La gestión pesquera

Se espera que, antes de entrar en propuestas promocionales de la pesquería se realice un estudio que permita determinar cuáles serían las especies objetivo, cuál el volumen de su biomasa, cuáles serían los períodos de vedas reproductivas, cuál sería el efecto ecosistémico de su explotación, para llegar a determinar una tasa anual de captura por especie. De esta información se deriva la capacidad de bodega que debería tener una flota con intención de incursionar en la actividad extractiva, la cuota anual de extracción, las cuotas individuales a asignar y los períodos de pesca. Solo entonces podríamos pretender introducir mayor esfuerzo pesquero sobre el ecosistema marino de Humboldt.

15 de octubre de 2007

Enfoque ecosistemico de la pesquería

ENFOQUE ECOSISTÉMICO DE LA PESQUERÍA.

La pesca de la anchoveta, recurso en el que se basa la industria de la harina de pescado en el Perú, tiene un sistema de ordenamiento de libre acceso. Esto genera una carrera en las capturas. En los años de existencia de esta industria, se han dado varias oportunidades en las que el stock de anchoveta ha disminuido casi hasta desaparecer.

La actividad pesquera, a diferencia de las demás actividades productivas, es aleatoria, permanente y discontinua. Esto se debe a factores biológicos y climatológicos que afectan la disponibilidad de los recursos marinos. Fenómenos naturales como El Niño pueden tener efectos negativos en la biomasa de peces, lo cual se puede apreciar claramente al comparar la captura de peces en 1997 (7.8 millones de TM) con la de 1998 (4.3 millones)
El Estado puede alterar las variables reproducción y crecimiento de las especies marinas al decidir cuánto extraer en un periodo determinado. Sin embargo, no puede controlar dichas variables.
La sobre pesca no es el único efecto de la actividad pesquera que genera otros impactos, entre los que cabe diferenciar los producidos sobre el hábitat donde se desarrolla la actividad misma, y los que se ejercen no ya sobre la especie objetivo sino con las especies con las que coexiste.
Hasta la actualidad, la unidad de gestión y ordenación de los recursos pesqueros es el stock de un solo recurso y se reglamenta (mediante Reglamentos de Ordenamiento Pesquero) su captura recurso por recurso en forma separada. Esto es la parte de la población de la especie objetivo que es susceptible de ser pescada. Pero se olvida el efecto sobre otras poblaciones que tienen relación con la especie objetivo.
Esto es un concepto equivocado, por lo cual el enfoque de la gestión y ordenación tiene que integrar como unidad mínima el ecosistema.

El ecosistema del mar peruano está compuesto de diversos subsistemas y la magnitud de las medidas que se adopten para preservarlos es inherente a cada uno de ellos.

Los Planes y reglamentos de ordenamiento pesquero necesitan replantearse conjuntamente a fin de redefinir las tasas anuales de captura de todas las especies explotadas, incorporando a la evaluación para su determinación, la dinámica trófica, el análisis de la relación presa-predador y la naturaleza y cuantificación de sus respectivos requerimientos de ingesta. Para facilitar ese objetivo deben activarse mecanismos racionales, económicamente viables, que permitan una determinación fidedigna de las cuotas de extracción.

Complementariamente, para evitar un mayor daño al ecosistema es conveniente establecer nuevos límites de captura a las especies forraje, y reducirse la TAC de los recursos presa de la merluza, jurel, caballa y otras especies, a valores significativamente menores que los estimados como aceptables actualmente.

Es conveniente diseñar estrategias para la sustentabilidad de los recursos hidrobiológicos, que pongan en práctica el Principio Precautorio como base para el manejo de los ecosistemas y recursos marinos, y que incorporen medidas para fomentar el desarrollo de actividades económicas sin poner en riesgo la existencia de los recursos. Es menester tener presente que los daños por pesca (mortalidad antropogénica) no sólo afectan a las especies explotadas sino también a las que dependen de ellas.

Es conveniente que la administración pesquera peruana exija a Imarpe que adopte nuevos patrones de investigación que permitan la evaluación de la dinámica trófica para integrar sus resultados al modelo de determinación de los TAC o captura máxima permisible.

