.

Estos problemas podrían resolverse, gracias a la dedicación de una serie de autores, y también porque el trabajo previo por el Proyecto Sea Around Us ha generado precursores a varios de los indicadores que se presentan aquí, y las bases de datos que permita la estimación de sus valores para la mayoría de los países. El trabajo del Dr. Pitcher y colaboradores, en los países en el cumplimiento del Código de Conducta para la Pesca Responsable allanó el camino, especialmente en lo relativo a la selección de los países a ser incluidos en este primer análisis. Los 53 países incluidos aquí representan más del 95% de las capturas mundiales. Conjuntamente, se asegura de que en este informe se presentan más de un estudio piloto para una muestra de países.
El indicador global presenta en el primer capítulo de este informe una síntesis de 14 indicadores específicos, que abarcan conjuntamente los principales motivos de preocupación con respecto a las zonas económicas exclusivas: la pesca, la acuicultura costera, las aves marinas y mamíferos marinos. Estos 14 indicadores se obtuvieron a partir de diversos estudios específicos que el proyecto Sea Around Us realizó en los últimos dos años, y reportados en los seis capítulos del presente informe.

Siete indicadores de la pesca, que abarcan diversos aspectos de la gestión de la pesca, incluidas las subvenciones, el valor desembarcado, el cumplimiento con el Código de Conducta para la Pesca Responsable y el uso de combustible se presentan por Mondoux et al. (este volumen). Hay dos indicadores que abarcan la acuicultura ecológica y los aspectos socioeconómicos del sector (Trujillo, este volumen) y un indicador de la calidad de los países en las estadísticas de pesca (Pauly y Watson, este volumen). Los países en el cumplimiento de los convenios internacionales para la conservación de aves marinas (Karpouzi y Pauly, este volumen) y los mamíferos marinos (Swartz et al., Este volumen) también se incluyen en el indicador agregado, junto con un indicador de los países en los gastos de marinas protegidas zonas (Cullis Suzuki y Pauly-, este volumen).

Este es el primer informe de este tipo, y presenta indicadores que podrían ser refinados, y reforzados a través de mejoras en la calidad de los datos subyacentes. Sin embargo, una línea de base se ha establecido, que puede utilizarse para vigilar los progresos de los países en la mejora de la gestión de su diversidad biológica y los recursos marinos en sus zonas económicas exclusivas.

Daniel Pauly, Director del Centro de Pesca UBC, agosto de 2008


EVALUACION COMPARATIVA DE LA BIODIVERSIDAD BIOLÓGICA, LA PESCA Y LA ACUICULTURA EN 53 PAÍSES


RESUMEN

Catorce indicadores de gestión de recursos, tanto de la intención expresa y la eficacia, y ampliamente documentados en las demás contribuciones se incluyen en este informe, se utilizaron para evaluar la forma en que 53 países marítimos, que constituyen más del 95% de la captura mundial, realiza con respecto a los recursos en su Zona Económica Exclusiva.
Ranking de los 53 países se presentan las distintas ponderaciones de los indicadores, el reflejo de cuatro escenarios también se utiliza en el Global Environment Outlook 4 (GEO4), es decir, primer lugar del mercado; políticas primero; La seguridad primero », y« La sostenibilidad primero. Las clasificaciones difieren sustancialmente entre los distintos escenarios para países de alto rendimiento (Nueva Zelanda, Perú, Alemania, Holanda, EE.UU.) y en menor medida para el desempeño de los países más pobres (Bangladesh, Islas Feroe, la India, Brasil, Corea del Norte).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN


En la matriz de correlación de las 14 variables, a través de los 53 países que se indican, 7 de los 91 coeficientes de correlación (r) fueron superiores a 0,40; el máximo valor de R, en relación con la correlación entre los dos indicadores de la maricultura (ecológico y socioeconómico de la sostenibilidad económica) es 0,72. El análisis de componentes principales (PCA), no ponderado de los resultados, representaron más del 50% de la variación de los 14 resultados en 3 dimensiones. Una parcela de resultados del país en las primeras dos dimensiones (Figura 1) muestra las posiciones relativas de los países a lo largo de la primera y segunda dimensiones de la ACC.

Los resultados de la PCA se corresponden con la puntuación total no ponderado de los 53 países (Cuadro 3), donde Nueva Zelanda marcó el más alto (5,5 sobre 10) y Bangladesh, el más bajo (2,3). Existe una tendencia para los países desarrollados a que la puntuación más alta que los países en desarrollo. Sin embargo, Perú, Sudáfrica y Senegal en los 10 países de puntuación, mientras que las Islas Feroe están entre los más bajos de puntuación 10 países.

CONCLUSIÓN

Esta evaluación encontró que, si bien podemos clasificar a los países de la más alta a la más baja, la más alta jerarquía país no aborda los altos estándares establecidos tanto por los convenios internacionales o por consenso entre los científicos y administradores. Esto se ve claramente en el ámbito de las zonas marinas protegidas han sido destinados por los países en comparación con el objetivo del CDB, de 10% de las zonas económicas exclusivas protegidas antes de 2010. En este estudio, sólo un país, Alemania, se situó por encima del resto con un puntaje de 2 sobre un máximo posible de 10, lo que indica que aproximadamente el 2% de su zona económica exclusiva está protegida. Del mismo modo, sólo unos pocos países dan subsidios que se consideran beneficiosas para la pesca, a pesar de las peticiones para la eliminación de los subsidios perversos.

De los 53 países de este estudio, sólo 4 tenían una puntuación no ponderada de más de 5 sobre 10, y la puntuación máxima fue de 5,5. Estos cuatro países están incorporando las mejores prácticas en la gestión de los recursos marinos, pero con margen de mejora considerable. Los demás países tienen más trabajo que hacer en la mejora de sus prácticas y políticas en la gestión de la pesca, el desarrollo de la acuicultura y los mamíferos marinos y aves marinas. Hay una serie de iniciativas que necesitan ser desarrolladas especialmente en la ampliación de redes de AMP, la reducción de los subsidios perversos y la reducción de las áreas disponibles para la pesca de arrastre.

Los impactos socio-económicos de esas iniciativas se pueden compensar, sobre todo en los países desarrollados, mediante la creación de nuevas oportunidades en otros sectores, como el turismo marino y de procesamiento de post-cosecha para agregar valor y puestos de trabajo existentes en la pesca, y en el resto de la pesca.

También se observó que muchos países en desarrollo en torno a la media de puntuación, lo que
no es necesariamente un reflejo de la buena gestión de los recursos marinos, pero el hecho de que no pueden permitirse el lujo de realizar malas prácticas tales como la subvención de la pesca, el desarrollo de la acuicultura no sostenible y la expansión de empresas de la pesca de arrastre de las flotas. Estos países se encuentran en la posición de no repetir los errores de otros países, es decir, por sobrecapitalización y el establecimiento de planes de subsidios que contribuyen a las prácticas de pesca destructivas o la sobrepesca.

Los indicadores en este estudio pueden ayudar a estos países dándoles una pista de cómo lo están haciendo en contra de tales medidas y tomar medidas correctivas más temprano que tarde, cuando es más difícil de hacer. Muchos países en desarrollo también están empezando a desarrollar su sector de la acuicultura. Los dos indicadores de la acuicultura este estudio puede ayudar a los países en desarrollo en términos de seguimiento de los sistemas ecológicos, sociales y la sostenibilidad económica.

Este estudio ha establecido la base de referencia para la medición de cómo los países gestionan una serie de recursos marinos y los problemas, y demostró que todavía queda mucho trabajo por hacer para mejorar el rendimiento entre los 53 países evaluados. No existe una única recomendación sobre cuáles son las acciones prioritarias para mejorar estos resultados, lo que variará entre los países, ya que tienen diferentes prioridades, recursos y valores. Algunas acciones requieren pocos recursos y tienen un impacto mínimo en las comunidades, ya sea social o económicamente, mientras que otros no. Sin embargo, una serie de acciones, desde la reducción de las subvenciones perjudiciales para una mejor presentación de informes de estadísticas de pesca, deberán ser adoptadas en última instancia si los recursos marinos han de ser sostenibles en el futuro previsible.

Un PCA, con eje principal Z1 y Z2, identificó un nivel relativamente bajo de variación entre los ocho indicadores (Tabla 6). La diferencia entre el mayor y el menor valor absoluto no es grande, lo que indica que no hay ningún indicador que dominó el análisis.

De hecho, los países que se encuentran aquí incluidos con un mal performance, al menos para algunos escenarios, que se puede esperar a tener mejores resultados (por ejemplo, Islandia, véase el cuadro 4), además de los países que, a causa de su aplastante pobreza (Bangladesh), a veces combinadas con la asfixia de la sociedad civil (Corea del Norte, Myanmar), terminan en la parte inferior de la mayoría de las listas de este tipo.

Por otra parte, la razón por la cual países como Nueva Zelanda, los EE.UU. o Alemania se encuentran entre los principales actores o ejecutantes en el cuadro 4 se debe principalmente a que estos países han venido aplicando, al menos en parte, las medidas para gestionar de forma sostenible sus recursos marinos, como el establecimiento de redes de áreas protegidas marinas y la financiación de su ejecución, la reducción o eliminación de los subsidios perversos, la reducción de la pesca de arrastre en sus aguas marinas y reducción del combustible consumido en el sector pesquero.

Estos en realidad, son las propias acciones, cuya plena aplicación se recomienda en el sector de estudios, como por ejemplo, el Pew Ocean Commission for the USA (Anon., 2003). Algunos otros países - por ejemplo Perú - se muestran con mejores resultados en el cuadro 4 no porque se apliquen activamente tales medidas, sino porque la estructura específica de su pesca (mayoritariamente concentrada en la anchoveta en el caso de Perú), y su estado de desarrollo, pasó a generar una alta puntuación en virtud de una determinada hipótesis, dado el peso de cada indicador (véase el cuadro 2). Esto pone de relieve la necesidad de pantalla de los indicadores y factores de ponderación utilizados en un estudio de este tipo, nuestro último tema.



31 de enero de 2009

REGULACION PESQUERA

LA REGULACION DE LA PESQUERIA


En los últimos meses el sector pesquero se ha visto conmocionado por la problemática y la polémica de la reglamentación de los Límites Máximos de Captura por Embarcación que se aplicarán a la pesquería de anchoveta a partir de este año, de acuerdo al DL 1084.

Roberto Moreno en un excelente y muy didáctico trabajo, nos ilustra en conceptos técnicos referidos a este tema.
Se encuentra publicado en:
http://html.rincondelvago.com/aspectos-economicos-de-la-regulacion-pesquera.html

He creído conveniente para beneficio de los lectores, extraer algunos conceptos del mencionado trabajo a fin de brindar elementos de juicio objetivos que contribuyan a comprender mejor la problemática. De tal forma que cada lector pueda estar mejor informado para que se forme sus propias conclusiones, y se encuentre en mejor posición de leer lo que los medios dicen así como analizar mejor las corrientes de opinión que se han creado.
También es prudente leer completamente el texto del DL así como del reglamento, lo que nos pondría en mejores condiciones de emitir opiniones.


quote
“La teoría y la evidencia muestra que cuando el recurso es de propiedad común no existe ningún incentivo para explotar el recurso en una forma racional, ya que al existir libre acceso a un recurso que es de todos -pero a la vez de nadie-, el agente buscará apropiarse lo antes posible de él.

En general, en la administración de los recursos marinos se abandonó la doctrina de la propiedad común a partir de 1977 cuando los países ribereños firmaron el acuerdo que define la Zona Económica Exclusiva, que otorga derechos exclusivos de explotación en las aguas jurisdiccionales hasta una distancia de 200 millas marinas desde la costa. Corresponde, por lo tanto, a los estados ejecutar la supervisión de sus derechos sobre la explotación de los recursos marinos existentes en esta zona.

La disipación de las rentas se produce porque el empresario al observar que en la actividad pesquera se están produciendo beneficios económicos positivos, ingresa a ella tomando en cuenta sólo su estructura de costos medios y pensando en el ingreso medio que obtendrá de la participación de la actividad pesquera. Sin embargo, no toma en cuenta los efectos externos que causa a los participantes existentes, es decir, al ingresar él no considera que se reduce la biomasa disponible por lo que para alcanzar los mismos niveles de ingreso se requiere ejercer un mayor esfuerzo pesquero o alternativamente desplazarse a mayores distancias para alcanzar un mismo nivel de captura. Al final, se ejerce una cantidad de esfuerzo tal que los beneficios económicos que existían se hacen cero.

Los efectos que señalamos corresponden a la externalidad productiva negativa, es decir, cada pescador no ha considerado en su decisión los efectos marginales que produce al resto de los participantes de la actividad, lo que se traducen en una diferencia entre el ingreso marginal social y el privado.

Un proceso de regulación debe perseguir algo. Hannesson, R. (1989: 57) señala que la administración de las pesquerías busca cumplir con objetivos de largo y corto plazo. El objetivo de largo plazo es lograr un tamaño de la flota pesquera óptimo que permita la extracción sustentable de la biomasa a lo largo del tiempo. Este tamaño de flota se ve influenciado por las condiciones y fluctuaciones de la biomasa y por los costos de construcción y equipamiento de los barcos. Si la biomasa fluctúa poco y los costos son bajos costos, ello permite que las flotas sean más grandes, y viceversa. En el corto plazo, el objetivo será determinar los niveles de captura que permitan una explotación sustentable del recurso en el tiempo.

El problema de la regulación es complejo porque el encargo de definir las políticas de manejo de la pesquería debe compatibilizar criterios que llevan a la conservación de la biomasa -que se supone que interesan a la sociedad- y las necesidades de los involucrados en la actividad -grupos de interés que buscan maximizar sus beneficios, mantener los niveles de empleo- particularmente cuando la pesquería está sobre explotada y se requiere para evitar su colapso reducir los niveles de extracción. Mardle et al. (1999), desarrollan un modelo multi objetivo para las pesquerías del Mar del Norte donde incorporan objetivos de largo y corto plazo, y buscan determinar el tamaño de flota óptimo que cumpla con ambos objetivos. Obtuvieron como resultado que el tamaño de flota óptimo en el corto plazo es mayor que cuando se considera desde la perspectiva del largo plazo. Además, el tamaño del stock y el rendimiento sustentable son menores en el largo plazo que cuando la política de administración se realiza pensando en el corto plazo.

Para cumplir con estos objetivos, la autoridad dispone de instrumentos de política diseñados con este fin. Los instrumentos de política son herramientas de que dispone el tomador de decisiones o autoridad para alterar los procesos sociales -técnicos, económicos, legales, culturales, etc.- de manera tal de cumplir con los objetivos trazados.

Así un gobierno al regular una actividad afecta el proceso de toma de decisiones de los agentes de tres formas:

a. alterando su conjunto de opciones. Se limita la discreción del que contamina o explota un recurso respecto de las medidas de control que puede tomar. El agente debe cumplir las limitaciones o enfrentar las sanciones jurídicas y/o administrativas correspondientes. Se encuentran en esta alternativa las prohibiciones o limitaciones -es la aproximación más usada en el mundo. De ella se desprenden los instrumentos de orden y control o regulación directa.

b. alterando los costos y beneficios relevantes para la toma de decisiones. Corresponde al uso de instrumentos de incentivo económico que afectan los costos y beneficios de los agentes, e influyen en el comportamiento de productores y consumidores de productos intensivos en recursos naturales o ambientales. Estos instrumentos dejan alguna libertad a los agentes para realizar las acciones que consideren más apropiadas.

c. alterando las prioridades y percepciones de los agentes. No es propiamente una regulación. Corresponde a mecanismos disuasivos tales como educación, información, presión social, negociación y persuasión que alteran las preferencias de las personas o empresas, modificando su comportamiento en forma permanente. Estos instrumentos generalmente se utilizan en conjunto con la regulación directa y las medidas de incentivo económico.

Desde el punto de vista teórico se presentan dos alternativas para internalizar la externalidad que se produce en la explotación pesquera:

i. Intervención gubernamental siguiendo los lineamientos de A. C. Pigou.
ii. Solución privada siguiendo a R. Coase.

4.1 Método Intervencionista: Enfoque de Pigou

Este criterio busca que los agentes, al momento de tomar una decisión consideren los efectos externos que causan a otros agentes cuando realiza una actividad. Para ello se utilizan impuestos -en el caso de externalidades negativas- o subsidios -cuando se trata de externalidades positivas- de tal forma que la persona que afecta a otra tenga que pagar por ese daño.
Este tipo de correctivo de las externalidades fue propuesto por A. C. Pigou en 1920, y busca eliminar la diferencia entre los costos privados y los sociales. Actualmente, este tipo de intervención se utiliza en la gestión medioambiental, bajo la denominación el que contamina paga.
Ejemplifiquemos como opera este criterio.
Una empresa competitiva -es decir tomadora de precios- maximiza el beneficio económico cuando el costo marginal privado se iguala con el precio de mercado. Sin embargo, cualquier aumento en la producción de la empresa genera costos adicionales a los restantes participantes de esta industria y a la sociedad, por ejemplo la contaminación, y en el caso de la pesquería, la reducción de la biomasa. Luego, el verdadero costo marginal social debe incorporar los costos marginales privados y el reconocimiento del efecto externo -externalidad negativa, es decir es la suma vertical de estos dos elementos, tal como se aprecia en el siguiente gráfico.

4.1.1 Modelo Simple de Regulación Pesquera

Matemáticamente las ideas anteriores se pueden resumir en lo siguiente: la explotación competitiva del recurso se realiza considerando que el precio sombra del recurso -costo de uso- es cero.

Desde la perspectiva intervencionista piguviana el agente regulador, en principio, puede forzar a los pescadores a reconocer este costo a través de un impuesto por cada extracción realizada. En estas condiciones, la renta obtenida por el recurso es traspasada a la sociedad a través de los ingresos recibidos por impuesto y el regulador actúa como el único propietario del recurso cobrando una “renta” por su explotación. Pasamos de una solución de un recurso de propiedad común con libre acceso, a una de equilibrio económico donde el recurso es de propiedad de un agente. Con esta regulación se ha logrado la internalización de la externalidad evitándose la sobreexplotación del recurso.

4.1.2 Observaciones a los Impuestos/Subsidios Piguvianos

Tal como se señala a continuación, este criterio para internalizar los efectos externos causados por una actividad no está exenta de críticas:

• No siempre es fácil determinar quién es el responsable y la parte perjudicada de la externalidad.
• Un impuesto unitario puede impedir que se alcance la solución de menor costo, ya que obliga a pagar el impuesto impidiendo que se encuentre una solución alternativa entre los involucrados.
• Es difícil determinar con exactitud el monto del impuesto, ya que se requiere disponer de la información de la magnitud del daño.
• En la práctica, la determinación del impuesto/subsidio piguviano involucra un costo excesivo para la autoridad, por lo que las aplicaciones de este tipo son aproximaciones a este nivel, con las consecuentes distorsiones que se producen.
• En la aproximación dinámica del impuesto se requiere conocer la secuencia de los precios, costos y la tasa de descuento, lo que es casi imposible; y si fuera factible, los costos involucrados en su determinación no compensarían los beneficios que se esperan obtener.

4.2 Solución de Mercado: El Enfoque de R. Coase

El aporte de Ronald Coase toma fuerza con su trabajo de 1960 The Problem of Social Cost en el que sugería que el análisis existente hasta ese momento era incompleto. Este autor señala que la solución de las externalidades no requiere de la intervención del gobierno, ya que si los costos de transacción son bajos o cero, la interacción -negociación- entre los afectados permite alcanzar el nivel de externalidad óptima. Se requiere sólo la correcta definición de los derechos de propiedad.