Es conveniente que el Estado reoriente su política y conducta en función del ecosistema, asuma una actitud más firme en defensa de la biodiversidad como conjunto interdependiente; enfrente con destreza y energía las presiones de los distintos estamentos de la colectividad pesquera impulsando el uso menos intensivo de los recursos.
Las especies están relacionadas. Es decir, la sobre-explotación de una especie tiene consecuencias en otras.
Bajo ningún concepto podemos entender una población, explotada o no, sin conocer las especies con las que coexiste y la interrelación que presenta con las mismas. A este nivel hay que tener en cuenta, la disponibilidad de alimento, ya que evidentemente la variación en la abundancia del alimento disponible va a afectar al estado de la población objeto de explotación, así como la manera de explotarlo. Es fundamental determinar la existencia de posibles relaciones de competencia por un mismo recurso.
La anchoveta es un recurso pelágico, es decir, un pez que se encuentra en aguas superficiales y en grandes cardúmenes. Su tamaño es pequeño ya que solo mide alrededor de 12 centímetros y tiene un período de vida corto, alrededor de un año y medio.
Hay que capturarlo antes de que muera, pero lo primero que hay que hacer es determinar la cantidad susceptible de ser extraída por el hombre antes de la muerte natural del recurso. Qué volumen de anchoveta requieren las demás especies que se alimentan de ella.
Es conveniente incorporar al análisis la interdependencia de la merluza, jurel, caballa y otras especies, con los demás recursos presentes en el subsistema ecológico que los albergan.
La cuota anual de captura debe establecerse luego de un estudio de todo el ecosistema.
No sabemos si la cuota de anchoveta permitida de ser capturada es la adecuada para mantener la renovación de la población de anchoveta. No tenemos medición del impacto causado al ecosistema derivado de esta extracción. No tenemos medición del impacto causado al medio ambiente derivado de la operación de la flota y del vertimiento de residuos de las plantas al mar. No sabemos cuanto dinero se requiere para limpiar y reparar los daños producidos al medio ambiente y al ecosistema.

Es imposible disimular el hecho que los desembarques de especies destinadas al consumo humano, objetivo principal de los pescadores artesanales están en niveles bajísimos debido a la reducción dramática de las respectivas biomasas. Las especies como la cojinova, corvina, merluza, lenguado, bonito, etc. escasean y por tanto, aumenta el costo de la faena y consecuentemente baja o desaparece la rentabilidad del esfuerzo pesquero (y la del pescador).

Tampoco se puede ocultar que el número de personas que pescan ha aumentado y que éstas están cada vez mejor equipadas a nivel de flota y de aparejos tecnificados. A ello se le define como aumento o crecimiento del esfuerzo pesquero.

Sucede que la biomasa de las diversas especies objetivo siguen el camino inverso, éstas se reducen y por tanto son insuficientes para satisfacer las espectativas y necesidades de todos los partícipes de la pesquería.

Podríamos concluir asperamente en que, bajo el régimen de manejo pesquero actual, a más pescadores artesanales activos, más pobreza.
Dicho de mejor modo, la labor de pescar proporciona bienestar solamente a un número limitado de personas acorde a la cantidad de peces capaces de ser pescados.

El régimen legal pesquero adolece de defectos estructurales graves que nacen en una equivocada definición de los límites y tratamiento que se da a los agentes activos. Se discrimina indebidamente entre artesanales e industriales cuando ambos grupos pescan comercialmente.

Todas las personas que extraen recursos naturales renovables contribuyen a la mortalidad de las especies y por tanto deben estar sujetos a reglas, siendo la primera y más elemental, la de no exceder los límites de captura de ningún recurso para no extinguirlo.

Debiera definirse legalmente al pescador artesanal como aquella persona que pesca para alimentarse directamente y para subsistir, usando herramientas manuales y su propia fuerza física. Si se mecaniza, deja de serlo.

Por el contrario, se debe definir que aquellas personas que pescan con asistencia mecánica o por encima de su capacidad de consumo individual lo hacen por negocio y por tanto debiera denominárseles pescadores comerciales y estar sujetos a regulación respecto a las cantidades máximas que están facultados a extraer.

A toda la pesquería comercial debiera asignársele cuotas máximas de captura por especie, por caladero, puerto o región de desembarque.

Sucede que actualmente la actividad de los llamados pescadores artesanales es inequívocamente con propósitos comerciales y faenan sin medida (ni clemencia) hasta que agotan o desaparece su recurso objetivo.

Debiera, así mismo, adoptarse medidas para recuperar las biomasas objetivo para consumo humano, revisar y discutir la vigencia y validez de mecanismos de manejo pesquero como es el "libre acceso" y evaluar opciones de manejo regulando el acceso a los recursos mediante cuotas por especie y por caladeros.

1 comentario:

Cesar Ramos dijo...

El ordenamiento pesquero de la anchoveta, bajo el enfoque ecosistemico, deberia darse con el aporte y participacion de todos los agentes involucrados : pescadores,armadores,empresas,universidades, ministerios de la produccion, marina, medio ambiente.Parece ser que este concepto, ha sido ignorado en la ultimas medidas dadas por el Ministerio de la Produccion, por ser parcializa y tienden a favorecer a una minoria.Ademas que se esta premiando a quienes de una u otra forma sobreexplotaron la sardina y merluza,y "quemaron " en su oportunidad jurel y caballa.