El Teorema de Coase se puede definir como:
“Sea cual fuere la asignación inicial específica de los derechos de propiedad, el resultado final será eficiente siempre y cuando la asignación inicial legal esté bien definida y cuando las partes puedan llegar a un acuerdo y aplicarlo sin costo alguno”

La solución coasiana a la externalidad señala que los derechos de propiedad dan pie a la negociación entre los involucrados. Por ejemplo supongamos que una fábrica lanza una cantidad de contaminantes a la atmósfera y los vecinos tienen derechos de propiedad sobre el aire puro. La lógica coasina diría que los afectados pueden negociar con la empresa para que contamine en una proporción menor o bien la empresa puede pagar a los afectados para compensar la pérdida del aire puro, por lo tanto, el acuerdo a que se llegue dependerá de ellos y no está ligado a la posesión de los derechos de propiedad.

El resultado anterior es válido siempre y cuando los costos de transacción sean pequeños o cero. Cuando estos costos son elevados, aún cuando los derechos de propiedad estén bien definidos, no se logra que su propietario internalice las externalidades que genera. Esto significa que desde el punto de vista de las reglas del mercado, no se logra una asignación eficiente de los recursos. En estas circunstancias el tomador de decisiones debe elegir entre diferentes tipos de intervención para conseguir que los recursos se asignen de forma que se aproxime al óptimo social, pudiendo llegar a alterar los derechos de propiedad existentes para que se reduzcan los costos de transacción, como ocurre cuando la autoridad entrega a una comunidad derechos exclusivos para explotación de recursos pesqueros o el sistema de cuotas de extracción individuales transferibles.

En el caso de la pesquería, el problema de la sobreexplotación se elimina cuando se definen derechos de propiedad no sobre la biomasa, sino derechos para extraerla. En los capítulos previos obtuvimos que cuando la biomasa es explotada por un propietario, no se produce la sobreexplotación, y no se genera sobre inversión, por lo que la solución obtenida es eficiente desde la perspectiva económica.

4.2.1 Estructura Eficiente de Derechos de Propiedad

Se ha señalado en los párrafos anteriores que el problema de la sobreexplotación de los recursos pesqueros se debe a que son recursos de propiedad común, por lo que si se definen adecuadamente estos derechos, desaparece el problema. Una estructura eficiente de derechos de propiedad incorpora las siguientes cuatro características:

• Universalidad. Todos los recursos son poseídos privadamente, y todos los derechos que otorgan son especificados completamente.
• Exclusividad. Todos los beneficios y costos generados, como resultado de la posesión y uso de los recursos, son del propietario, y transferidos a otros por la venta; es decir, internaliza la externalidad. Esta característica asegura que ningún agente diferente del propietario pueda interferir en sus decisiones respecto del uso y destino del recurso.
• Transferibilidad. Todos los derechos de los propietarios se pueden transferir a otro dueño por medio del intercambio voluntario, ya sea en forma parcial o total, permitiendo que lo posea el agente que le dé el mejor uso.
• Capacidad de Ejecutar. Los derechos de propiedad evitan el secuestro o usurpación del bien o recurso sobre el cual se tienen derechos.
Si se cumplen estas condiciones, el propietario del recurso natural lo explotará en forma racional, de forma que las rentas del recurso escaso no se disipen. Es decir, la asignación de los recursos se realiza en forma eficiente.

Cuando los derechos de propiedad no están bien definidos, la transferibilidad de los recursos no será posible debido a los elevados costos de información y de transacción.
En el caso de las pesquerías, un sistema de propiedad privada sobre la pesca implicaría costos elevados, ya que sería necesario crear toda la institucionalidad para implementarlos y para salvaguardar su cumplimiento. Lo que si se puede hacer, es imponer derechos para realizar la extracción.

4.2.2 Costos de Crear los Derechos de Propiedad

La teoría muestra que con derechos de propiedad bien definidos se logra una eficiente asignación de los recursos, pero crear los derechos de propiedad puede implicar elevados costos. Como señala Eggertsson, Thr. (1995: 95):

“El valor de los derechos de propiedad perfectamente definidos y ejercidos está representado por el valor presente neto de las rentas que producen de modo que los individuos estarán dispuestos a gastar esa cantidad para obtener dichos derechos. Si esas rentas pudieran obtenerse por una cantidad menor, las rentas netas positivas y la producción de la sociedad sería mayor”.

Los costos que implica crear los derechos de propiedad son fijos, pero los costos de ejercerlos son variables, y se hacen presente cada vez que el dueño debe ejercerlos. En estas condiciones la existencia de derechos de propiedad puede ser económicamente inviable, si el costo de ejercerlos es muy elevado. Tal sería el caso, si se dieran derechos de propiedad sobre los recursos de los océanos y de la biomasa que se desplaza de un lugar a otro. Otro ejemplo, sería el cercar los mares.

Eggertsson, Thr. (1995: 103) indica que los estudios sobre del impacto de crear derechos de propiedad en la sociedad, muestran que se afecta la capacidad productiva, la distribución de la riqueza y se sientan las bases para una economía de mercado, pero es imposible evaluar el impacto sobre el bienestar de la sociedad, ya que dependen de la posición del respectivo mapa de curvas de indiferencias que no se pueden medir con certeza. Al respecto en el trabajo de Peña, J. (1995:47) se cita a Libecap, G. (1989:3) que señala que las ganancias netas para la sociedad son modestas.

4.2.3 Cuando no Surgen los Derechos de Propiedad

En general, la tendencia de las economías es definir adecuadamente los derechos de propiedad de aquellos recursos o bienes que son valiosos para la sociedad. Sin embargo, los derechos de propiedad no aparecen cuando los costos marginales de ejercer estos derechos aumentan y, al mismo tiempo, los beneficios marginales disminuyen. Además los propietarios intentarán ejercer sus derechos exclusivos en aquellos aspectos en los que los costos de medición y aplicación sean bajos.
El hecho de que la biomasa pesquera sea un recurso de propiedad común y con libre acceso se debe a la existencia de tres factores:

• Costos de exclusión elevados, especialmente en especies migratorias como las pelágicas.
• Costos de administración elevados cuando se comparten los derechos exclusivos, por ejemplo el caso de las pesquerías compartidas.
• Una restricción al acceso libre impuesta por la autoridad;
La tendencia mundial respecto a la administración de los recursos pesqueros, ha puesto atención a las consideraciones económicas, específicamente, a los aspectos institucionales que lleven a la reducción de los costos de transacción vinculados al establecimiento de derechos de propiedad sobre la biomasa. En esta línea se encuentran las cuotas individuales transferibles que otorga a los pescadores el derecho de propiedad sobre sus capturas, no sobre los peces no capturados, aunque el gobierno sigue siendo el que determina el volumen total de captura permitido.
En general, la participación del gobierno es necesaria para que cree la institucionalidad requerida y se puedan ejercer los derechos exclusivos, permitiendo además la reducción de los costos de transacción.

A. Regulación Directa

A.1 Instrumentos Globales


Estos instrumentos afectan a la pesquería como un todo sin discriminar entre armadores individuales o entre armadores existentes o potenciales. Tal es caso de las vedas, control de artes de pesca y las cuotas globales. Estos instrumentos han sido los más comunes en la regulación pesquera mundial. En esta categoría se encuentran las vedas, controles de artes de pesca y cuotas globales.

A.1.1 Las Vedas

La veda es una prohibición de pescar durante un período determinado. El efecto es similar al de regulaciones sobre artes de pesca, como los tamaños mínimos de captura, restricciones a las redes, etc. El objetivo es evitar la sobreexplotación biológica, especialmente durante un período de reproducción o de crecimiento de los juveniles. Por definición, las vedas cumplen con el objetivo biológico, suponiendo una efectiva fiscalización, pero los efectos económicos son cuestionables. De esta forma se puede empeorar la sobreinversión en una pesquería.

Al cumplirse el objetivo biológico, la biomasa se torna más productiva, así los pescadores existentes obtienen mayores ganancias. Si la pesquería es de acceso libre, las mayores ganancias incentivarán la entrada de nuevos armadores, o más unidades de esfuerzo de los armadores existentes, hasta que se disipan las rentas. Al final la biomasa es más productiva pero es compensada por una capacidad de pesca mayor que la que existía inicialmente.

A.1.2 Cuotas Globales

El objetivo de este instrumento es lograr la recuperación de la biomasa. Así si el volumen de desembarque no supera lo establecido por la cuota se permite que la biomasa se recupere. El problema del instrumento es que produce un incentivo que aumenta considerablemente la ineficiencia económica de la pesquería, debido a que cada pescador intentará pescar la máxima cantidad de recursos -maximizar su proporción de la cuota global- lo antes posible en la temporada e invertirá en embarcaciones y equipos de pesca más rápidos y poderosos. El resultado de este tipo de acciones será un acortamiento de las temporadas de pesca y una sobreinversión en la flota con lo que se tiende a intensificar el problema que originó la regulación.

En términos generales, se logra la meta biológica maximizando la ineficiencia económica de la pesquería. Los costos se elevan producto de la mayor inversión y de la capacidad subutilizada durante los períodos en los cuales está vigente la veda. A diferencia de un impuesto variable al esfuerzo, los mayores costos son una pérdida social y no una recaudación por parte del fisco.
para resguardar la sustentabilidad del recurso, Achurra, M. (1999: 22).

Los principales inconvenientes de su aplicación son:

• En términos distributivos, los instrumentos globales son neutros ya que las rentas se disipan por la sobre inversión, debido a que se sobre invierte para lograr pescar entes que el resto de los pescadores. Se genera el fenómeno denominado carrera olímpica.
• Estos instrumentos no son capaces de aprovechar las rentas potenciales que podría generar el recurso.
• Difícil manejo de las pesquerías mixtas como fauna acompañante..
• Existe mayor control de los desembarques, pero no de las capturas en donde existe el descarte de los especímenes de menor valor comercial para maximizar el valor de la captura desembarcada.
• Cuando no existe el adecuado control se producen desembarques ilegales y declaraciones falsas.
• Dificultad de manejo cuando el impacto medio ambiental es importante.

A.2 Instrumentos Individuales

Estos instrumentos tienen como objetivo limitar el acceso o el esfuerzo aplicado en la pesquería. Para lograr esto, la regulación tiene que discriminar entre armadores individuales, tanto existentes como potenciales. En esta categoría se encuentran las licencias de pesca y las cuotas individuales de captura o de esfuerzo.

A.2.1 Licencias de pesca

Las licencias de pesca son otra forma de restringir el esfuerzo y, usada en forma adecuada, pueden también alcanzar los cambios correctos en los niveles de esfuerzo sin causar ineficiencias en su producción. La única estipulación económica es que el operador no puede tener poder monopólico, o sea, que no tenga el control del precio.

Las licencias, al entregar el derecho de exclusividad en la explotación del recurso, eliminan el problema de la entrada de nuevos armadores. Sin embargo, no elimina el problema entre los armadores existentes. En general una pesquería se cierra cuando ya existe una capacidad instalada excesiva y las licencias son entregadas a los agentes por derecho histórico. El impacto de la regulación va a depender de la interacción entre estos agentes. Al cerrar la pesquería, en el fondo, lo que se está haciendo es cambiar las características del recurso desde uno con libre acceso a otro de propiedad común con acceso limitado.

Las licencias permiten mejorar la eficiencia en la explotación de una pesquería y así generar rentas en el sector. El impacto distributivo de este sistema dependerá de cómo se asignen las licencias. Si se licitan, el Estado puede extraer parte o la totalidad de las rentas generadas. Si las licencias se entregan sin cobro entonces se discrimina a favor del grupo de agentes privilegiados que las obtienen en desmedro del grupo excluido.
La ventaja de las licencias es su fácil administración y su capacidad potencial de limitar el esfuerzo aplicado sobre el recurso si se limita el número de armadores a un grupo pequeño.

Algunas desventajas del sistema de licencias son:
• El número de pescadores con licencias puede ser demasiado grande para lograr un acuerdo cooperativo para extraer el recurso y el equilibrio de Nash resultará en un nivel de esfuerzo cercano al equilibrio biológico.
• Si además de las licencias se establece una cuota global, los incentivos para sobreinvertir siguen estando vigentes ya que cada armador tratará de aumentar su poder de pesca para maximizar su porcentaje de la cuota global antes que se termine la temporada.

A.2.2 Cuotas individuales

Este sistema se caracteriza por la existencia de una cuota global de captura fijada por la autoridad -que garantiza el cumplimiento de los objetivos biológicos- y el derecho de algunos armadores individuales a capturar un porcentaje de ésta. La fracción de la cuota global que tiene cada armador se determina por la distribución inicial de los derechos de pesca, pero puede variar con el tiempo si las cuotas individuales son transferibles y divisibles.
Para definir la cuota inicial se puede recurrir al registro histórico de desembarques de cada pescador -empresa- o a la capacidad de captura de cada agente, también se puede definir de acuerdo a los días de pesca, número de barcos, tamaño y tipo de redes.

En un sistema de cuotas transferibles y divisibles -en que las cuotas individuales son un porcentaje de la cuota global, el derecho es permanente, existe un mercado eficiente de cuotas y la autoridad emite cuotas iniciales y luego en cada momento decide la cuota global- el valor de la cuota en el mercado equivale al valor presente de las rentas esperadas de la actividad pesquera, de esta forma al maximizar el valor total de las cuotas en el mercado es equivalente a que se maximice las rentas de la pesquería. Bajo estas circunstancias la autoridad no necesita recolectar demasiada información para estimar el volumen óptimo de extracciones en cada momento del tiempo, y su función será fijar la cuota global de extracción en cada momento del tiempo y observar lo que ocurre con los precios.

Cuando el derecho de las cuotas no es permanente, como en el caso de la regulación de la Ley de Pesca chilena, Braun, M. (1995: 16), concluye que este sistema no permite alcanzar el óptimo social, generándose dos resultados negativos:

• Se sobreexplotaría el recurso, ya que el valor presente de las cuotas subestima el valor esperado de las ganancias futuras, porque se están descontando a una tasa más elevada -con lo que la decisión racional de los agentes será desinvertir en el recurso a la tasa máxima hoy.
• Se haría mal uso de la información disponible, porque las empresas tienen información más precisa de sus estructuras de costos y las funciones de producción que la autoridad, lo que les llevaría a actuar en forma racional en la explotación de la biomasa, pero la determinación de la cuota global le corresponde a la autoridad, y si se da cuenta que el mercado es ineficiente, tendrá que utilizar un método diferente para determinarla, duplicándose los esfuerzos de recolección y procesamiento de la información.

Las primeras especies en estar sometidas a este régimen de administración fueron el bacalao de profundidad y el langostino colorado. Este es el método que predomina en las pesquerías más importantes del mundo y ha tenido éxito en países como Australia, Canadá, Nueva Zelandia, Islandia y los Estados Unidos .

Las ventajas del sistema de cuotas individuales son:

• Otorgan un derecho exclusivo sobre una fracción de la cuota, eliminándose los incentivos de sobreinversión en capacidad, ya que el empresario, en lo que respecta a su cuota, no rivaliza con otro.
• Se eliminan las externalidades negativas en la protección de la biomasa pesquera, lo que permite la sustentabilidad de la actividad en el largo plazo.
• Se elimina el problema de la libre entrada al sector. La entrada de nuevos agentes no está prohibida sino que éstos tienen que comprar cuotas a armadores existentes para poder ingresar a la pesquería.
• Al ser divisibles y transferibles se garantiza la eficiencia económica, además de aumentar la flexibilidad del sistema.
• Un mercado de cuotas permite a la autoridad utilizar eficientemente la limitación de información respecto de los recursos marinos. El precio de transacción de una cuota debería reflejar el valor presente neto de los flujos futuros que genera el derecho a pescar. Este precio dependerá de la cuota global que fija la autoridad y de la información que procesan los agentes privados.
• La compra y venta de cuotas permite a la autoridad ajustar el tamaño de la cuota global sin una oposición política importante.

Limitaciones

• Para que el sistema funcione tiene que existir una correcta fiscalización del desembarque que realiza cada pescador.
• Problemas con el descarte en alta mar. Cuando un pescador tiene la restricción de una cuota individual, tendrá el incentivo de eliminar los peces de menor valor en su captura y así maximizar el valor total de su cuota. Esto genera una pérdida social, ya que la sobrevivencia de los descartes es baja.
• Debido al punto anterior, puede que los costos de fiscalización compensen los beneficios de una mejor regulación. En este caso es más conveniente un sistema de cuotas individuales sobre el esfuerzo, que es más fácil de fiscalizar y no presenta el problema de los descartes.
• Este instrumento no es adecuado para especies pelágicas migratorias y con abundancia de stocks fluctuantes por razones ambientales, ya que no existen bases sólidas para definir adecuadamente el tamaño de la cuota global.
• La administración del instrumento resulta difícil, sobre todo cuando se aplica a las pesquerías de especies múltiples, en las que normalmente hay que utilizar complejos mecanismos para contrarrestar el peligro de incentivar el descarte de las capturas incidentales, FAO (1999: 46).

Un sistema de cuotas individuales transferibles -de esfuerzo o de capturas- permiten mejorar la productividad del recurso y la eficiencia económica de su explotación. El resultado será la creación de rentas en el sector que, gracias al sistema de cuotas, ahora no se disiparían por la entrada de nuevos armadores. Sin embargo, se mantiene el problema distributivo del recurso.

B. Instrumentos Económicos

Desde la perspectiva económica la regulación debe ser eficiente, es decir se debe lograr maximizar los ingresos netos actualizados. En esta categoría se encuentran los impuestos a la captura, impuestos variables al esfuerzo y los impuestos fijos al esfuerzo.

B.1 Instrumentos Fiscales

B.1.1 Impuesto a la captura


Se supone que se parte de un equilibrio estático de propiedad común, donde los ingresos totales son iguales a los costos totales.
Un impuesto a la captura bajará la curva de ingresos totales. El ingreso total se transforma en el ingreso total menos el impuesto total. El impuesto si es óptimo deberá conducir a que la pesca se obtenga logrando el máximo beneficio.

Se debe hacer notar que el nuevo equilibrio económico, corresponde a una situación de eficiencia económica que sólo coincidirá con un equilibrio biológico cuando se aplica un impuesto que lleva al pescador a explotar a ese nivel y que además logra la maximización de los ingresos netos actualizados.
Lograremos alcanzar la conservación biológica del recurso y la eficiencia económica en la cual el pescador disfrute de algún beneficio económico cuando:

• El número de pescadores es limitado
• Cada pescador sabe que no puede expandir su capacidad de esfuerzo excesivamente.
Una forma de lograr estos dos puntos es mediante cuotas de extracción, tema que se analizará en las páginas siguientes.

B.1.2 Impuesto al esfuerzo


Para esta categoría de impuesto se desarrollan dos alternativas: un impuesto fijo al esfuerzo y un impuesto variable al esfuerzo.

• Impuesto fijo al esfuerzo. En esta categoría encontramos una licencia o un impuesto a cada unidad pesquera, por ejemplo a cada embarcación. Este impuesto provocará que aumenten los costos de cada embarcación en un determinado monto fijo t igual al impuesto. De la misma forma que en caso anterior, la autoridad debe elegir un monto tal que se alcance el óptimo económico. En este caso el óptimo se alcanza con un nivel de esfuerzo menor y una biomasa mayor.
• Impuesto variable al esfuerzo. En este caso se grava a cada unidad de esfuerzo empleado en cada período. Es un impuesto que tiene las características de una tasa -generalmente expresada en términos porcentuales- sobre el esfuerzo usado. La autoridad debe elegir una tasa t tal que el equilibrio se alcance en un punto tal que el IMg=CMg social del esfuerzo.
Un impuesto que depende del nivel de esfuerzo efectivamente empleado puede ser más conveniente que un impuesto fijo al esfuerzo instalado (caso a) en condiciones de incertidumbre y de ajuste dinámicos.
Un impuesto al esfuerzo reduce el total producido por la pesquería -sacando de la industria a pescadores y equipos-, y permaneciendo en ella los que utilizan tecnologías que reducen el esfuerzo pesquero.

En teoría se demostró -gráficamente- que los tres tipos de impuestos son eficientes en términos económicos. Sin embargo, presentan ventajas y desventajas que no son las mismas para cada uno de ellos.
El problema con los impuestos al esfuerzo es la dificultad de definir operacionalmente la variable bajo control. Dado que tiene que existir una definición o índice específico, para medir el monto de lo que se gravará, se llegará al caso en el cual el empresario buscará la forma de adaptar su tecnología con el fin de minimizar el monto a pagar. Es decir, si el esfuerzo se mide a través del tamaño del barco, el empresario tratará de tener barcos pequeños, pero más veloces que aumenten la captura, sin aumentar la definición tributaria del esfuerzo. Esta situación provocará ineficiencias microeconómicas además de una creciente complejidad en la tarea de control.

En cuanto a las consecuencias redistributivas de un impuesto estás son desfavorables para los pescadores, ya que las rentas generadas por la pesquería en una situación de explotación óptima son recaudadas por el fisco. De hecho el impuesto óptimo equivale a extraer el total de la renta de una pesquería.

Se debe precisar que las licencias se diferencian de los impuestos, principalmente en sus efectos sobre la distribución de la renta de la pesca. Mientras que en los impuestos la renta va al fisco, en el caso de las licencias el ingreso va al operador o administrador respectivo, a menos que intervenga un derecho de licencia o alguna otra forma de impuesto. En lo que se refiere a la administración del recurso, no importa quien obtiene la renta.

Desde el punto de vista de un impuesto piguviano óptimo, se debiera aplicar una tasa de impuesto diferente para cada empresa, pero esta solución claramente tiene implicaciones socio políticas importantes. Además se requeriría que la autoridad monitoreara continuamente el recurso para conocer el movimiento de los precios relevantes; las funciones de crecimiento de la biomasa; las funciones de costos y las funciones de extracción de cada una de las empresas participantes de la industria con el fin de determinar el impuesto óptimo en el tiempo, situación que excede a la capacidad de la autoridad reguladora.

B.2 La autorregulación como mecanismo de manejo pesquero

Se trata de entregar derechos de pesca no a individuos sino a una comunidad y que ésta autorregule la explotación de los recursos de acuerdo a mecanismos culturales y sociales. Este caso es similar a entregar licencias a un grupo de pescadores y por lo tanto, sufre de los mismos inconvenientes que el cierre de una pesquería.
Puede preferirse un sistema como éste, porque permite a todos los miembros de una comunidad beneficiarse de los recursos generados de la explotación pesquera. Se sugiere que este mecanismo sea aplicable en pesquerías artesanales.

4.5 Consideraciones para la selección de instrumentos

La selección de un instrumento depende fundamentalmente de la forma como el regulador pondera factores científicos, económicos, políticos, tecnológicos y éticos. Si los factores éticos o políticos pesan mucho el regulador puede escoger un enfoque de regulación directa que le permita efectividad para cumplir sus metas. Por otro lado, si los factores económicos son más importantes, se preferirá un enfoque de incentivo que le permita lograr la meta con menores costos.

Dependiendo del peso relativo de los factores a considerar, se pueden considerar cuatro enfoques:

i. Enfoques basados en la utilidad (costo-beneficio): compara los costos sociales de controlar una actividad que usa recursos ambientales, contra los beneficios sociales monetarios, asociados a esta reducción. Utilizando el análisis se establece la meta óptima, posteriormente se selecciona el instrumento más eficiente para lograr la meta. Uno de los principales problemas es la dificultad para identificar o valorar adecuadamente los recursos ambientales. De esta forma, temas como la valoración de la salud humana, la valoración de la biodiversidad, las funciones ecológicas, el hábitat, etc. son muy discutidos. En general, si los costos de obtener la información y monitorear el recurso son elevados, en comparación a los beneficios obtenidos, será mejor utilizar instrumentos simples.

ii. Enfoques basados en la utilidad (costo-efectividad): toma como un dato la determinación de la meta ambiental a alcanzar y se preocupa de buscar la manera más barata o económicamente eficiente de lograrla. El proceso no necesariamente resultará en una asignación eficiente ya que el objetivo deseado puede estar muy alejado del óptimo. La meta se determina con base a consideraciones científicas, económicas, tecnológicas, políticas o una combinación de ellas.

iii. Enfoques basados en los derechos de las personas: en este enfoque se reemplaza la noción de utilidad o beneficio por uno de justicia, donde predominan consideraciones morales y éticas. La idea de que no siempre se pueden balancear costos y beneficios y que hay derechos que no pueden ser alterados sin consenso de los afectados, predomina en este tipo de análisis.

iv. Enfoques basados en consideraciones tecnológicas: el regulador obliga a las empresas a instalar tecnologías más limpias o tecnologías de control, dentro de lo factible, tomando en cuenta factores tecnológicos, económicos y de gestión. La tecnología existente llevará a una cierta calidad ambiental que podría estar alejada de la óptima. Tampoco hay un compromiso entre costos y reducción, sino que la definición tecnológica impone los costos y los agentes se deben adaptar.

Además existen otras consideraciones prácticas o criterios que deben tomarse en cuenta para la adecuada selección de los instrumentos.

4.6 Criterios de selección de instrumentos

La selección del instrumento depende del enfoque que preferentemente considere el regulador además de consideraciones de orden práctico, y que tienen que ver con el tipo de sustancia o recurso que se va a regular; las condiciones legales específicas en el país; el sector económico, las características de los agentes involucrados en el proceso, la capacidad de fiscalización y monitoreo. Estos elementos permiten definir una serie de criterios que el regulador puede utilizar al momento de decidir el instrumento apropiado. Estos criterios son:
• Efectividad ambiental. ¿Logrará el instrumento el objetivo ambiental dentro del horizonte de tiempo especificado? ¿Con qué grado de certeza? Si el resultado es incierto o experimental, ¿cuán aceptables son las desviaciones con respecto a la meta establecida? La respuesta depende en gran medida de la naturaleza del daño ambiental en cuestión. El margen de error aceptable será mayor si los daños son reversibles o poco significativos que si éstos fueran irreversibles o causan gran daño a la salud humana.
• Eficiencia estática. ¿Logrará el instrumento el objetivo ambiental (o meta) al mínimo costo ambiental posible para la sociedad? El componente mayor de la intervención ambiental es el costo de cumplimiento por parte de la industria. El segundo costo de importancia es el de fiscalización y monitoreo. La eficiencia estática implica lograr la meta minimizando los costos de cumplimiento y fiscalización. En algunos casos, cuando las fuentes están muy dispersas y son numerosas y pequeñas, los costos de monitoreo asociados a un programa de incentivo pueden ser tan altos que pudiera ser más útil un instrumento de regulación directa.
• Flexibilidad. ¿Es el instrumento suficientemente flexible como para ajustarse a cambios de tecnología, disponibilidad de recursos y condiciones del mercado? Respecto a la tecnología, ¿se ajustará el instrumento a cambios en la tecnología de monitoreo, ya sea reducción o producción?, ¿quedará rápidamente obsoleto al desarrollarse nuevas tecnologías? Por ejemplo los estándares tecnológicos no cumplen con este criterio a menos que se revise deliberada y regularmente. Los permisos de emisión transables y los impuestos, cumplen con este criterio.
• Eficiencia dinámica. ¿Provee el instrumento los incentivos para desarrollar y adoptar nuevas y más eficientes tecnologías limpias? Los impuestos y los permisos transables pueden cumplir con este criterio mientras que los estándares de desempeño no. ¿Mantendrá el instrumento los incentivos correctos en el largo plazo? Los impuestos y los permisos pueden corregir las distorsiones existentes.
• Equidad. ¿Se distribuyen equitativamente los costos y beneficios asociados al uso de este instrumento? Esta es una pregunta compleja, pero puede ser crítica al momento de elegir los instrumentos adecuados. Diferentes instrumentos tienen impactos diferentes. Cuando el instrumento permite generar recursos, como es el caso de los impuestos y los permisos transables, el uso de estos recursos genera impactos distributivos importantes.
• Consistencia legal y capacidad institucional. ¿Es el instrumento consistente con el marco legal nacional existente? ¿Es consistente con las políticas ambientales generales aplicadas en el país? ¿Cumple con los acuerdos y principios aceptados internacionalmente? ¿Es factible modificar la normativa legal? ¿Existe capacidad institucional para administrar y controlar adecuadamente? ¿Existen los recursos para crearla? Este criterio favorece a los instrumentos que no requieren nueva legislación ni la creación de nueva capacidad institucional.
• Facilidad de monitoreo y fiscalización. ¿Qué tan difícil es el monitoreo y la fiscalización? Cuando existen muchos agentes con pequeñas fuentes que hacen difícil la fiscalización, se puede optar por estándares tecnológicos o autorizaciones de operación que son fácilmente controlables.
• Requerimientos de información y modelación. ¿Existe la capacidad científica para determinar las metas adecuadamente? ¿Existe la información necesaria y la capacidad de modelación como para implementar un instrumento? Cuando esto no ocurre se pueden preferir instrumentos más simples, como estándares tecnológicos o prohibiciones y dejar el uso de instrumentos más complejos para cuando se tenga más conocimiento.
• Predictibilidad. ¿Combina el instrumento adecuadamente la flexibilidad con la predictibilidad? Las empresas necesitan conocer la evolución de las políticas en el tiempo. Si las reglas del juego cambian de manera imprevisible, las empresas no podrán realizar inversiones eficientes en el largo plazo. Por ello, la efectividad del instrumento depende mucho de la percepción que se tenga respecto de su permanencia en el tiempo.
• Aceptabilidad. ¿El público entiende el instrumento? ¿ Es éste aceptado por los afectados? ¿Es viable políticamente? Este último es uno de los criterios más difíciles de lograr y es especialmente desventajoso para los instrumentos económicos”.
unquote

Trabajo de Roberto Moreno

28 de enero de 2009

MAR DE FONDO

MAR DE FONDO


El recurso pesquero no aumenta en función de la demanda.

La pesquería en el Perú operó por años bajo el régimen de acceso libre, es decir, el que quería pescar lo hacía donde y cuando mejor convenía a sus intereses. En algún momento se prohibió la práctica pesquera de gran escala en una franja marina costera de 5 millas con la creencia que esta medida sería suficiente para preservar los recursos.
Posteriormente se introdujeron nuevos mecanismos de regulación en salvaguarda de las especies obligando a poseer permisos de pesca para realizar faenas pesqueras y así limitar el crecimiento de la flota.

Los pescadores artesanales y los pescadores industriales están compitiendo, por capturar el recurso a través del uso de mayor tecnología, rapidez y posible conocimiento del mar y de sus peces. En una competencia, donde todos los pescadores entran a pescar libremente, los más perjudicados serían los actuales pescadores, tanto artesanales como industriales porque cada vez tendrían menos recursos para extraer y menos días de pesca.

Por tanto, la pesca no puede ser de libre acceso. Para evitarlo es necesario establecer cuotas anuales y cuotas individuales, así como el pago de derechos de pesca según el tipo de embarcación que posea el pescador, la capacidad de pesca del mismo y la especie a pescar.

Asignar cuotas individuales de pesca deviene en una necesidad a fin de que el sector se regule por sí mismo permitiendo salir a pescar a las embarcaciones más eficientes.

Un primer esfuerzo en dirección a limitar más el esfuerzo extractivo lo constituye el régimen de cuotas establecido para la merluza y para la anchoveta en el Perú y que sustituye al mecanismo de acceso libre a dichos recursos. Esta modalidad de regulación debería hacerse extensiva gradualmente al resto de las especies. Tarea nada fácil pero necesaria que requiere además fomentar en la comunidad una actitud respetuosa y responsable frente a los recursos.

La asignación de cuotas individuales, pero que sean transferibles, es la mejor opción de manejo porque para muchos armadores no será rentable operar sus embarcaciones en una operación de pesca que puede resultar muy costosa. Por tanto es lógico que prefieran vender o transferir su cuota a aquellos armadores que por la naturaleza de sus embarcaciones y/o experiencia de sus patrones puedan asumir el riesgo de una faena de pesca en mejores condiciones.

Una novedosa forma de democratizar el acceso a los principales recursos y generar simultáneamente fondos, especialmente para la investigación, es que del total de las cuotas anuales a repartir, el Estado se reserve el 10% de la misma, la cual sería subastada al mejor precio. A esta subasta podría acceder cualquier armador o persona con cuota o sin ella, lo que le daría un libre acceso limitado y generaría un fondo proveniente del mismo sector, no del Estado, que puede asignarse a actividades de investigación más profunda.

NUEVOS CONCEPTOS

En los últimos 30 años el escenario pesquero ha cambiado radicalmente. Los indicadores lo evidencian:
- Menores volúmenes y menores tallas en las capturas,
- Los pescadores costeros se han convertido en pescadores de altura.
- Los botes y aparejos artesanales tradicionales se han reconvertido y mecanizado
- La capacidad de bodega y el esfuerzo pesquero se multiplica
- El número de partícipes aumenta.- Las temporadas de pesca exitosa de acortan
- Persiste la ilusión del pescador de tomar riqueza del mar y aumenta su frustración.

Debe entenderse que la pesca industrial y la pesca artesanal son actividades humanas que provocan mortalidad y por tanto afectan la estructura poblacional de los recursos hidrobiológicos. La tendencia de la población costera por apostar por la extracción debe ser revertida. La percepción es errada y debido a desinformación.

La pesca está sujeta a la disponibilidad de los recursos. La existencia de demasiadas embarcaciones pesqueras acarrea la sobreexplotación y la disminución de las poblaciones. La reducción de la flota debe ser un objetivo fundamental de la política pesquera.

Cada pez capturado deja de estar disponible para los demás pescadores. Cada pescador se ve afectado por la actividad de los demás pescadores, artesanales o industriales. Por tanto, a mayor cantidad de pescadores, menos capturas para cada uno, sobre todo en un escenario de pesquerías plenamente explotadas. Por tanto, la pesquería no debe admitir más participantes.
Las poblaciones de peces no se reproducen con la celeridad y en los volúmenes necesarios para permitir que intervengan nuevos pescadores, sean artesanales o industriales. La dependencia y vulnerabilidad de los pescadores respecto de las actividades de los demás pescadores actuales es inevitable. Con mayor razón si entran nuevos.

Incorporar más flota no mejora el número de jornales puesto que estos están en relación directa a la cantidad de recurso que se extrae.
Es el recurso el que define la cantidad de trabajadores y no estos últimos.

Lo prudente sería evaluar la magnitud de las biomasas explotables y valorizarlas, deducir el costo de extracción y conocer la renta neta a que pueden aspirar los que pretenden emprender la aventura de pescar. De este análisis resultará una primera información útil que les permita evaluar si salir a pescar es negocio o si ya dejó de serlo hace mucho tiempo debido a que los recursos pesqueros van disminuyendo en la medida que el esfuerzo pesquero se va incrementando.

Debe incorporarse la definición de pesca artesanal como la que se encuentra orientada a múltiples especies y utilizando una amplia gama de artes y técnicas de pesca relativamente sencillas, utilizando embarcaciones o sin ellas. Por el contrario, aquellas personas que pescan con asistencia mecánica deberán denominárseles pescadores industriales y estarán sujetos a regulación respecto a las cantidades máximas que están facultados a extraer

Las especies se desarrollan y subsisten en sus respectivos subsistemas, regulados en equilibrio en virtud de la relación presa-predador. Se comen entre ellos pero el tamaño de las biomasas predadoras guarda relación con las biomasas presa. La mortalidad por pesca sobre un solo recurso, en cambio, desequilibra el subsistema, por lo cual se considera necesaria una extracción diversificada y regulada.

El manejo ecosistémico comprende también la prevención de la contaminación.

Tradicionalmente se ha regulado la pesquería evaluando las especies en forma individual con observancia de los períodos de desove y la edad o talla de la especie objetivo. El manejo ecosistémico implica necesariamente la observancia del impacto que tiene la pesca objetivo sobre las especies dependientes de ella.

Es conveniente innovar elaborando un modelo de gestión pesquera que: (1) valore comercialmente las biomasas de los diversos recursos pesqueros disponibles y recuperables, (2) que valore individualmente el impacto socioeconómico de su recuperación y explotación sustentable y (3) que establezca criterios de prioridad y preferencia de cara a las externalidades negativas que pudieran sobrevenir de la explotación de cada uno de ellos.

Los medios del Estado deben orientarse a la educación, a la capacitación y al asesoramiento previo antes de brindar apoyo financiero a la población pesquera. No debe estimularse la formación de más tripulantes ni más pescadores, ni más embarcaciones, sino perfeccionar a los actuales, convertirlos en añadidores de valor agregado, llevarlos a la creación de cadenas productivas, hacerlos microempresarios que construyan una cadena que lleve sus productos por todos los rincones del país.

La flota tiene la necesidad y la obligación de aumentar la seguridad, mejorar las condiciones de higiene a bordo de las embarcaciones y facilitar la adopción de métodos de pesca selectivos.

Independientemente de que procedan de las capturas en el mar o de la acuicultura, el pescado y el marisco tienen que ser manipulados, preparados y transformados para su comercialización. La transformación incluye operaciones tan diversas como la congelación, el fileteado, el salado, el secado, el ahumado, o el enlatado.

La comercialización del pescado requiere unas estructuras especiales, entre las que se cuentan los desembarcaderos, los almacenes frigoríficos, los mercados al por mayor y los puntos de venta minorista.

La política pesquera debe orientar actividades de promoción con objeto de estimular el consumo de pescados y mariscos que no están sobreexplotados o que el público no conoce bien. Se han emprendido campañas para exponer los beneficios que puede aportar la introducción del pescado. El Estado a través de varios programas está actuando sobre la demanda, en especial de anchoveta y creando mercados internos.

Falta articular debidamente las acciones para crear una oferta de pescado sostenida que permita la creación de microempresas comercializadoras a todo lo largo del país.


Pescar no debiera ser un derecho sino debe ser considerado un privilegio. El privilegio será de unos pocos que se obliguen a sacar la cantidad justa que garantice la sostenibilidad de las especies al menor costo en beneficio de la alimentación humana.

29 de noviembre de 2008

RECESION


RECESION PESQUERA Y ECOLOGICA


Los artículos que transcribo a continuación, son parte del gran conjunto de informaciones que nos vienen dando el alerta del peligro que estamos a puertas de vivir, provocado por un cambio climático y una depredación de los océanos creados por nosotros mismos.

La ciega ambición del crecimiento, la globalización y el sistema económico dominante en el mundo, que ha sufrido recientemente una severa crisis, parecen tener mayor peso específico en la balanza de la sobrevivencia que el sentido común del ser humano.

Vivimos tiempos difíciles y vendrán otros más difíciles aún. Sin embargo en el país seguimos actuando como si nada de esto fuese real. La pesquería sigue siendo conceptuada como fuente de riqueza vía exportación, negándonos a aceptar que primero debe ser fuente de alimentación nacional y luego ser usada como arma estratégica de negociaciones en un mundo que poco a poco se verá más inundado por el hambre.

Esa misma fiebre exportadora impulsa a mayor contaminación, depredación y destrucción del ecosistema y hábitat marino que finalmente, en el tiempo, nos privarán de la bonanza íctica de la que hoy disfrutamos. Contaremos a las generaciones futuras como es que alguna vez fuimos un país con posibilidades de ser pesqueros y como las perdimos por nuestra inacción y falta de capacidad de entendimiento y de unión de voluntades en defensa de los intereses de una Nación.
Como tantas otras que este país ha perdido en el vacío de una política incompetente e inútil desde el punto de vista de los intereses de un Estado que debería mirar al futuro con realismo y seriedad.

http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2008112809

La Tierra en plena recesión ecológica

El planeta se dirige hacia una crisis ecológica. La demanda de recursos naturales de la humanidad ya ha superado en un 30 por ciento la capacidad de abastecimiento de la Tierra, concluye el Informe Planeta Vivo elaborado por WWF en colaboración con la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL) y la Red de la Huella Global (GFN).
Se difunde cada dos años un informe sobre la capacidad de la Tierra para continuar siendo un "planeta vivo" en base a cálculos de la Huella Ecológica y del Índice Planeta Vivo (IPV), una medida obtenida del estudio de la evolución de 5.000 poblaciones de 1.686 especies. La edición 2008 incluye por primera vez la medida de la huella hídrica.

La huella ecológica calcula el área total de espacio productivo requerido para producir los productos y servicios consumidos por una determinada población. La huella hídrica calcula el volumen de agua necesario para producir los mismos bienes y servicios.
El IPV ha descendido un 30% desde 1970; el IPV Tropical ha disminuido un 51%. La dramática pérdida de riqueza natural es provocada por la deforestación y la transformación de los usos del suelo en los trópicos. Otros factores que atentan contra la biodiversidad son las represas, trasvases y el efecto del cambio climático en las especies de agua dulce, cuyo IPV ha sufrido un descenso del 35%.

El análisis de la huella ecológica muestra que mientras que la biocapacidad global (el área disponible para producir nuestros recursos y absorber nuestras emisiones) es de unas 2,1 hectáreas globales (hag) por persona, la huella ecológica por persona es de 2,7 hag. Esto significa que se están usando más recursos naturales que los que el planeta puede producir.

Más del 75% de la población mundial vive en países que son deudores ecológicos, es decir en los cuales el consumo nacional ha sobrepasado su propia capacidad biológica para sostener el consumo de recursos renovables.

Estados Unidos, Brasil, Rusia, China, India, Canadá, Argentina y Australia son los ocho países que tienen más de la mitad de la biocapacidad total mundial. Tres de estos países son deudores ecológicos debido a su población y a las pautas de consumo.

La huella ecológica de China es 2,3 veces mayor que su biocapacidad nacional; la de India es 2,2 veces mayor, y la huella de Estados Unidos es 1,8 veces mayor que su biocapacidad.

Cada ciudadano de China utiliza una media de 2,1 hag por persona, mientras que un estadounidense requiere una media de 9,4 hag. Si la población mundial tuviera patrones de consumo estadounidenses se necesitarían 4,5 planetas para cubrir las necesidades de todos.

Huella hídrica

La huella hídrica de un país es el volumen total de agua utilizado globalmente para producir los bienes y servicios consumidos por sus habitantes. Incluye el agua sustraída de los ríos, lagos y acuíferos (aguas superficiales y subterráneas) para la agricultura y ganadería, la industria, la generación de energía y el uso doméstico, así como el agua de lluvia utilizada para los cultivos.

El nuevo índice de la huella hídrica pone de manifiesto la importancia del agua utilizada como materia prima en la producción. Por ejemplo, se necesitan 2.900 litros de agua para producir una camiseta de algodón.

Como media, cada persona consume 1,24 millones de litros de agua al año (la mitad de una piscina olímpica), aunque esto varía. Por ejemplo, en Estados Unidos el consumo per cápita anual es de 2,48 millones de litros por año, mientras que los bolivianos consumen 1,2 millones de litros.

Aumenta el número de países que se encuentra en una situación de estrés hídrico permanente o estacional. El estrés hídrico se da cuando la demanda de agua es mayor a la cantidad disponible durante un periodo determinado, o cuando su uso se ve restringido por su baja calidad.

"Cerca de 50 países están actualmente sufriendo un severo o moderado estrés hídrico y el número de personas que sufren escasez anual o estacional de agua podría aumentar como resultado del cambio climático", concluye el Informe Planeta Vivo.

Hay que cambiar de hábitos

"Muchos de nosotros estamos manteniendo un estilo de vida y crecimiento económico gracias al uso y extracción del capital ecológico de otras zonas del planeta", afirma el director general de WWF James Leape.

"Si nuestras demandas continúan a este ritmo, para mediados del 2030 necesitaremos el equivalente a dos planetas para poder conservar este nivel", alerta Leape. "Estamos actuando con la ecología del mismo modo en el que se comportan las instituciones financieras con la economía: buscando la satisfacción inmediata sin atender las consecuencias", afirma Jonathan Loh, co-editor de la ZSL.

"El mundo está preocupado por las consecuencias de haber sobrevalorado sus recursos financieros. Sin embargo, lo que realmente amenaza a la sociedad es la crisis del crédito ecológico causada por infravalorar el capital ambiental, base de la supervivencia y la prosperidad", observa James Leape.

"El déficit ecológico continuado tendrá consecuencias económicas graves. Las limitaciones de los recursos y el colapso de los ecosistemas desencadenaría un estancamiento económico con una caída vertiginosa de las inversiones, mientras los costos de la energía y los alimentos se dispararían", apunta el director ejecutivo de GFN Mathis Wachernagel.

El informe incorpora una serie de "cuñas de sostenibilidad" clave que, combinadas, podrían estabilizar e incluso invertir la tendencia alarmante hacia una mayor deuda ecológica y el desabastecimiento de fuentes naturales de recursos.

Incorporar una perspectiva ecosistémica al consumo, desarrollo y comercio se traduciría en una conservación a largo plazo de los recursos necesarios para la supervivencia.

El reto ambiental más importante es la eficiencia energética, las energías renovables y la disminución de entre un 60 y 80% de las emisiones de carbono para el año 2050.

LOS OCEANOS SON LA BASE TECNOLOGICA Y ALIMENTICIA DEL SIGLO XXI

http://www.abc.es/20081111/nacional-sociedad/oceanos-base-tecnologica-alimenticia-200811111619.html

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Expertos y científicos de todo el mundo reunidos en Valencia exigieron hoy aumentar el ritmo de la exploración de la vida marina de los océanos por parte de la comunidad científica internacional, porque en estos recursos aún inexplorados están "enormes potencialidades que serán el fundamento de la base tecnológica y el principal sustento alimenticio de la sociedad del siglo XXI".

Así lo indicaron en rueda de prensa los responsables de la I Conferencia Internacional de Biodiversidad Marina, organizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Cesic), y la red de excelencia de la Unión Europea MarBEF, que se inauguró el 11 de noviembre en el Oceanográfico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, y que hasta el 15 de noviembre reunirá a más de 500 expertos de todo el mundo sobre biodiversidad marina.

A la presentación de este Congreso asistieron los organizadores Carlos Duarte y Carlo Heip, así como el director del centro de control de gestión del Oceanográfico, Francisco Torner. Carlos Duarte explicó que en la actualidad se descubren cerca de 2.000 especies nuevas cada año. No obstante, estimó que se necesitarían trabajar 700 años más para llegar a tener un inventario completo de las especies que poblan los océanos. En este sentido, explicó que "tan sólo hay siete países con los recursos necesarios para explorar el océano profundo, algo que es inaceptable".
En la actualidad sólo existen siete países en el mundo con los recursos necesarios para una investigación profunda de los océanos.
Para dar cuenta de la importancia de estos recursos, Duarte puso el ejemplo de que "una sola proteína extraída de los volcanes submarinos se puede usar en el proceso de producción de biocombustibles y generar derechos de usos de patentes de 150 millones de dólares al año".

Pérdida de la biodiversidad marina
De las más de 400 ponencias que se van a elaborar en este congreso mundial, casi la mitad se ocuparán de la pérdida de la biodiversidad marina y sus consecuencias. En esta línea, Carlos Duarte avanzó que los científicos comparten la preocupación por la "evidencia del rápido deterioro de los océanos en los últimos años", para lo que consideró necesario también el "acercamiento a la sociedad para que podamos gestionar este patrimonio del planeta que es la garantía del bienestar de nuestra especie en el futuro, por lo que debería ser patrimonio de la humanidad", afirmó.

Entre las preocupaciones por el deterioro de los océanos, que se tratarán en estas jornadas, destaca la interferencia de la actividad humana en la biosfera a escala mundial, una destrucción masiva de hábitats en la zona costera, aportes excesivos de nitrógeno y materia orgánica al mar, así como los impactos del cambio climático, que están aumentando las temperaturas de las zonas templadas, lo que produce la llegada de especies invasoras marinas a un ritmo de 50 kilómetros por década.

«Una sola proteína extraída de los volcanes submarinos se puede usar en el proceso de producción de biocombustibles y generar derechos de usos de patentes de 150 millones de dólares al año»

Todo esto produce "efectos perversos" como la 'acidificación' del océano, es decir, una mayor concentración de CO2 que hace que el agua sea cada vez más ácida. De todos estos efectos, los científicos hacen "dos serias advertencias", según Duarte. Una de ellas es la expansión de las zonas muertas del océano a escala global, "bolsas de agua con menos oxígeno que impiden mantener la vida de animales", indicó Duarte, quien señaló que estas bolsas están creciendo "a un ritmo del 5 por ciento anual desde los últimos diez años".

«Colapso de la placa de hielo del Artico»

La segunda advertencia es el "colapso de la placa de hielo del Artico, que está comprometiendo toda la diversidad de esta zona, que puede generar efectos dominó en cascada en el resto del planeta", añadió Al ser preguntados por los efectos de la sobrepesca en todo el mundo, los organizadores del Congreso explicaron que la comunidad científica "lleva años clamando para que las naciones del mundo sean capaces de desarrollar una estructura operativa de regulación del esfuerzo pesquero en aguas internacionales, ya que en los océanos no existe propiedad privada", indicó Duarte.

"Pero esto no funcionará si no se implica a los propios pescadores en la gestión de esos recursos".
En esta línea consideró "importante" dar a estos pescadores una responsabilidad para que garanticen la sostenibilidad de sus acciones "porque son ellos los que van a sufrir los impactos de la pérdida de esos stocks" Duarte avanzó que sobre este aspecto tratará una de las ponencias del Congreso, con la presencia del profesor Juan Carlos Castilla, que ha desarrollado en Chile el concepto de 'concesiones', en el que las cuotas pesqueras no son fijadas por los políticos sino por los propios pescadores. "Esta experiencia ha resultado ser un éxito tremendo", indicó. Están aumentando las temperaturas de las zonas templadas, lo que produce la llegada de especies invasoras marinas a un ritmo de 50 kilómetros por década.

Por su parte, el coordinador de MafBEF, Carlo Heip, aseguró que hace 20 años "pensábamos que el océano era demasiado grande para poder ser dañado por la actividad humana, pero cada vez más vemos impactos a gran escala y una situación que se aproxima al colapso en las pesquerías a escala global, así como pérdidas de ecosistemas en el Artico o en los arrecifes de coral".

Por este motivo, consideró "necesario" impulsar la investigación para "facilitar los mecanismos que permitan conservar los océanos, aunque previamente hay que conocerlos en profundidad". Así, Heip aseguró que el motivo último de este Congreso es "impulsar este mayor conocimiento, pero sobre todo darlo a conocer a la sociedad para que sea cómplice de nuestro objetivo".

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8 de noviembre de 2008

MAS ALLA DEL CANON

MÁS ALLA DEL CANON


La importancia de los recursos naturales renovables y no renovables adquiere, en un escenario de crisis y de la globalización, una perspectiva que le permite plantear al Estado un aumento del margen de su participación proveniente de su explotación. El control y el acceso a estos recursos y a sus utilidades financieras, que son vitales para el país, merece verse en una nueva perspectiva.

En un contexto mundial en el que la globalización impone altos costos, intolerables a veces, la posesión de reservas energéticas, la potencialidad de producción de alimentos a gran escala y una importante reserva de materias primas, constituyen un factor estratégico de poder que debe considerarse a la hora de planificar opciones estratégicas de desarrollo para el país. Más aún para un país emergente, con carencias y tratando de salir del subdesarrollo, pero con potencialidades en términos de recursos naturales.

El control y la explotación de nuestros recursos naturales renovables y no renovables, merecen replantearse con el objeto de que el Estado participe de los beneficios económicos de su explotación en mejores términos.
Existe una necesidad estratégica de asumir nuevas responsabilidades, en base a una nueva visión, en relación a lo que está pasando a escala mundial cuando se habla del control de recursos naturales que son críticos para la supervivencia del país. El incremento del intercambio comercial, el más acelerado crecimiento de las economías de los países, la liberalización y apertura de los mercados, han provocado la profundización de una dinámica que liga la seguridad con el avance económico, expresado no sólo en términos de intensificación de la optimización productiva, sino también, en función del control de recursos naturales renovables y no renovables que son conceptualizados como verdaderos ‘intereses nacionales vitales’ para la supervivencia de las comunidades humanas. En todo ello, el factor económico de poder asume un rol de primer orden.
La cuestión nos remite al peligro de la escasez de los recursos, lo cual está vinculado, indudablemente, al tipo de explotación predatoria que puede estar afectando a la pesquería nacional. Algunos recursos clave como la anchoveta, podrían estar siendo extraídos con una rapidez y en cantidades que pueden poner el riesgo todo el ecosistema marino de Humboldt. Aquí hay cuestiones relacionadas con la futura disponibilidad de los recursos, los daños provocados al medio ambiente y las responsabilidades políticas en todo ello.

Las zonas marítimas costeras son áreas estratégicas por los recursos pesqueros y la posible existencia de yacimientos de hidrocarburos.

Desde hace tiempo la comunidad pesquera está más preocupada e interesada en los problemas asociados a la sostenibilidad y el incremento de las capturas en relación a las capacidades de renovación y sostenimiento de los recursos, al impacto sobre el ecosistema y a los costos medioambientales vinculados con su explotación cada vez más intensiva. Se ha aceptado como definición de desarrollo sostenible aquel progreso que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. El uso de recursos que, sean o no renovables, siempre plantean problemas ligados a su preservación, al cuidado del medio ambiente, al crecimiento económico, o al uso más intensivo de tecnología de forma de tornar más eficiente su explotación.

Los recursos ícticos ingresan como insumos a la producción. El mar y los espejos de agua también tienen funciones de receptáculos de los productos inutilizables de la producción y el consumo y reciben desperdicios generados por la actividad pesquera. De cómo estos bienes interactúen con el resto, es decir, con los bienes humanos, sociales, productivos y de conocimiento, dependerá que se alcance o no un relativo grado de desarrollo integral y sostenible.

Tiene que haber límites al crecimiento debido a la profundización de las externalidades negativas vinculadas al agotamiento cada vez más crítico de las fuentes de recursos ícticos del país, en especial los capturados por la pesca artesanal que cada vez tiene mayores dificultades en encontrar cardúmenes que antes se hallaban más fácilmente a su alcance.
El marco normativo debe imponer reglas y normas regulatorias que hagan posible el usufructo racional de los recursos en coincidencia con prácticas de sostenibilidad que impidan la apropiación depredadora de los bienes naturales y no sólo en términos de agotamiento de fuentes y contaminación, sino de transferencia de renta de los recursos en toda la cadena de producción de los mismos.

Aprovechar las rentas provenientes de los recursos para beneficio del país estimula la cohesión social y el desarrollo.
Si este proceso es bien gestionado, con políticas adecuadas que privilegien el bien común, puede desempeñar un rol crucial en el fortalecimiento de las capacidades del país.
La participación del país en las utilidades que genera el sector pesquero es tan pobre que representa nada menos que el agotamiento de un modelo de manejo que se ha revelado ecológicamente depredador, socialmente perverso y políticamente injusto .

La disminución de las poblaciones de peces se ha acelerado al compás del aumento de las inversiones y del incremento de pescadores artesanales contraviniendo elementales principios de conservación, precaución, uso racional y sostenible del recurso y calidad en el tratamiento del medio ambiente. Tan crítica puede ser la situación que no se dispone de una encuesta actualizada que muestre con precisión la cantidad de pescadores y embarcaciones artesanales existentes para evaluar en su justa dimensión de que tamaño es el esfuerzo pesquero que se viene aplicando sobre el ecosistema marino peruano.

Es necesario encarar un uso sostenible de los recursos pesqueros, así como también, la posibilidad de evitar las externalidades negativas vinculadas con la explotación económica de los mismos.
El escenario plantea desafíos en materia de seguridad ambiental y alimentaria, entre otras amenazas posibles. Necesitamos conservar nuestros recursos pesqueros y su productividad para las futuras generaciones.

En este entorno tiene un rol esencial la educación.
Es importante tener en cuenta que la ecuación de poder político real de todo Estado, es la resultante de la aplicación de políticas de Estado que deben ser ejecutadas por la administración. Las decisiones políticas, en un sistema democrático, se sustentan en el derecho que concede el pueblo con su voto a las autoridades políticas para administrar en beneficio del país.
Para viabilizar esta concepción se necesita fomentar mediante la educación, una auténtica conciencia de cultura pesquera y de sostenibilidad ambiental. Es deber del Estado prestar preferente atención al desarrollo de un modelo educativo que tenga como principal público objetivo no solamente a las comunidades de pescadores, sino a las poblaciones costeras, lacustres y fluviales. Es preciso crear conciencia social sobre el cuidado que debe darse a los recursos ícticos y al ambiente. Este estado de conciencia social es crucial ya que, solo a partir de la existencia de una planificación integrada sobre la base de un diagnóstico realista, se podrá proteger efectivamente el potencial pesquero que posee el país.

Es necesario prestar atención a lo que significa plantear la explotación de los recursos pesqueros y la tributación justa para garantizar una adecuada participación de la sociedad en la renta proveniente de esos recursos naturales.

Es necesaria por parte del Estado la regulación y, más aun, su participación concreta como actor económico en un área en la que se trabaja con activos cuya explotación está sujeta a una decisión intertemporal de uso. Esto significa que si el gobierno limita su explotación en determinado año, por ejemplo, ello no impide que al año siguiente se lo haga. La decisión de hacerlo hoy o mañana en realidad depende de como se ponderen las funciones de utilidad de la presente y futura generación, pues el recurso es agotable y, por lo tanto, que se lo aproveche hoy significará necesariamente poder aprovecharlo mañana y viceversa.

Si aspiramos a la soberanía y seguridad alimentarias se necesita una pesquería que produzca, en primer lugar, alimentos variados, sanos y accesibles para su población y, en segundo lugar, para las oportunidades del mercado externo.
La concentración de la propiedad y el deterioro de los ecosistemas, asociado a un patrón productivo depredador, involucran cuestiones vinculadas a la cohesión económico-social del país, a la existencia de un ecosistema equilibrado, y a un ordenamiento que pueda diseñar un uso racional, eficiente y sostenible de los recursos.

El interés nacional, entendido como la defensa del bien común, impone políticas que puedan cuidar los recursos pesqueros para las generaciones futuras y que le den a la sociedad una adecuada participación en las ganancias que obtienen quienes se ven beneficiados por una concesión de explotación de un bien común patrimonio de toda la nación.

Es necesario analizar la problemáticas del manejo sostenible de los recursos pesqueros en el marco de una visión de la globalización, un escenario cualitativamente diferente al de épocas pasadas, debido, básicamente, a la presencia de fenómenos de deterioro del medio ambiente, degradación de los recursos naturales renovables y no renovables y crecimiento de la población, a lo que se suma el interés de las grandes potencias y los conglomerados multinacionales por hacerse con el control geoestratégico de regiones abundantes en recursos.

La protección de nuestros recursos solo pueden materializarse a partir de la existencia de un poder político que establezca planes de largo plazo y optimice el funcionamiento del aparato estatal. Al mismo tiempo que reestructure la participación del país en la rentabilidad del negocio en una proporción justa, que compense el impacto que la explotación de los recursos pesqueros causa sobre el ecosistema y sobre el ambiente.